La venta de humo educativo ya cotiza en bolsa

En educación se empieza a poder ganar más dinero desde fuera del sistema educativo que desde dentro. Al igual que sucede desde hace tiempo en el ámbito sanitario, donde el trinque se da más en las consultas particulares, venta de remedios caseros o, simplemente, dando soluciones muy alejadas de las pruebas científicas y/o médicas, en educación está empezando a darse el caso de personajes, que jamás han pisado un aula y desconocedores absolutos de la realidad de las mismas, que están empezando a hacer abundante caja vendiendo humo multicolor.

Fuente: YouTube

No es malo ganar dinero vendiendo humo. A muchos les gusta comprar ese humo, envuelto en papel de regalo porque, al final, lo que se busca es soluciones fáciles a problemas complejos. Además, seamos sinceros, es mucho más difícil ponerte a rebuscar entre investigaciones que creerte una TED Talk del gurú de turno. En diez minutos ya te dan las claves de todo y sales cargado de energía mística. Bueno, que se evapore al llegar al aula, no hace menos válido ese momento de euforia. Euforia por la que se está pagando una pasta. Hasta, según me han dicho, un par de miles de euros por sesión de menos de una hora. ¡Cuántas horas de psicólogo nos daría lo anterior! Muchas. Demasiadas. Bueno, mejor no hacer la extrapolación a cosas que realmente necesitamos.

El humo educativo tiene mucho de especulación. Además, como buen humo que se precie, lleva asociado su equipo de mercadotecnia y merchandising propio. Lo de la independencia y la ética profesional, ya queda claro que cuando hablamos de temas especulativos, se mantiene al margen del asunto. Lo importante es poder vender una cosa y su contraria. Lo imprescindible es mantenerse en el candelero. En definitiva, lo que importa, es saber vender lo que sea a rebufo de lo que quede “guay” en ese momento. Hay muchísimo dinero de por medio.

En el eduentertainment educativo se están repartiendo acciones. Algunos están comprando a la baja, otros subastando títulos y, el tercer grupo, esperando a ver cómo se desenvuelve el mercado. Además, en este caso, no existe nada material que necesite inversiones importantes. Y mucho, muchísimo personaje que hace publicidad por un simple pin o una certificación, de determinadas cuestiones, que tienen muy poco que ver con tener ningún tipo de utilidad para sus alumnos.

Estamos en el momento de máxima especulación educativa. Ahora es el momento en el que conviene, si alguno carece de escrúpulos, al ruedo. Se paga muy bien, no se arriesga nada y, como bien dice alguno, aún hay muchas migajas que repartirse. Aprovechad mientras la bolsa aún esté subiendo. Quién sabe cuando alguien va a darse cuenta que los sellos educativos valen menos de lo que se está pagando por ellos. Eso sí, en este caso, quién menos arriesga es el que se inventa insignias digitales.

No me hagáis mucho caso porque, al final, todos sabemos que hay algunos a los que les gusta el humo. Y la verdad es que, al menos en el ámbito educativo, no hay mascarillas para que se tapen las narices tantos. Unas mascarillas que también son parte del negocio.

Sed buenos y disfrutad de vuestro tiempo como consideréis. Eso sí, intentad pintar el humo. Veréis como no lo conseguís.

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