Más allá del uso de LMS

Para quien aún no lo sepa, un LMS no es nada más una aplicación instalada en un servidor, que administra, distribuye y controla las actividades de formación de una institución u organización. En el ámbito educativo estamos acostumbrados a lidiar con ese tipo de aplicaciones: Moodle, Edmodo, Schoology, RedAlumnos, etc. Servicios que ofrecen la posibilidad de gestionar nuestras clases y, así, poder fácilmente llevar un control de las mismas.

Debo reconocer que las facilidades que se ofrecen para el docente de la mayoría de estos servicios y la comodidad que supone el poder automatizar y controlar lo que está sucediendo en el aula no son nada despreciables. Además, las posibilidades en algunos casos, que ofrecen para que los padres puedan “controlar” el avance de sus hijos resulta muy interesante. Un control asociado con una amplia comunicación (no olvidemos que algunos de esos servicios permiten el intercambio de mensajes entre los diferentes miembros de la comunidad educativa -alumnos, docentes y padres-).

Que sí, que el uso de LMS es la opción lógica para aquellos docentes que, como yo, queríamos ir avanzando en la digitalización de nuestras aulas. Digitalización, más allá del aparato, y muy enfocada, después de pasar por las fases necesarias para llegar a ello, en la gestión del aula de forma global.

En lo anterior es donde me ha surgido el problema. Cada vez creo menos en la automatización y en el control exhaustivo del aula. Cada vez estoy más convencido que la docencia no debe de darse en entornos digitales cerrados (léase LMS) y debe abrirse a la posibilidad de que todo el mundo (no sólo el docente de la asignatura) participe de la gestión de las clases. Estoy convencido de que, ni los materiales deben publicarse para que sólo los puedan consultar nuestros alumnos, ni la evaluación debe ser tan opaca como la que se da en entornos cerrados. ¿Por qué no dar transparencia a lo anterior? ¿Qué miedo os debería dar la posibilidad que nuestro trabajo y el de nuestros alumnos estuviera abierto para todos los que disponen de conexión a la red?

Fuente: http://pehemedia.com

Fuente: http://pehemedia.com

Pues bien, este curso que viene voy a abandonar el uso de LMS. Se va a trabajar mediante blogs de aprendizaje donde los alumnos van a plasmar el mismo y colgar en abierto todo lo que vayan realizando a lo largo del curso. Blogs que van a ser evaluados por diferentes evaluadores: yo como docente, los alumnos mediante una evaluación entre pares y, como novedad, los padres también va a tener las posibilidades de decidir sobre un porcentaje de la calificación de sus hijos. ¿Por qué no dar la posibilidad a los padres que decidan, viendo la evolución de sus hijos, intervenir en parte sobre la evaluación de los mismos? ¿Por qué no permitir a su vez que los alumnos y padres, mediante cuestionarios realizados de forma continua, puedan opinar sobre cómo se está llevando a cabo la asignatura por parte del docente? ¿Por qué no ir más lejos y llevar esas posibilidades de evaluación del trabajo del docente a otros docentes que trabajen en otros centros? A mayor cantidad de inputs, más posibilidades de hacerlo bien. Qué uno es muy sabio y se piensa que siempre tiene la razón cuando, en muchas ocasiones, conviene escuchar para mejorar. Qué hay mucho a mejorar en la práctica de uno.

Eso sí, para aquellos padres que no quieran que la evolución de sus hijos sea publicada en abierto siempre existe la posibilidad de un plan B: exámenes de toda la vida al final del trimestre. No es un castigo. Es simplemente la opción que debe tomarse para respetar los derechos legítimos de los padres a que no se publiquen en abierto las actividades de sus hijos. Por tanto la elección del sistema de trabajo será libre y sin ningún tipo de presión. Nunca se debe obligar a compartir. Nunca se debe obligar a que nadie participe de maneras de trabajar que, más allá de la ilusión que suponga montar el modelo, no tienen garantizado ningún beneficio contrastable.

Lo lógico es abandonar los LMS. Abandonar una etapa por la que muchos docentes deberían pasar y embarcarse a algo totalmente abierto (a todos los niveles) que, por suerte, me permite la situación tecnológica actual de mi centro y de su contexto. Un modelo que debe prescindir de la privacidad en los actos educativos (siempre respetando la de los alumnos), favorecer la transparencia y, especialmente, llevar al alumno (y al docente) a una mayor autonomía para que sepa adquirir la noción de lo que está haciendo bien y lo que no.

Más allá del uso de LMS creo que hay vida. Es el momento de ir a buscarla.

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