Los centros educativos no necesitan usar Linux

Una de las grandes cuestiones que se plantean actualmente dentro de la reducción de costes que puede suponer para los centros educativos, es la posibilidad de ir migrando progresivamente sus equipos desde programas propietarios (o privativos) a programas de fuentes abiertas con el consiguiente ahorro en licencias que ello supondría.

Lamentablemente, a veces el fanatismo en el uso del sistema operativo Linux (en cualquiera de sus distribuciones) nos lleva en algunos casos a renunciar al pragmatismo necesario en dicha adopción. No es necesario migrar todos nuestros equipos a software libre, ni tan sólo renunciar a la posibilidad de usar equipos “antiguos” que ya dispongan de licencia de algún sistema operativo privativo mediante la incorporación de un sistema operativo “libre” a los mismos. Cualquier sistema de arranque puede servirnos para uso educativo sin coste añadido.

Los centros educativos no necesitan usar Linux. Necesitan usar programas de fuentes abiertas o de distribución gratuita. Lo de las fuentes abiertas, con la imposibilidad de que el docente de a pie sea un gran programador para modificar esas líneas de código a su gusto, es un poco utópico calcular sus beneficios. Mejor llamar a estos programas, programas de uso gratuito.

Por tanto, ¿qué alternativa les damos para no gastar ni un euro en licencias? Podemos dar dos tipos de alternativas:

  • La basada en programas gratuitos. Alternativas que satisfacen las necesidades básicas de cualquier docente
  • La basada en el cloud computing. Sí, sí, eso que significa usar programas “en la nube”

Si les ofrecemos la primera alternativa, nos encontramos básicamente con la necesidad de sustituir la suite ofimática, el programa de edición de imágenes y el de vídeo privativos por sus alternativas gratuitas. Ello significa tan sólo realizar los siguientes cambios:

Y todo ello sin olvidar la cantidad de programas “libres” que sustituyen a los programas de pago que existen en la actualidad, con más o menos calidad. Si queréis las alternativas libres a la mayoría de ellos las podéis encontrar en la siguiente web, donde por categorías (y tal como se muestra en la imagen adjunta) encontraréis todo lo que podáis imaginaros.

Ya estáis viendo la facilidad de introducir programas alternativos de calidad similar a aquellos que costaban sus buenos euros. Eso sí, para mi la opción a día de hoy y si la conexión a internet del centro educativo tiene unas ciertas condiciones de velocidad (teniendo en cuenta los filtros que ponen las Consejerías pertinentes para ver qué está vetado o no en los centros educativos que dependen de ellas) es la de usar programas “en la nube”. Con las herramientas de Google podemos prácticamente hacer de todo lo que se necesita habitualmente en el aula y que se podría hacer con programas instalados (gratuitos o de pago). Siempre con la ventaja de tener los formatos de los documentos, presentaciones y otro tipo de trabajos habituales de realización, sin que experimenten esos odiados cambios (cuando cambiamos de versiones y/o programas) desde cualquier ordenador conectado a la red. Todo ello sin entrar en el aspecto del trabajo colaborativo, para lo cual esas herramientas que se nos ofrecen gratuitamente ayudan, y mucho.

Como veis no es necesario hacer una migración masiva de los sistemas operativos. Se trata más bien de implementar una solución, a nivel de centro, que permita el acceso a los programas “a coste cero” que se puedan necesitar en cada momento. Para ello es imprescindible una correcta formación de los docentes y alumnos que trabajen en los mismos para que puedan usarlos en condiciones.

Actualización

Supongo que la lectura del artículo, a la vista de los comentarios (y otro tipo de interacciones sobre el mismo) puede llevar a la confusión o a dar lugar a malas interpretaciones sobre las ideas que se intentan expresar. En primer lugar comentar que no se trata de “no usar Linux”; más bien de la “innecesariedad de su uso cuando ya se haya instalado un sistema operativo privativo con licencia a perpetuidad”. No me estoy refiriendo a esas licencias que, año tras año, abonan las Administraciones educativas a una determinada multinacional. Me estoy refiriendo a aquellas licencias que se adquirieron para unos equipos sin límite temporal de uso.

Una vez aclarado lo anterior, sírvase este pequeño añadido al artículo para comentar que, a pesar de lo pragmático que uno intente ser, muchas veces es nuestra propia ideología la que nos hace optar por un producto u otro. ¿Se trata de ahorrar costes? Pues aunque muchas veces se nos olvide… el tiempo es coste. El tiempo vale dinero. Por tanto, ¿qué necesidad hay de implementar la distribución autonómica de turno en equipos donde ya tenemos un sistema operativo -sea Windows, ChromeOS o cualquier distro Linux de las de uso habitual (Ubuntu, Mint, etc.)-? ¿La de sentirnos libres y realizados?

El sistema operativo es algo que simplemente permite arrancar el ordenador, detectar sus periféricos y dotarnos de un escritorio. Si el mismo ya viene con un navegador, ¿por qué no usar los programas gratuitos que hay disponibles por la red? ¿Ello entronca con la libertad del usuario porque no puede modificar su código? Pues si no poder modificar un código hace que un programa gratuito realice la función para lo que lo necesito lo voy a usar. Se ha de ser útil. No hace falta otra cosa. Los programas son un medio para obtener un fin. Nada más que eso.

Y si aún queremos ir más lejos y vamos a tocar un redoble de tambores por “educar en la libertad que representa Linux” hagámoslo, pero jamás bajo excusas diferentes de la ideología de uno. Una ideología que, lamentablemente, cuando salgan nuestros titulados de FP (en diferentes ramas) y universitarios, se va a desmontar en la realidad cuando vean que el 99% de las necesidades informáticas que van a aplicar en sus trabajos (a excepción de si trabajan en algunas Administraciones públicas) les van a venir marcadas por los programas privativos que se van a usar en la empresa. ¿Les van a decir a la empresa que tienen que cambiar un programa que les ha ido funcionando bien y les ha permitido hacer la tarea que necesitan por otro “libre” que no les va a salir más barato (horas de formación en el mismo, necesidad de implementación, necesidad de mantenimiento, etc.)? Me imagino la respuesta del empresario. Me la imagino.

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