Los centros concertados no hacen negocio: el caso del colegio Montserrat

Seguro que muchos conoceréis el caso del colegio Montserrat. Un colegio que ha hecho de la “innovación” educativa su máxima y que, entre otros, cuenta en su plantel de profesorado con una de las monjas más mediáticas del momento, Montserrat del Pozo, bautizada por muchos como sor innovación. Se trata de un colegio que tiene determinadas etapas de su enseñanza concertadas (Infantil, Primaria y ESO) pero que, curiosamente, hace imposible que nadie con pocos recursos económicos pueda matricularse en el mismo. Sí, los centros concertados supuestamente no hacen negocio ni filtran a los alumnos pero, a veces, uno llega a cuestionarse con datos objetivos lo anterior.

Pues bien, ayer llegaron a mis manos los precios para el curso 2016-2017 que aplican en ese centro, tanto para etapas no concertadas (ahí no voy a entrar porque, en un centro privado cada uno cobra lo que quiere) como concertadas. Etapas que deberían ser gratuitas para los niños y que, curiosamente, tienen algunos gastos que no todos los padres van a poder asumir. Vayamos a su desglose…

En primer lugar y antes de permitir que tu hijo pueda matricularse en ese flamante centro en las etapas que pagamos entre todos los ciudadanos con nuestros impuestos (léase el salario del profesorado y un módulo destinado a gastos de funcionamiento), conviene hacer un desembolso por parte de las familias de 450 euros (sí, voluntariamente -aunque, curiosamente lo pague el 100% de los padres) como si fuera la entrada para un gimnasio y, una cuota mensual “voluntaria” de 220 euros/mes (los tres cursos concertados de Infantil), de 142 euros/mes los cursos de Primaria (toda la etapa está concertada) o de 150,50 euros/mes para la ESO. Es decir que, tener un niño en ese centro en Infantil -obligatorio para poder continuar estudiando allí- cuesta a los padres la friolera de 3000 euros (aproximadamente) al año sólo en donaciones.

Fuente: http://www.cmontserrat.org

Fuente: http://www.cmontserrat.org

Pero sigamos con los gastos que deben afrontar los padres si quieren que sus hijos estudien en ese centro donde, supuestamente y al estar financiado con dinero público determinadas etapas, es ilegal hacer ningún tipo de segregación por cuestiones económicas o sociales.

Pues bien, aparte de ese coste anual comentado anteriormente, los padres deben abonar mensualmente (en 10 cómodas cuotas) una cantidad aproximada de 100 euros al mes. Por tanto, ya tenemos un gasto de 1000 euros más por alumno en etapas que, tal y como exige el concierto con la administración educativa, deberían ser totalmente gratuitas. Y no, no vale decir que no se paguen las actividades complementarias porque, como sucede en la mayoría de conciertos, los padres serán invitados a que su hijo abandone el centro.

Fuente: http://www.cmontserrat.org

Fuente: http://www.cmontserrat.org

Por tanto, ya tenemos un coste de 4000 euros al año para poder estudiar en un centro educativo concertado que, incumpliendo la legislación vigente, hace imposible que ningún niño de padres con problemas económicos pueda optar al mismo. Sí, curiosamente, estamos pagando entre todos un colegio de élite para gente con dinero o bastante acomodada (no es el único) que, por si no tuviera suficiente beneficio con lo anterior se dedica a cobrar el comedor al doble de precio que el de los centros públicos. Ergo, si en los comedores públicos ya hay empresas -cuando se ha externalizado el servicio- que hacen negocio con el mismo, me imagino la cantidad de dinero que sacarán del de este centro.

Fuente: http://www.cmontserrat.org

Fuente: http://www.cmontserrat.org

Desde aquí me gustaría preguntarle a la administración educativa catalana qué hace concertando este tipo de centros educativos destinados a personas con muchos recursos económicos, ya que pretender que a un coste global de más de 5000 euros al año por niño (sin contar uniformes ni otro tipo de pagos que pueden realizarse para algunos “extras”) se puedan matricular los hijos de una familia en paro o con escasos recursos económicos es bastante surrealista. Y es por ello que, desde aquí, me gustaría pedir que las administraciones educativas revisaran todos los conciertos educativos, acabaran con las cuotas ilegales que se amparan bajo la donación a determinadas fundaciones y, de una vez, apostaran por una educación pública que, con independencia de la raza, la religión o la situación socioeconómica de las familias, dé el mejor servicio a todos porque, lo de pagarles el chiringuito siempre a los mismos ya cansa.

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