Los míos, los tuyos y los suyos

Es leer noticias “educativas” y asombrarte de falsedades e hipocresías de muchos. Este es el caso de un acto celebrado ayer en Valencia, donde el PSPV (siglas bajo las cuales se presenta el PSOE en la Comunidad Valenciana) entregó diferentes premios a determinadas personas y organizaciones relacionadas con la Educación. Unos premios diseñados como estrategia de mercadotecnia, que usan algunos partidos, para conseguir una determinada cantidad de líneas en sus medios para así poder vender su “apuesta por la Educación” a aquellos más ideologizados de sus lectores.

premis_pspv

Fuente: Socialistes valencians

Creo que no estaría de más comprobar como en el listado de los premiados no existe ninguna persona u organización cuyos componentes disientan con una determinada ideología política. Una ideología demasiado cercana a los organizadores de los premios. Una ideología que, por cierto, se halla detrás de muchos de los despropósitos que han llevado a encontrarnos con una situación educativa tan lamentable como la que nos encontramos actualmente.

No es cuestión de premios, ni tan sólo de manipulación de los mismos para ofrecer cara al ciudadano una cara amable y preocupada por la Educación. Se trata de un problema entre míos, tuyos y suyos. Un posicionamiento que, lo único que hace, es que la implicación por la mejora educativa sea mejor si la hacen los míos.

Los premios educativos es algo que debe relativizarse. Más aún si los mismos tienen más en cuenta cuestiones políticas que educativas. Entonces ya no sólo debe relativizarse, debe obviarse como una noticia más que poco va a tener que ver con la realidad de las aulas.

Una vez alguien me comentó que no podía criticar a los que usaban las TIC porque eran los míos y, por ello, se les debía suponer que eran “de los buenos”. Varias veces he oído a algunos que se hallan en posesión de la verdad absoluta y de la receta para que todo vaya muchísimo mejor. Lástima que, más allá de míos, tuyos o suyos, hay una gran cantidad de profesionales que están haciendo lo mejor al margen de siglas (o grupúsculos) que quieran comprar esos actos.

Si la mejora educativa tiene que proceder de una determinada visión política de la misma más vale que nos dediquemos a otra cosa. Mientras, que cada uno se arrime al palo que más le vaya a calentar o que permanezca, como algunos, al margen de eslóganes o siglas. Algo que, por cierto, me parece recordar que defendía el exministro que ahora se dedica a repartir premios a los “suyos”.

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