Manzanas podridas

Hay un tema muy importante que está pasando casi desapercibido en nuestro país. Un tema que, por imitación (ya sabemos cómo les gusta a los políticos hacer un copia y pega de políticas que les ponen), no es improbable que llegue a producirse en nuestro país: el del despido de los funcionarios docentes. Nadie puede discutir que la campaña de acoso y derribo que está sufriendo la educación pública -especialmente sus trabajadores- en la actualidad es algo incuestionable. No hay día en que un responsable educativo no achaque las culpas de los malos resultados del sistema educativo a sus docentes y, poco a poco, dicho discurso vaya haciendo mella en la sociedad. Discursos acerca de las excesivas vacaciones, los ¿malos? resultados en PISA, la supuesta priorización que hacen los docentes de sus condiciones laborales frente a las necesidades de sus alumnos, etc. son sobradamente conocidos por todos aquellos que abran un simple diario o hagan clic en sus foros favoritos. Los docentes como grandes culpables del sistema.

Pues bien, en Estados Unidos ya se ha dado ese paso. Hace bien poco un Tribunal eliminó la imposibilidad de despedir a sus funcionarios docentes en California. El caso Vergara le han llamado. Un caso que fue llevado a los tribunales por nueve niños que acusaron al sistema educativo público de mantener funcionarios y que lo anterior iba en detrimento de sus necesidades educativas porque podría ser que tuvieran malos docentes. Niños avalados por personajes muy relacionados con el mundo económico y, contando como no, con el apoyo tanto de republicanos y demócratas. La sentencia… surrealista: la existencia de funcionarios docentes sin posibilidad de despido atenta contra los derechos civiles de los alumnos. Las compañías que gestionan las escuelas charter (lo que serían las concertadas españolas) celebrando la decisión y, como no, gran parte de los políticos de ese país junto con muchos de los principales empresarios de ese Estado.

Lo de la campaña de acoso y derribo al docente americano tiene muchas similitudes con lo que está pasando en nuestro país. Incluso el Time se permitió el lujo de publicar un artículo donde exponía lo necesario que era poder despedir a los docentes, junto con una portada incendiaria.

Fuente: TIME

Fuente: TIME

Hemos de reconocer que los partidarios de la eliminación de la educación pública están muy bien asesorados y disponen de un gran capital (económico y mediático). Es maravilloso observar que, como en Estados Unidos, en nuestro país también hay algunos “millonarios” y “políticos” que están buscando la posibilidad que ya se ha dado en el Estado de California. Dando pequeños pasos para conseguir su principal objetivo: dejar la educación pública como asistencial e impedir que quienes no tengan recursos económicos  puedan mejorar las condiciones laborales de sus padres y se vean abocados a incorporarse en las capas más bajas de la sociedad. Algo por lo que muchos abogan. Algo que muchos también están comprando aceptando determinadas consignas como válidas.

Tengo muy claro que la educación pública necesita un meneo. Que tenemos buenos y malos docentes en nuestras aulas. Que quizás la inexistencia de una carrera profesional en condiciones provoca hastío en algunos de mis compañeros. Que quizás haya mucho por cambiar para que todo funcione perfectamente pero, de ahí a dejar desprotegidos a nuestros alumnos… Porque conviene no olvidar, por mucho que algunos se empeñen en ocultarlo, que los funcionarios tienen su función. Una función alejada del político que mande en ese momento y cuyo estatus de “inviolabilidad laboral” le permite actuar con la independencia más absoluta.

¿Por qué os creéis que los gobiernos (de uno u otro signo) quieren acabar con los funcionarios? ¿Para mejorar el sistema o para mangonearlo mejor? Seamos sinceros, lo de poder despedir al funcionario tiene mucho de deseo de control y muy poco de intento de dar soluciones al problema educativo.

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