Las TIC en las oposiciones docentes

Hoy es de esos días que aprovecho para responder a una consulta que, últimamente, está llegando a mi correo electrónico de forma bastante habitual. Futuros funcionarios docentes que me preguntan, de una forma u otra, cómo enfocaría el uso de las TIC en las oposiciones. ¿Cómo gestionaría o qué herramientas usaría para defender mi programación frente al tribunal? ¿Qué sería lo mejor para tener garantías de éxito?

Fuente: http://www.actualidadempleo.es

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Pues bien, parece que no pueda decirlo pero considero que, a nivel global y en la mayoría de tribunales de oposiciones docentes que se van a montar en nuestro país, lo mejor es no usar las TIC para la defensa de la programación. Conozco muchos casos concretos de opositores que, con su maravilloso Prezi, sus antiguos JClics e, incluso, con magníficos diseños usando otras herramientas multimedia se han quedado sin superar la defensa de esas unidades didácticas que se pide ahora. Tribunales que son reacios al uso de las TIC e, incluso en casos extremos (bueno, no tan extremos), tribunales que directamente impiden el uso de elementos tecnológicos en la presentación (o defensa según otros) de la unidad didáctica.

Por tanto, primero conviene basar la defensa en la estrategia. Analizar a los miembros del tribunal. Ver si disponen de perfiles en las redes sociales más habituales, si tienen blog e, incluso, si es posible hallar información de cómo trabajan en los centros educativos donde imparten docencia. No es lógico presentar unidades didácticas basadas en el negacionismo del libro de texto cuando hay miembros del tribunal que publican para determinadas editoriales. No se puede usar determinadas tecnologías cuando sabes que, más allá del típico JClic o de nociones básicas de Moodle, quizás no tienes a un auditorio tan preparado a nivel de uso de TIC como el opositor se cree.

¿Preparar material que obligue a usar las TIC dentro de las unidades didácticas a presentar? Sí, pero sólo que el mismo pueda ser obviado en el momento de la presentación y simplemente citado en la misma. Nada de florituras. Nada de demostraciones de habilidad extrema con las TIC porque, en la mayoría de tribunales, lo anterior supone prácticamente dejar todas las posibilidades de aprobar entre cero y ninguna. No conviene alardear de TIC. Conviene adaptarse al nivel del tribunal. Y, es por ello que saber de qué pie cojea se hace imprescindible. Mucho más que decidir usar o no las TIC.

He sabido de tribunales de Tecnología (e incluso un caso de uno de Informática) donde se prohibía -sí, se prohibía- a los opositores usar medios tecnológicos para la exposición de las unidades didácticas. Hay muchos centros educativos donde se realizan oposiciones con dotación tecnológica inexistente. Hay también, en líneas generales, muy poco entusiasta en los tribunales de ver que el opositor sabe más que ellos en algunos aspectos. Y el de las TIC es uno en lo que puede ser factible que se dé la casuística anterior.

¿Preparamos entonces alguna actividad mediada por las TIC para la defensa de la unidad didáctica? Sí, pero siempre teniendo en cuenta que la misma no debe ser el núcleo de la unidad ni tan sólo mediada por la última aplicación o herramienta. Conviene ser inteligentes y la inteligencia consiste en adaptarse al tribunal. Un tribunal que, en líneas generales, es más probable que pueda estar taxonomizado más bien por un defecto en competencia digital que en una gran experiencia. Eso sí, siempre mantengamos la posibilidad de usar las TIC aunque debemos estar preparados a que, sólo en muy contadas ocasiones, conviene usarlas en dicha defensa más allá de la cita de cómo usarlas. Y nunca apostar por lo último y sí por lo más habitual incluso que a nuestro entender sea completamente inútil para la mejora del aprendizaje. Porque, seamos sinceros, las oposiciones docentes son un simple trámite en el que hay mucho de estrategia y, por suerte, poco de realidad de la futura aula que los opositores se van a encontrar.

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