La religión en la escuela sí, pero…

Ayer por la tarde recibía un tuit de una de esas personas que conoces en los mundos virtuales de las redes sociales, que me venía a decir que las escuelas concertadas estábamos muy contentas con los nuevos contenidos del currículum de religión y, en tono irónico, añadía más leña al fuego sobre la polémica de las escuelas concertadas. Al mismo tiempo un compañero de Claustro por teléfono me mostraba su preocupación de cara a la posible repercusión que estas noticias podrían tener para la matriculación o la imagen de la escuela hacia las familias.

No voy a valorar el contenido del currículum de religión que salió publicado en el BOE, ni me voy a molestar en mirarlo, ni voy a hacer un análisis de cada párrafo para demostrar mi disconformidad con el texto. Eso lo dejo a expertos en la materia o a gente con ganas de polemizar.

No me gusta el texto, no me gusta que gente ajena al mundo educativo dictamine los contenidos de una asignatura, no me gusta que se mezclen ingredientes para hacer un pastel que no gusta a nadie.

No entiendo que en una escuela pública se haga religión católica, no entiendo que se separen alumnos por ese motivo, no entiendo que no se tengan en cuenta otras religiones minoritarias en este país pero existentes, no entiendo que se impongan criterios de fe y que estos sean dados por personas que han de partir de su propia experiencia o no de fe, para dar dichos contenidos.

Pero sí entiendo y defiendo la religión en la escuela pública (dicho esto, ya veo que voy a perder a más de un lector), una religión entendida en tres vertientes distintas pero que bien entendidas no creo que escandalicen a nadie.

Fuente: http://www.cuartopodersalta.com.ar

Fuente: http://www.cuartopodersalta.com.ar

Una religión entendida como cultura: estaremos de acuerdo que en nuestras ciudades españolas, las iglesias y las catedrales son centro de atracción turística, y patrimonio cultural de la propia ciudad. Si esto lo asumimos y entendemos que también en nuestro país: Navidad, semana Santa son momentos de vida importantes, estaremos afirmando que no podemos hacer que nuestros alumnos crezcan sin saber por qué se construyeron esas catedrales, a quién iban destinadas, deberemos dar a conocer que se conmemora una Navidad, una Semana Santa… si queremos hacer alumnos ignorantes en el mundo del arte…pues eliminemos toda referencia histórica a la religiosidad, pero pienso que iríamos por mal camino.

Una religión entendida como cultura de la paz del respeto, de la integración de las culturas, del respeto al que viene de lejos pero comparte con nosotros su vida, una integración que no la podemos entender sin el conocimiento de unas tradiciones que muchísimas veces están ligadas con su fe, así pues el conocimiento de otras religiones ha de ser un primer paso, pero firme, hacia la paz, ¿ y qué ha de ser una escuela sino un sitio de paz? Un sitio donde conocer la religión del otro, sus creencias, sus Dioses, sus profetas, nos ayude a entenderlo.

Una religión entendida como un camino hacia la interioridad de cada uno. En una educación basada en competencias, cada vez más expertos dan valor a una nueva competencia: la emocional o espiritual, la que parte de las emociones de cada niño, saber que cada uno tenemos una interioridad y que si de pequeños la cuidamos, esa interioridad de grandes nos podemos convertir en ciudadanos reflexivos, empáticos, que nos hagamos preguntas, ciudadanos con un interior sano, una competencia espiritual que no tiene porque derivar en una espiritualidad cristiana sino más bien una competencia espiritual que nos abra al trascendente, que nos haga capaces de hacer silencio interior (un silencio que ha de servir para saber tomar decisiones reflexivas).

Pienso que una religión así entendida, sí que tiene cabida en cualquier escuela. No me gusta nada las ganas que tienen algunos de encender la mecha que haga arder todo el bosque y no me gusta que se aproveche cualquier resquicio de ceniza para poner arder todo lo relativo a la religión. Gente que mezcla el ajo con la harina y aprovecha para de paso, cargarse a las escuelas concertadas cristianas sin saber cómo y de qué manera están llevando a cabo su tarea.

En estos mundos de Dios y de Yupi, hay mucho ignorante…. Que Dios y Pepa Pig me perdonen.

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