La pedagogía Google: sin aulas, sin currículum… pero con sus productos

Entiendo que haya personas que, cobrando de una determinada multinacional, deban estar dispuestos a todo para vender los productos de la misma. A diferencia de los docentes que, alegremente venden esa apuesta por un modelo educativo centrado en la herramienta (o en la marca de la misma), puedo entender que el mercado exija tener a sus vendedores para vender el material que crea la empresa. Por eso no me sorprende nada este tuit de alguien que trabaja para Google.

Fuente: Twitter

Por cierto, no voy a entrar en temas de objetividad porque, al final, todo el mundo sabe que es mucho más objetivo hablar sin tener la economía pendiente de lo que se dice, que hacerlo por deberse a una empresa. Una ventaja de ser funcionario público. Que, por suerte, puedo hablar de lo que quiera sin estar condicionado por no cobrar a final de mes o tener represalias por ello. Bueno, salvo que diga cosas que puedan ser constitutivas de delito, claro está. Pero, por ahora, hablar mal de las multinacionales tecnológicas que quieren adueñarse del futuro de nuestros alumnos no es delito. Tiempo al tiempo.

La noticia a la que enlaza es la siguiente (fuente). Una escuela para clases acomodadas, situada en Holanda, donde por lo visto han abolido las asignaturas, las clases unidireccionales (o magistrales) y el currículum. O sea que, un modelo Summerhill, apoyado por la tecnología de Google, con clases no dirigidas y laissez faire entre el alumnado.

Y a mí me surgen unas pequeñas dudas. La primera es intentar entender como una escuela sin aulas ni currículum beneficia el aprendizaje de los alumnos. Si eso fuera así y el aprendizaje fuera autónomo (y se murieran los alumnos por aprender), los lugares del planeta donde mayor aprendizaje auténtico se daría sería en zonas en las que no hay escuelas, en las que los niños viven en plena naturaleza y, aprenden por necesidades vitales de pura supervivencia. Ya, seguro que estoy siendo muy demagógico… pues va, pongamos como ejemplo las escuelas libertarias que, en algunos momentos se montaron en Europa y de cuyas aulas han salido miles de científicos y personas que han aportado muchísimo a la sociedad por sus hechos (literarios, humanos, etc.). Pues va a ser que tampoco tenemos ejemplos de lo anterior pero, seguro que es porque no tenían la tecnología de Google para ayudarles.

Vamos a dejarnos de chorradas. Una escuela no dirigida solo puede llegar a funcionar puntualmente para hijos de clases muy pudientes porque, al final, el aprendizaje se complementa en casa. Y aún así, el déficit de contenidos y aprendizajes, puede llegar a ser demoledor. Ya no digamos meter este tipo de aulas, sin asistencia obligatoria, sin currículum y donde el alumno puede hacer lo que quiera con sus dispositivos móviles, en determinadas zonas marginales de las grandes urbes. ¿Realmente alguien cree que si no hay obligación de ir a clase o se puede pasar de curso sin ningún tipo de evaluación, va a hacer algo? Coño, que todos hemos tenido clases con determinados alumnos. Sabemos perfectamente que su motivación intrínseca para el aprendizaje es cero. Imaginaos para el esfuerzo autónomo de realizarlo porque, por mucho que algunos lo olviden, si no hay esfuerzo (no estoy hablando de flagelación), no hay aprendizaje.

Un detalle… el modelo Summerhill que algunos tanto alaban, con costes de inscripción de 8000 a 14000 libras por año, es algo que solo sirve para aquellos hijos que no van a tener problemas en sobrevivir con el sustento de sus padres y pueden dedicarse a hablar con los pajaritos. Para los del mundo real, ya si eso.

Las escuelas deben mejorar su modelo. Los currículums, en muchas etapas, son excesivos y el número de asignaturas inasumible. Otro tema es creerse el modelo de “dadme un Chromebook -o herramienta digital- y los alumnos aprenderán solos”. Un modelo que solo pueden defender los que se ganan la vida vendiendo determinados productos o quienes, por desgracia, leen poca investigación educativa y solo ven lo que les venden terceros.

Las escuelas libertarias, al igual que las escuelas de la felicidad, solo funcionan para aquellos que no necesitan aprender porque, aprendan o no, van a tener los riñones bien cubiertos. Para todos aquellos que quieran cambiar el mundo… necesitamos otro tipo de modelos educativos que los basados en tecnología, clases masivas, aulas sin paredes o, estrategias del laissez faire.

Seguro que estoy equivocado y los centros exclusivos basados en libertinaje y tecnología, a los que solo pueden acudir niños bien, son la solución a todos los problemas educativos. O quizás no. Quién sabe.

Debo reconocer que los contratados por Google están haciendo un fantástico trabajo en nuestro país. Entre ellos y sus acólitos que les hacen la campaña de marketing gratis, están consiguiendo una publicidad y una cuota de mercado envidiable.

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