Las investigaciones (no solo) educativas EVOLUCIONAN

No se tienen las mismas herramientas para realizar investigación ahora que hace veinte años. Conforme pasa el tiempo, cada vez conocemos más acerca de determinadas cuestiones (por ejemplo, dentro del campo de la neurociencia hay avances) y, por suerte, podemos afianzar o refutar determinadas teorías (no solo) educativas. Es lo que tiene la investigación. Que, conforme va pasando el tiempo, permite saber cada vez más de ciertas cosas.

Por cierto, investigar no es crear papers a peso automencionándose uno en todos ellos. Investigar no es publicar. Investigar es hacer las cosas de una forma seria para poder dar indicaciones acerca de cosas que “pueden” funcionar fuera del entorno de investigación. No tiene ningún sentido investigar por el hecho de investigar. Y no estoy hablando solo del ámbito educativo, aunque este sea un campo en el que, por lo visto, todo vale. Un campo en el que damos importancia a cosas publicadas por alguien, por el hecho de haber sido publicadas por esa persona, más allá de la cantidad de refutaciones posteriores a lo que publicó en su momento. No todo es investigación de calidad. Y no, no depende de que la investigación ratifique o no mis ideas. Se trata de que siga una manera exhaustiva y estandarizada de hacerse.

Yo puedo publicar cientos de investigaciones y ninguna de las que publico, seguramente, valga nada. No tengo los recursos para hacer una buena investigación. No estoy capacitado (bueno, más bien no tengo ganas de dedicarle ese tiempo) a investigar por mi cuenta. Me gusta mucho más leer lo que investigan otros. Y, especialmente, leerme cómo se ha realizado dicha investigación y saber si se trata de algo bien hecho o de algo chusco. Por cierto, a estas alturas, ya sé distinguir qué es chusco y qué no. Especialmente porque, al final, cuando lees mucho, sabes distinguir un poco cómo son las cosas cuando se hacen de forma seria.

Entiendo que algunos deban justificar sus afirmaciones, e incluso autojustificarse si parte de su salario incluye la investigación, con todo lo que tengan disponible. Sé que, en algunos casos, tanto la ética como la estética del uso de datos y formulación de conclusiones, se debe a la necesidad de ratificar determinados planteamientos. Pero esto no es investigación. Esto, con suerte, podría denominarse panfletarismo académico. Eso sí, actualmente cuando uno consigue una determinada visibilidad o un número determinado de seguidores en las redes sociales, es mucho más fácil colar panfletos como investigación. Especialmente si se cuenta con adeptos que solo leen el resumen que les hacen de ciertas cosas que, ya de entrada, quieren oír.

Las investigaciones educativas EVOLUCIONAN. No es que haya mala investigación en ocasiones. Es que, a lo mejor, hay investigaciones bien realizadas, que cuentan con evidencias y que, gracias a nuevos conocimientos y descubrimientos, permiten inferir otras cosas, que han modificado determinados resultados previos. O que, en el caso de determinadas afirmaciones, las mismas han sido refutadas o ratificadas. Es por ello que es muy importante, en investigación (no solo) educativa, estar actualizado. Y saber comprender y entender qué es serio o qué es un panfleto ideológico. Algo que, por desgracia y viendo la profusión de los segundos en el ámbito educativo, es cada vez más complicado.

Si casi todas las investigaciones y evidencias dicen que el DUA no tiene una base sólida o que, por ejemplo, prohibir los móviles y disminuir los distractores, aumenta el aprendizaje del alumnado, ¿por qué algunos siguen vendiendo el DUA o diciendo, apoyándose en algún panfleto ideológico que intentan hacer colar como investigación, que el uso de móviles en el aula beneficia al alumnado? Sé la respuesta. Para mantener, o bien su ideología o sumar euros a su chiringuito. Por suerte, cada vez tenemos más investigaciones que les desmontan sus postulados. El problema es que, en ocasiones, se compra mejor el postulado ideológico de alguien que lo está vendiendo en los medios o por las redes sociales, que una cantidad ingente de investigaciones de calidad que refuten lo anterior. Y no sucede solo, como he dicho al principio, en el ámbito educativo.

Permitidme un consejo: leed, investigad por vuestra cuenta y no os quedéis jamás en lo que os diga alguien, tal y como hago yo en este blog o hacen algunos en las redes sociales o, en esos medios que tanto difunden su predicamento. No os quedéis con el trampantojo. Intentad buscar esa ventana que, confundida entre tanta pintura falsa, sí que existe. Eso sí, cuesta un poco llegar a ella, aunque cuando la encontréis veréis que, a lo mejor, algunos llevan engañándoos mucho tiempo.

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