Los diez mandamientos “neoliberales” de Salman Khan

Setenta y dos millones de alumnos tras las pantallas. Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2019. Millones de euros procedentes, curiosamente, de entidades muy poco dadas a la subvención de entidades sin ánimo de lucro. Experiencias sesgadas acerca de uso de tecnología en zonas marginales del globo y, mucho impulso mediático al personaje y al modelo que defiende.

Fuente: Desconocida

No es por ser tiquismiquis pero, ¿realmente a nadie le parece extraño un premio a alguien cuyo decálogo tiene mucho que ver con las propuestas más neoliberales a aplicar a la educación? ¿No os chirría ver cómo ese decálogo aboga por aumento de ratios, reducción de gastos en educación y falsas premisas como la de “los diez minutos de atención”?

Vamos a analizar ese decálogo “neoliberal” (ya, sé que a algunos no les gusta el concepto y lo esconden bajo la libertad de gastar menos y, dar la libertad a los padres para que usen su dinero en chiringuitos clasistas -aplicable también a la Sanidad y a cualquier servicio público-) en el que se basa su “pedagogía”. Bueno, su visión economicista, que cualquiera puede intuir fácilmente, de la pedagogía.

1) Cada alumno puede aprender a su ritmo. «El modelo actual no permite que algo se comprenda más adelante»

Setenta y dos millones con vídeos magistrales, sin ningún tipo de apoyo tras la pantalla, con mecanismos de control mediante diferentes algoritmos (tiempo de visualización, dispersión, etc.), permite que todo el mundo aprenda a su ritmo. No sé cómo no nos hemos planteado este modelo y sustituimos a todos los docentes por conexión a internet en casa de los chavales y un portátil. Sí, saldría mucho más barato. Por cierto, el modelo actual en los países desarrollados debe estar funcionando mejor que en esos países en los que Salman Khan tira sus portátiles despersonalizados que permiten aprender a su ritmo porque, por lo que veo, la esperanza de vida, la calidad asistencial y los servicios son mejores en esos países en los que “el modelo no permite que algo se comprenda más adelante”. Todos hemos visto los resultados en esos países. No, la esperanza de vida solo aumenta cuando se apuesta por docentes humanos y con estrategias de aprendizaje más cercanas (no mediadas por ninguna pantalla). Pero da igual, seguro que alguno se cree que en Kenia, Burkina Faso u otros lugares se aprende mejor que en nuestro país o en cualquiera de los que, tenemos la gran suerte de haber nacido algunos.

2) Los estudiantes deben poder elegir dónde y cuándo. Hay personas que rinden mejor por las mañanas y otras por las noches.

Pues va a ser que no estoy de acuerdo. El rendimiento por la noche siempre es inferior que a lo largo del día (no solo hablo a nivel educativo ya que, si ello fuera así, los turnos de noche serían mucho más productivos en cualquier empresa que los de mañana y, ya yendo al sector industrial, esto no es así). El rendimiento se debe a otros factores más importantes: horas de descanso, exceso de horario lectivo, tiempos de comida, etc. Lo de la noche es un invento que solo funciona en el caso de que, a alguno le apetezca sacar su vena más creativa a determinadas horas del día. No sirve para aprendizajes. Un detalle, ¿alguien se piensa que los hijos de las clases desfavorecidas -para las que es clave el modelo educativo “industrial” que algunos tanto critican- van a elegir estudiar y aprender, teniendo la alternativa de no hacerlo? Los modelos pedagógicos de laissez faire solo funcionan en caso de clases pudientes. Se ha demostrado en todos los experimentos que se han hecho hasta ahora. Y no me vale decir que antes no existía internet.

3) Lecciones de 10 minutos, porque la capacidad de atención de los estudiantes es limitada.

Por favor, que este mito ya está sobradamente refutado científicamente (enlace). Esto de basar un decálogo en mitos “neurológicos” (que ahora están muy de moda) no hace más que confirmar la validez del mismo.

4)  El saber no debe fragmentarse. El cerebro trabaja mejor con la ayuda de asociaciones.

En esto estamos todos de acuerdo. Otra cuestión es que, para poder asociar determinados conceptos y aprendizajes, es imprescindible tener unas bases para hacerlo. Uno no puede asociar una determinada operación matemática a un problema concreto si no conoce esa operación matemática. Además, las asociaciones solo pueden darse en caso de bagaje previo y conocimientos básicos. No podemos enseñar a leer mediante asociación porque, según todos los estudios, el procedimiento silábico para aprender a leer es infinitamente mejor y genera menos problemas a disléxicos o, alumnado con determinada problemática lectora, que el de asociación objeto-palabra.

5)  La educación debe ser eminentemente práctica, orientada a proporcionar habilidades e información que necesiten para ganarse la vida.

