Los docentes “innovadores” siempre tienen problemas en sus centros

No sé cómo lo hacen algunos para tener siempre problemas en sus centros. Centros que, por lo visto, son incapaces de entender sus ansias innovadoras y sus metodologías mágicas. Docentes que, cada curso, se quejan y lamentan porque algún padre ha ido a inspección para que les llame la atención, tienen problemas de forma reiterada en las aulas y, curiosamente, se pasan media vida fuera de ella dando ponencias y obligando al profesorado de guardia a cubrir, por nonagésima ocasión, su ausencia de su puesto de trabajo. Y aún piden comprensión por parte del centro y de sus compañeros. Pues va a ser que no. Vender chuminadas campestres tiene un precio. Más aún si la venta va asociada a la incapacidad de dar clase. Eso sí, siempre es bueno, en esas ponencias que dan, regodearse con que su equipo directivo se la tiene jurada o que, por desgracia, el sistema educativo de nuestro país no les entiende. Bueno, los que sí que lo entendemos somos los que nos chupamos las guardias, los alumnos que ven improvisación de personajes que no saben ni sabrán nunca hacer su trabajo o, simplemente padres que, cansados ya de las ausencias de esos “innovadores” y de no entender nada de lo que están haciendo en clase, acaban mosqueados.

Fuente: ShutterStock

Llevo veinte años en esto y he tenido más o menos afinidades con compañeros de trabajo pero, curiosamente, jamás he tenido problemas con alumnos o padres. Y eso que hago cosas muy raras en el aula, me invento maneras de hacer las cosas y pruebo, en muchas ocasiones, al igual que la mayoría de mis compañeros aunque no alardeen de ello en las redes, cosas que creo pueden ser interesantes. Eso sí, jamás dejo con el culo al aire al centro por necesidades de evangelización, no intento imponer una metodología y considero a quienes no la usan como malos profesionales y, jamás de los jamases, echo balones fuera para no asumir los malos resultados que mis alumnos sacan justificándolo bajo la necesidad de cambiar el modelo educativo. Un modelo que, por lo visto, penaliza a los “innovadores”. Bueno, sólo a los “innovadores” que se autodenominan como tales y que, contra viento y marea, se montan su realidad paralela en la que, curiosamente, todo el mundo va contra ellos. Manía persecutoria lo llaman. La verdad es que debe ser muy complicado trabajar pensando siempre que todos van contra ti. Que todos tienen ganas de que dejes de utilizar determinados métodos. Que no dejan explayarte en el aula con esos milagros que, lamentablemente, aún tienen que demostrarse.

Estoy harto de pamplinas y pamplineros. Muy harto de aquellos que, un día sí y al otro también, deben justificar su incompetencia profesional bajo argumentos tan surrealistas como que su centro no les deja innovar, que se sienten perseguidos por la administración o, simplemente, que están coartados por un sistema educativo tradicionalista. Coño, que en el aula uno hace lo que le apetece. Y, si los chavales aprenden, bien hecho que estará. A menos que, como he dicho antes, el objetivo prioritario de algunos no sea dar clase y que sus alumnos aprendan por creer que, el vender su marca personal o metodología, debe ser lo más importante. Acabáramos. No se trata de ser docente, se trata de otra cosa. El problema es que se les paga para ser y hacer de docentes por mucho que no se lo crean.

Los docentes “innovadores” claro que tienen problemas en sus centros porque, quizás, dejan el tema de la docencia como algo secundario. Y eso es algo que acaba cansando a sus compañeros, a los equipos directivos, a inspección, a los padres y, al final, a los alumnos que no son tan estúpidos como algunos se creen y tienen muy claro que algunos les están tomando el pelo.

Doy gracias al lamentable repertorio de recetas educativas del gurú de PISA que podéis leer aquí. Sin ese artículo, que ha servido de inspiración, este post incoherente no hubiera sido posible :)
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Eva Pardos

Hola Jordi, me ha gustado tu artículo, y aunque comparto buena parte de lo que dices, espero que aún tengas fe en el tipo de profesores que pretendemos innovar dentro de nuestra aula sin despreciar los métodos ajenos y/o tradicionales y sin faltar constantemente al aula debido a las continuas ponencias -tampoco es que sea nadie en este mundillo-. Los hay que solo pretendemos cambiar un sistema que vemos que no nos está funcionando, disfrutar y conseguir que nuestros alumnos aprendan cada día un poco más y un poco mejor. Un saludo.

laura

Comparto la queja de la gente que hace su marca a costa de los demás compañeros, que hemos de suplirlos y aguantar. Nadie tiene los alumnos ideales ni las familias perfectas y en cada centro hay de todo. Apoyo la innovación. incluso alguna de las de “marca” pero no en vez de dar clase, somos docentes, educamos, transmitimos (sí, verbo prohibido) conocimiento, no simplemente experimentamos o montamos proyectos

Anonymous

, Cuando la educación ha perdido su significado histórico, es decir, educar para la construcción de sujetos autónomos para la alegría de los educadores porque incluso esa autonomía conlleva a que el estudiante o el interlocutor con el que pensamos juntos se nos oponga, francamente,insisto la pérdida de ese sentido histórico, hace del acto educativo una herramienta cómplice del disciplinamiento al que las Políticas Educativas hoy y en esta parte del mundo, parece estar abocada.

Hernan Fernandez

Es una lástima que tengas que usar palabras disonantes, fuera de tono, y hasta vulgares, para sostener tu posición. Cmo educador debes considerar y respetar a tu público

Anonymous

Das a entender que eres innovador en tu aula,
Pero que tus alumnos tienen la suerte de que no te ausentas para exponer tus sistemas, que por otra parte son comprendidos y disfrutados por padres, compañeros y alumnos.

Una pena, aunque te tengan que cubrir alguna guardia.

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