Los 10 mandamientos del tuitero educativo

Seguramente ya los habréis leído en algún lugar pero, aprovechando su uso habitual en Twitter, incluso por parte de docentes (que, por mucha profesión que ejerzan, algunos también van limitados de argumentos), voy a reproducir en este post los 10 mandamientos que debería tener el tuitero educativo.

  1. No atacarás a la persona, sino al argumento (Ad hominem)
  2. No malinterpretarás o exagerarás el argumento de una persona para debilitar su postura (Hombre de paja)
  3. No tomarás una pequeña parte para representar el todo (Generalización apresurada o Secundum quid)
  4. No intentarás demostrar una proposición suponiendo que una de sus premisas es cierta (Petición de Principio o Petitio principii)
  5. No asegurarás que algo es la causa simplemente porque ocurrió antes (Causalidad falsa o Post hoc ergo propter hoc)
  6. No reducirás discusión solo a dos posibilidades (Falso dilema)
  7. No afirmarás que por la ignorancia de una persona, una afirmación ha de ser verdadera o falsa (Llamada de ignorancia o Ad ignorantiam)
  8. No dejarás caer la carga de la prueba sobre aquel que está cuestionando una afirmación (Carga de la prueba o Onus probandi)
  9. No asumirás que “esto” sigue “aquello” cuando no existe conexión lógica alguna (Non sequitur)
  10. No asumirás que una afirmación por ser popular debe ser cierta (Sofisma popular o Argumento ad populum)

Son falacias usadas habitualmente porque, vamos a ser sinceros, lo de meterse con la persona que dice algo incómodo o que no nos parece bien, es algo que día sí y al otro también podréis ver en los debates educativos en Twitter (trasladable a cualquier otra red social). Lo de manipular el argumento de alguien y retorcerlo, diciendo que dice lo que no se dice en el tuit, para poder burlarse de él. Lo de quedarse, por ejemplo, con una tontería del tuit para olvidar el argumento principal y ceñirse a esa coma que falta,… es que no hay por dónde coger a muchos tuiteros.

El cuarto punto ya es de traca. Y su uso demasiado habitual. Docentes que dicen que algo funciona en educación porque les ha funcionado en un pequeño grupo, con un determinado grupo de alumnado y en unas determinadas condiciones. Para mear y no echar gota. Relacionado con lo anterior, en el punto cinco se amplía lo anterior porque, curiosamente, uno dice que el flipped le funciona porque su alumnado sabe más porque ha visto el vídeo en casa previamente. Pues a lo mejor no es por eso. A lo mejor son otros factores. Por cierto, no siempre algo que sucede previamente implica que sea la causa de algo.

Si queréis seguimos con aquellos que solo ven el debate educativo como la contraposición de tradicional a innovador. Sin tener claro ni lo que es tradicional ni lo que es innovador. Es que los bandos del sí o del no están a la orden del día. El falso dilema de tener que quedarse con A o con B, excluye de la discusión todo lo que hay entre esos dos valores. Y más en educación. Un ámbito social imposible de reducirse, por mucho que algunos lo intenten, a una dualidad extrema.

Lo del desprecio a docentes que no son de la cuerda o a no docentes también está a la orden del día. En ocasiones hay afirmaciones que pueden ser ciertas con independencia que las realice un docente o un colaborador de Sálvame. En ocasiones pecamos de creernos que los docentes -o los que pensamos de alguna manera concreta- somos los únicos que sabemos de educación. Somos los que más sabemos de la educación reglada, al igual que un médico sabe más de curar personas que uno que vende plantas que curan el COVID pero, aún así, debemos atacar los argumentos. Y, en ocasiones (me incluyo), atacamos a la persona por su falta de formación en lugar de por lo que dice.

En cuanto al tema de la carga de prueba sobre el que cuestiona tiene cuajo. En lugar de demostrar, por ejemplo, que los ámbitos funcionan, algunos intentan decir a los que lo cuestionan que aporten pruebas acerca del error que supone su implantación. Ya no digamos cuando te piden carga de prueba si les discutes las inteligencias múltiples, la PNL o cualquier neurocosa de esas que están tanto de moda. No. Hay formas de reafirmar la posición de uno. Y lo de decir a los otros que demuestren que algo no es cierto es una falacia como la copa de un pino.

El punto nueve está muy relacionado con el 5. Ni podemos establecer causalidad por sucesos, ni deberíamos asumir que algo sucede porque antes hemos hecho otra cosa que no tiene nada que ver. Si uno reza antes de acudir a un examen y lo aprueba no se puede afirmar que ha aprobado porque ha rezado o ha puesto una vela a un santo o una virgen concreta. Debemos establecer conexiones lógicas antes de afirmar ciertas cosas.

Y ya el último punto… no por ser más se tiene más razón. No por tener un grupo de tuiteros que hacen la ola ante todo lo que diga alguno de esos “gurús educativos” tiene más razón que otro. No por tener más seguidores ni tener más retuits o me gustas se tiene más razón en un argumento. Las sectas educativas pueden tener muchos sectarios pero, como sabe cualquiera con un poco de sentido común, pueden no ser más que defensores de argumentos que no tienen ningún valor.

A ver con cuántos incumplimientos a esos mandamientos me encuentro hoy en Twitter. A ver cuántos incumplo. 😉

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