Los nuevos libros de texto

Desembarco editorial en los centros educativos para presentar los nuevos libros de texto adaptados a la nueva legislación educativa. Libros donde, para encontrar alguna diferencia, uno debe rebuscar entre las últimas hojas para encontrar, al menos en la materia que imparto, alguna novedad respecto al que los docentes de mi materia (no en mi centro donde nuestro Departamento se ha autodeclarado “libre de libros de texto”) estaban usando en años anteriores. Sí, al comparar un libro de la LOMCE con un libro de la LOGSE (de los primeros cuando surgió Tecnología como materia) es muy difícil encontrar esas siete diferencias que te piden en muchos periódicos al lado del sudoku y el crucigrama.

Fuente: http://ultimahora.es

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Reconozco las bondades del mantenimiento de los textos e, incluso, los beneficios empresariales que suponen, para algunos, el simple hecho de cambiar la tapa y la fecha de impresión para vender algo “nuevo”. El problema fundamental es que da la sensación que no haya cambiado nada y que, por determinados motivos, te obliguen a hacer el cambio por el simple hecho de haber incorporado cuatro imágenes a color o cambiado el orden de los temas. No es sólo una editorial la que hace lo anterior. Son, para mi gusto, demasiadas.

Llevo unas semanas revisando los libros de texto de mi materia. Analizando meticulosamente la adaptación de las muestras de prueba que nos están suministrando para ver si encuentro diferencias apreciables respecto a los de hace una década. Coño, incluso veo prácticas de informática a realizar con Office 97 y Autosketch. Y ya no digamos las que usan autómatas descatalogados para realizar unas simples prácticas de robótica.

No, no tiene ningún sentido que los libros de texto no se actualicen como debieran. ¿Nadie entiende que un libro de texto debería ser un elemento vivo y ese, es el principal problema de los mismos? ¿Nadie se plantea que, en algunos ámbitos, no tiene ningún sentido el uso de materiales estáticos? ¿Realmente es necesario ir publicando ISBNs en los tablones de anuncios para pedir libros de texto de determinadas editoriales? Porque, si el objetivo de un libro de texto es servir de material de apoyo -y no de núcleo de la explicación- da lo mismo que sea, en la mayoría de casos, de este año o de hace una década. Un libro que caduca al minuto de ser impreso, a nivel educativo, tiene un valor para el aprendizaje entre cero y menos uno.

Los libros de texto nunca pueden ser nuevos. Lo único que son es un material estático, encapsulado en un determinado formato anacrónico que, por desgracia, ya se vuelven obsoletos una vez abierto el plástico que los recubre.

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