Algunos docentes, entre los que nos hallamos mi mujer y yo, aunque en mi caso actualmente esté en período desertor de tiza y PDI, debemos ser idiotas en grado sumo porque, por lo que se ve, hay todo un “cátedro” que, en su último artículo publicado en su blog (enlace), tilda de “idiotas” a los que no ven que la solución a la educación es, simplemente, de organización.

Un artículo que empieza con lo siguiente…

Todo el mundo cree tener soluciones para la educación. Entre las más populares: más recursos y menores ratios (dos mantras burdos que sólo responden a reflejos instintivos), mejores profesores (vía formación, selección, inducción, subida salarial, jubilación anticipada, etc.) y mejores alumnos (vía escolarización temprana o selección). Todas consisten en más (alguna en menos) de lo mismo. Responden a cierta incapacidad de encarar lo complejo que se suple proyectando en el nivel macro lo que parece evidente en el micro (lo que en la ciencia se suele llamar el error de composición) e ignorar lo que hay en medio.

Sí, lo de pedir más recursos, reducción de ratios, una mejor formación para el profesorado, unas mejores condiciones económicas para el mismo o, simplemente, una escolarización temprana de calidad para el alumnado, responde a que algunos “somos incapaces”. Que somos, según este señor, “incapaces de encarar lo complejo”.

Pues va a ser eso. Va a ser que quizás, la solución a todos los problemas educativos pase por modelos más flexibles, alejados del “aula-huevera” y tendiendo a su hiperaula, en la que no hay jerarquías entre alumnos y docentes. Una hiperaula que va a desbancar al colegio tradicional, mediante muebles móviles (algunos frotándose las manos con el negocio) y la aparición de la codocencia (más de un docente a la vez en el aula). Pues va a ser que poder tener sillas con ruedas y más de un docente por aula tiene un coste. Ergo, implica más recursos pero, va a ser que según el experto conocedor de pedagogías, azote del funcionariado y del docente en general (salvo él que, según él mismo, es maravilloso) y gran conocedor del ritmo circadiano en educación para marcar los tiempos de clase, eso no es así. Bueno, no va a ser así porque su propuesta, en lugar de reducir las ratios, consiste en aumentarlas, disimulándolo bajo el hecho de poner más alumnos por docente.

Unos números rápidos. Si uno tiene desdobles con veinte alumnos, la idea es poner en una misma aula 70 con tres docentes. La verdad es que pocas clases ha debido dar este señor en etapas obligatorias (bueno, leyendo su currículum, ninguna) pero, a nosotros en matemáticas básicas nos sale que el ratio alumnos-docente es mayor con esos tres docentes en el aula. No sé, pensábamos que la codocencia, tal y como se está practicando en algunos centros (no en los de los jesuitas, que también hacen la trampa de aumentar ratios con la codocencia) significaba los mismos alumnos con un apoyo dentro del aula. Pero va a ser que, tal y como hemos estado hablando yendo a comer, debemos estar equivocados.

Ya sabemos que para este señor “el dinero no es el problema de la educación en España“. Bueno, salvo que sea el dinero necesario, ofrecido “desinteresadamente” por determinados partners de su magno proyecto de las hiperaulas. Entonces sí que hace falta pasta.

Al final nos hemos acabado preguntando si, al igual que hace él llamándonos idiotas, tenemos la posibilidad de enviarle directamente a la mierda. Pues va a ser que, sabiendo su odio a los funcionarios (sí, también tenemos la desgracia de ser funcionarios), a los docentes en general (sí, también somos docentes), a los que creemos en una necesidad de aumentar recursos, mejorar formación y reducir ratios (sí, también lo creemos), quizás pasemos de la posibilidad para enviarle, sin cariño ninguno, a escaparrar. Porque, la verdad, es que un tipo tan prepotente, resabido, manipulador en sus argumentos y amante del insulto fácil, quizás es lo único que se merece. ¿Debemos estar a otro nivel? Pues va a ser que no.

Disculpad la incoherencia de la “respuesta” pero está, como mínimo, al mismo nivel que lo que ha escrito este personaje en su último post. Ya, sabemos que no es disculpa.

Firmado: Dos idiotas que, sin cariño ninguno, responden a Enguita. Eso sí, sin acritud ninguna y además, con la deferencia de ilustrar este post con una foto de cuando aún tenía “matojo” y decía cosas medio interesantes. Suponemos que puede ser causa-efecto pero, a falta de investigaciones científicas rigurosas, no nos atrevemos a afirmarlo.

No me apetece volver a dejar en manos de Google y sus anuncios el mantenimiento del blog. Así que si os apetece colaborar en mantener esto, ya sabéis…

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Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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