Los riesgos de la formación masiva

Seguramente la formación masiva, sin personalización, suponga un gran ahorro económico para las administraciones y, permita obtener un gran beneficio a las empresas privadas que las promuevan. No discuto que, ofrecer formación a bajo coste, pueda significar que una mayor cantidad de personas puedan disfrutar de la misma. Tampoco no cuestiono, en ningún caso, la necesidad imperiosa de determinadas personas de adquirir capacitaciones profesionales para su mejora profesional y que, dicha capacitación, sea de fácil acceso por ser de amplia oferta.

Fuente: http://blog.mslformacion.es

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Los grandes riesgos de la formación masiva quizás vendrían por dos motivos fundamentales: la falta de personalización de dicha formación y, como no, las dificultades de establecimiento de contacto tutor-aprendiz para, mediante ese lazo, poder establecer una relación más horizontal entre los roles. Y esos riesgos son inherentes al modelo de formación masiva que tan de moda está últimamente.

Barriendo hacia casa podríamos extrapolar esa formación masiva ofertada a algunos cursos de formación que se ofrecen a los docentes. Cursos descontextualizados y faltos de personalización. Al final, formación de la que nadie puede discutir la calidad, poco adaptada y útil para lo que realmente necesitamos los docentes en nuestro día a día. Formación gestionada desde una perspectiva global que, en demasiadas ocasiones, deja al albur del docente que la realiza, la utilidad de la misma. Formación en bruto que, tristemente, va a tener una afección entre el aula -en caso de tenerla- demasiado ínfima.

En un primer momento consideré los MOOC (esos cursos masivos online que tanto promueve últimamente el Ministerio de Educación) como una tabla de salvación para los déficits de formación que teníamos los docentes. Pasado el tiempo, lo único que percibo es, más allá de la calidad inherente de los mismos, es un gran déficit respecto a cubrir las necesidades que nos plantean/planteamos los docentes de aula. Cursos con miles de docentes matriculados no dice mucho acerca de la atención a la individualidad del docente o del contexto educativo en el que nos movemos. Ampliación de los defectos de la formación que nos ofrecían los Centros de Formación del Profesorado. Ampliando la oferta y reduciendo, aún más si cabe, la personalización. Personalización imprescindible que, lamentablemente, cuesta su dinero. Dinero que las administraciones no quieren invertir en formación y que, obligaría a las empresas privadas, a pedir demasiado dinero por cursos más individualizados porque… tener menos de diez alumnos y maximizar beneficios obliga, en justicia, a marcar unos determinados precios que algunos consideran fuera del mercado.

Quizás es que hablar de formación docente debería ser hablar de necesidades individuales del profesorado. Quizás es que la administración debería apostar por cursos más personalizados y ceñidos a contextos. Quizás, lo que sucede, es que nunca ha nadie le ha interesado la formación más allá de la necesidad de maximizar beneficios a costa de ir reduciendo costes.

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