Los principales peligros para el alumnado del siglo XXI

Estos días me ha dado por pensar acerca de cuáles iban a ser los peligros que, en mayor o menor medida, acechan al alumnado del siglo XXI. Hay cuestiones que, por suerte, ya no les acechan como nos acechaban al alumnado de los 80 (léase, por ejemplo, la heroína, como uno de los peligros más flagrantes) pero, por desgracia, han aparecido nuevos peligros que, al final, pueden llegar a tener efectos demoledores en sus estudios -y lo que es más importante, su salud, bienestar y posibilidades de tener una vida plena/larga-. Así pues, sin más, voy a intentar trasladar en las siguientes líneas cuáles son, según mi opinión, los peligros a los cuales se enfrentan los alumnos.

Fuente: Pixabay

En primer lugar, se están enfrentando a la droga del siglo XXI: el juego. Sí, el juego de azar y las apuestas, con la aparición de cada vez más casos de ludopatía entre alumnos de la ESO, está suponiendo uno de los principales peligros que tienen nuestros alumnos. Además, viendo que se anuncian por sus “referentes” deportivos o mediáticos, que se publicitan casas de apuesta alegremente en su equipo de fútbol y que no hay, al menos en pequeño comité, una necesidad de esconderse, da alas a esa gran lacra.

Otra cuestión que también supone un peligro es el cambio de referentes o modelos que, por desgracia, son de todo menos un modelo. Antaño teníamos como modelos a personas que, dentro de su ámbito laboral, habían destacado (deportistas, cantantes, etc.). El problema es que en la actualidad nuestros alumnos consideran como modelo a personajes de la farándula, que salen en Salsa Rosa o que aparecen, en algún programa más o menos machista, de algún canal. Creo que no hace falta dar nombres. Además, las televisiones privadas, especialmente Tele5 ha llevado la basura a otro nivel. Y el consumo de ciertos programas, especialmente por parte de adolescentes muy influenciables, hace que se normalicen ciertos personajes como referentes y ciertas actitudes como habituales. No es raro que, según dicen, haya aumentado el número de adolescentes involucrados en casos de violaciones, acoso y conductas machistas. Es la reproducción de lo que ven en la televisión.

También resulta peligroso el mantra de “no deben aburrirse en clase y deben estar permanentemente motivados”. Vale para el aula y para fuera de ella. Los adolescentes deben aburrirse y la hipermotivación acaba siendo algo que, por imposibilidad de mantenerla, acaba frustrando y generando conductas de excesiva dependencia de esos distractores/suministradores de motivación. No es sano pasarse diez horas al día jugando por internet ni conectado al móvil. No lo es tampoco para los que ya hemos pasado la adolescencia hace mucho. Así que, imaginaos para los menores de edad.

La sobreprotección es otra de las claves que aumentan el peligro para nuestros alumnos. No puede ser que los padres, incluso que el alumnado ya lleven años con pelos en sus partes, acudan cuando caen cuatro gotas a recogerles al colegio. Que les impidan que salgan solos o puedan quedarse solos en casa. Y ya no entro en el modelo de sobreprotección que consiste en aislarles en centros educativos donde solo “hay de su clase social”. La segregación escolar también es un gran peligro para nuestros alumnos. Especialmente en el contexto de una realidad/sociedad diversa.

Podría entrar también en que siempre se les disculpa todo, se les deja muchas horas solos en casa sin socializarse (antes, los hijos de ambos padres trabajadores, también estábamos muchas horas solos, pero teníamos posibilidad de calle y socialización), no se les controla qué hacen por internet (una ventana abierta a mucho bueno pero, también a mucho malo), se enseña a que cuestionen “a la autoridad” (sean docentes, médicos o fuerzas y cuerpos de seguridad), dan por válidas ciertas actitudes que ven en los vídeos pornográficos (el porno es de más fácil acceso), dan veracidad a lo que les dicen en Youtube (están sometidos a más abundancia y viralidad de fake news que antes), etc.

Los alumnos de ahora no son más violentos en el aula de lo que éramos nosotros. No son peores alumnos a nivel académico. No tienen una peor conciencia social que nosotros (más bien al contrario). Eso sí, cada vez da la sensación de que se sienten cada vez más presionados y frustrados con la vida. Y eso es algo que nos debería preocupar.

A lo mejor es que la realidad es otra. Quizás, como siempre digo, ésta sea solo mi visión sesgada del asunto. O quizás no.

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Gonzalo

para mi lo has clavado,llevo treinta años diciendo lo mismo…no sé por qué nadie hace casi nada.Yo no tengo hijos y por eso no me atrevo a hablar tan alto y claro.

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