Las redes (no) son para todos los docentes

Resulta curiosa la sensación que le puede llegar a embargar a uno cuando piensa acerca de quién o quiénes estarán tras la pantalla de un ordenador, tableta, móvil e, incluso, uno de esos relojes supercaros y superexclusivos leyendo las líneas que escribo en el blog o, simplemente, consultando los tuits que puedo llegar a soltar en una de mis redes sociales de referencia. Una sensación que, por desgracia, te lleva un paso más allá de la misma y te obliga a plantearte si realmente no estás escribiendo para los mismos que están haciendo lo mismo que tú. No, en los últimos años no ha habido renovación de blogs docentes -salvo honrosas y contadas excepciones- y, lamentablemente para algunos entre los que me encuentro, seguimos viviendo en un mundo digital parte de nuestras vidas los mismos desde hace unos cuantos años. Sí, a la mayoría de docentes no les interesa saber qué sucede en el mundillo educativo. Ya no es sólo que quieran o no cuestionarse determinadas prácticas educativas. Es que, ni tan sólo se acercan o van a acercarse a las redes más allá de su Facebook donde, como mucho, hablaran de cuestiones laborales o intercambiarán fotos de comuniones y bodas. Es lícito pero las consecuencias de lo anterior deben ser tenidas en cuenta porque, al final, lo que sucede en esta endogamia, con posicionamientos más o menos críticos sobre metodologías e, incluso, enfados sin sentido por temas que, al final, se la traen al pairo a la mayoría de la comunidad educativa -y ahora no estoy ciñéndome sólo a los profesionales-, pierde toda importancia.

Fuente: ShutterStock

Puedo sentarme a hablar con metodologías con cualquiera que defienda en sus blogs o redes el “santo grial”. Puedo, incluso, debatir sobre educación sobre muchos que, en las redes tienen opiniones totalmente contrarias a las mías. Iré más lejos… podría sentarme incluso con representantes de multinacionales que ofrecen productos educativos con el único objetivo de aumentar su cuenta de resultados. De hecho, lo hago. Y, curiosamente, me encanta el debate cuando éste se realiza de tú a tú en formato analógico o digital después de varios contactos por las redes. No es divergir acerca de posturas educativas. Es poder debatir, desde posiciones totalmente enfrentadas, sobre determinados temas porque, al final me estoy dando cuenta que siempre somos los mismos. Bueno, algún desembarco puntual y una ingente masa que se dedica a verlas pasar. A veces, ni eso.

¿Alguien cree realmente que se puede establecer un debate con todos los padres de tus alumnos o, simplemente, con todos tus compañeros de profesión, acerca de Flipped Classroom, ABP o gamificación sin plantearte que la mayoría de ellos no tienen ni idea de qué estás hablando? No es sólo hablar de metodologías o supuestas novedades metodológicas, es ver la inexistencia de debates profundos acerca de qué y cómo enseñar en los ámbitos en los que tocaría hablar mucho de ello. Ya no sorprende pero sí que preocupa.

Creo que al final es bueno que salgan determinados personajes a la palestra y se mediaticen. Como mínimo sirven para que alguien que no va a acercarse a lo que se cuece en las redes pueda hablar o cuestionarse cosas relacionadas con la educación. El problema es que si se lo queda para consumo propio sirve de poco porque lo importante es compartir puntos de vista, experiencias, errores y aciertos.

Bueno, tengo muy claro que hay demasiados padres que desconocen el funcionamiento del sistema educativo al que van sus hijos y que, salvo cuestiones que les afectan personalmente (jornada continua en los centros de sus hijos, exámenes que les hacen o, simplemente, saber qué actividad fin de curso organizan) no tienen muchas ganas de indagar más a fondo. No, no me preocupa en exceso pero sí que lo hace ver como gran parte de los profesionales que hay en las aulas, muchos excelentes profesionales, desconocen los temas educativos de los que se está hablando en esos espacios “de frikis”. Un error, a mi entender, que impide la transformación del sistema educativo en algo que verdaderamente funcione. No es estar a favor o en contra de las innovaciones o de los vendedores de humo, es querer saber qué sucede y, en función de eso, intentar aportar su opinión o granito de arena porque, para mí es tan importante la opinión de quien está en las redes que la de quien no está en ellas. Eso sí, si uno no opina o su opinión queda restringida a contextos demasiado localizados, es como si no existiera la misma.

Espero disculpéis la incoherencia de este nuevo artículo. Hoy sí que tengo justificación para ello: estoy malito :(
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eduideas

Triste que determinados docentes no quieran siquiera asomarse a la red. Son los mismos que no quieren cambiar el libro de texto, que resoplan cuando se les habla de cambios o que se escudan en su experiencia para cualquier sentencia educativa. Años sin reflexión no conducen a experiencia o criterio, sino a asentar unos hábitos, sean buenos o malos. Y hoy en día la red es imprescindible para repensar los hábitos y adquirir experiencia observando y hablando con otros

Javier Osset

He dudado mucho si dejar o no un comentario a este árticulo, sobre todo, porque después de dedicarle una media de 50 horas a la semana a mi trabajo, lo último que me apetece es pasarme el resto del tiempo debatiendo en la red o fuera de ella sobre…el trabajo. Tienes razón en que muchos profesores se mantienen al margen de las nuevas tecnologías, pero también entiendo que, como profesionales, tenemos un tiempo de trabajo y otro…para lo que nos de la gana. Y nuestro tiempo y condiciones de trabajo, como bien has comentado en otros artículos, han ido empeorando… Leer más »

Javier Osset

No puedo estar más de acuerdo…Deberíamos compartir máquina de café…;-)

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