La educación práctica no puede existir si no existe suficiente base teórica para afrontar esas prácticas. Por cierto, la educación está para cambiar la sociedad y mejorarla, no para plantearse la misma solo como empleabilidad futura (estoy hablando de enseñanza obligatoria). Eso sí, este discurso es básico en toda visión neoliberal de la educación: crear trabajadores para que trabajen en nuestras empresas. Ganarse la vida, en ocasiones, depende más de lo amplio de los conocimientos que se adquieran y las habilidades en las que uno se forme, que en hacerlo casi todo práctico. Uno antes de construir algo debe entender cómo construirlo.

6) «Las clases más reducidas no resuelven el fracaso, hay que mejorar el tiempo que pasa cada alumno con su profesor».

¿Alguien me explica cómo se puede pasar más tiempo con los alumnos teniendo más alumnos en clase? Por cierto, me da la sensación que, tal y como dicen muchos metaanálisis, las ratios son clave para la mejora del aprendizaje. ¿Por qué los centros educativos más exclusivos abogan por reducir el número de alumnos por docente? ¿Por qué el fracaso escolar es más alto en clases con elevados ratios? Es imposible mejorar el tiempo que uno pasa con sus alumnos con más alumnos por atender. Por eso, en una clase de quince es más fácil dar clase y poder saber dónde fallan tus alumnos que en una de cuarenta. Y no hace falta ser muy lumbreras para saberlo.

7) Gastar más no produce mejores resultados, es posible una educación rigurosa y de calidad por menos dinero gracias a la tecnología.

Ya llegamos al quid de la cuestión… la defensa a ultranza de reducir el gasto por alumno y aumentar el gasto en tecnología. Ahora se entiende por qué hay tantas multinacionales tecnológicas que apuestan por este señor y su manera de entender la educación. El gasto en educación siempre revierte en la sociedad. Claro que hay un límite por arriba pero, en todos los países que conozco, no se ha llegado a ese límite ni de lejos. Por cierto, si añadimos este punto del decálogo al anterior, uno ya intuye perfectamente cuál es el objetivo de este señor y quién lo financia.

8) Las vacaciones de verano son muy largas. «En ellas los niños desaprenden». No pasa nada porque se quiten.

¿No pasa nada porque se quiten las vacaciones? El concepto de “desaprender” es falso. Un aprendizaje jamás se olvida, al igual que por mucho tiempo que no vayamos en bici, podemos cogerla al cabo de los años y en nada nos ponemos a pedalear como posesos. Lo de la educación bulímica se vende muy bien pero, ¿realmente no os dais cuenta de que el aprendizaje jamás sobra y aunque pensemos que nunca lo vamos a usar -en ocasiones jamás lo vamos a hacer- lo tenemos ahí para acudir a refrescarlo en cualquier momento? Las cosas no se olvidan, se trasladan en función de su importancia a diferentes partes del cerebro (ya, lo podría haber explicado científicamente pero no llego a tanto). Un detalle, ¿lo de quitar las vacaciones va a ser extrapolable a todos los trabajadores en activo? Es que, al final tanto interés por quitar las vacaciones de los alumnos hiede bastante. Y no hace falta tener un sexto sentido para entender cuál es el objetivo final de ese ataque indiscriminado a las vacaciones.

9) Aulas de 75 alumnos de distintas edades con tres o cuatro profesores. Hay que mezclar a alumnos de diferentes edades y poner más docentes. La enseñanza como deporte de equipo.

¿La enseñanza como deporte de equipo? Pues va a ser que no porque, ¿no habíamos quedado en que todos los alumnos aprenden a su ritmo? Y lo de la mezcla de alumnos de diferentes edades solo tiene sentido si hay algún nexo entre todos. Hace mucho que algunos estamos en contra de asociar edad fisiológica a curso escolar (incluso planteamos en nuestro nuevo libro una propuesta para establecer módulo de aprendizaje aislados de la edad), pero eso no implica hacer lo que propone este señor. Es un despropósito mezclar alumnos de diferentes edades con habilidades/competencias/aprendizajes diversos. Con setenta y cinco niveles tan diferentes en el aula solo puede trabajarse con un mínimo de 30 docentes. Y estoy ahorrando en personal.

10) Se aprueba con un 10. Hay que esperar más de los alumnos y subir el listón. Hasta que no se domina toda la materia no se pasa a la siguiente etapa.

¿No habíamos quedado en que uno puede aprender lo que quiera cuando quiera? ¿Ahora exigimos un 10? ¿Es necesario dominar a la perfección ciertas cosas antes de superarlas? Va a ser que tampoco lo comparto. Un aprendizaje se supera cuando te permite acceder al siguiente. A veces no todos aprenden de la misma forma y los aprendizajes se enlazan. Además, a lo mejor ritmos de maduración diferentes hacen que, con menos dominio de la materia pueda ampliarse la misma.

Un decálogo, que debería ser muy cuestionado por parte de docentes y personas interesadas en la educación, de uno al que han dado un premio por esa concepción de la educación. Seguro que más de uno aplaudirá con las orejas. No es extraño hacerlo porque, visto a quien están algunos encumbrando a los altares como adalides de la educación, ya me lo creo todo. A mí, simplemente, me preocupa el valor que estamos dando a determinadas propuestas educativas. Y como digo siempre, lo vamos a acabar pagando muy caro.

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