Soy de los convencidos de las potencialidades de una buena (y remarco lo de buena) web para los centros educativos. Y no es tan importante la plataforma sobre la cual se sustente, que la cantidad -y calidad- de contenido que se incluya en la misma, así como su actualización constante. Eso sí, a día de hoy, reconozco que más del 90% de webs de centros educativos podrían desaparecer y nadie notaría nada. Son webs que han muerto por falta de actualización o, simplemente, acaban no aportando nada al visitante de las mismas. Recordemos que una web de un centro educativo debe estar destinada, en primer lugar, a la comunidad educativa de ese centro y, en segundo lugar a la comunidad (alumnado y familias) que vayan a incorporarse en un futuro.

Estos días he estado revisando decenas de webs de centros educativos y, salvo algunas en las que sé que hay detrás una persona destinada en exclusividad para ello, la inmensa mayoría ni tan solo tienen actualizado el profesorado de este curso. Ya no digamos la cantidad de novedades que incorporan porque, llevando desde el 1 de septiembre que se ha incorporado el profesorado y un mes en el que lo ha hecho el alumnado, hay como mucho un par de noticias redactadas. No entro en la ortografía porque, sinceramente, no entiendo la dejadez de algunos a la hora de redactar en un lugar oficial que representa al centro cara al exterior. Sí, hay demasiados docentes que perpetran faltas a tutiplén. Algo que es totalmente dañino a la vista y a la concepción que algunos padres tienen del centro educativo.

Añado a lo del párrafo anterior, el saltarse la ley de protección de datos sin ningún tipo de escrúpulos. No se pueden publicar imágenes de alumnado en las webs de los centros educativos salvo que tengan interés educativo. Y si se hace, deben protegerse esas entradas para que solo tengan acceso el alumnado y las familias que, en cada inclusión de imágenes en esa web, deben estar informados y además deben dar su consentimiento. La autorización de la cesión de imágenes para que puedan publicarse por parte del centro educativo no valida todas las imágenes que se tomen. Cada cosa que se publique debe contar con su autorización concreta. Ya, lo sé, no es nada ágil el sistema pero el que lo marca no soy yo. Lo marca la normativa. Una normativa que dice claramente que “para cada actividad que implique reproducción pública de esas imágenes o vídeos, debe contarse con la autorización pertinente”.

Las únicas webs de centros educativos que funcionan, porque se actualizan frecuentemente y siempre están al día, son las de centros educativos que deben captar al alumnado porque les va el negocio en ello (léase centros privados, especialmente los no concertados). En los centros públicos siempre hay el pobre docente que le pone ganas pero, cuando se va o se harta, acabamos teniendo un lignum crucis 2.0 que, con toda la buena intención del mundo se creó y, por desidia de todos se hundió. Una web de centro educativo necesita mucho tiempo. Mucho más del que la gente se imagina porque, al final, no es solo publicar una noticia cada dos semanas. O no debería ser eso.

¿Tiene sentido una web de centro educativo en el siglo XXI? ¿Qué valor añadido aporta al alumnado y/o a las familias? Si lo único que interesa realmente a las familias es saber qué docente es el tutor de sus hijos/as o, simplemente saber el teléfono o mail del centro para contactar con el mismo y poder avisar que su hijo no asistirá a clase, ¿qué sentido tiene mantener una web? Más aún en Comunidades en las que hay plataformas de comunicación propias con las familias o cuando muchos docentes usan aulas virtuales. A ver, que ver las fotos de tu hijo/a gusta cuando hace una actividad pero, tal y como he dicho antes, si se quiere hacer legalmente obliga a pedir permiso para cada publicación y no es efectivo. Sé que muchos centros educativos se saltan la protección de datos pero, al final, cada uno es responsable de sus actos. Y el responsable de las webs de los centros educativos y de lo que se publica en ellas es el director de dicho centro. No sé hasta qué punto quiere ser responsable de una cosa más…

Mejor no tener web de centro que tener una mala web, desactualizada y que, por dejadez, acaba siendo una fuente de informaciones erróneas y erráticas. Si se hace bien es mucho trabajo y, sinceramente, yo prefiero a los docentes dando clase que arreglando cacharros o manteniendo webs. No es su trabajo. Su trabajo es facilitar el aprendizaje del alumnado. A ver si nos entra de una vez en la cabeza el objetivo básico de la educación y de los docentes.

Antes creía que tener una web de un centro educativo era maravilloso. Ahora creo que, para tener ciertas cosas a las que se denomina web (como tienen la inmensa mayoría de los centros), mejor no tenerlas.

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Acerca del Autor

Jordi Martí

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