La manía de etiquetarlo todo… también en educación

Estamos en el momento de las etiquetas. Da la sensación que, por campaña de marketing o, simplemente, por la necesidad de proceder a la diferencia, debamos estar inventando taxonomizaciones a cada día que pasa. No solo sucede en el ámbito político o sexual donde, a día de hoy, es imposible comprender nada, salvo para algunos que intentan justificar ciertas etiquetas bajo pretextos, en ocasiones más que surrealistas. Sucede también en el ámbito educativo.

No sabemos ya la cantidad de derivados de los trastornos psicológicos, de comportamiento y neurolingüísticos que han surgido en los últimos tiempos. Ya no digamos el considerar a los docentes más o menos innovadores en función de si usan o no una determinada metodología. A ver, que etiquetar las metodologías entre activas y pasivas es muy chusco pero, aún peor es etiquetar un centro como bilingüe por dar Historia en inglés. Y ya no digamos lo de ser un centro Montessori, Waldorf o (inserte el nombre aquí).  Creo que las etiquetas lo único que hacen es intentar diferenciar lo que no tiene ningún sentido diferenciar. No creo que etiquetar sea la solución a nada a nivel de sociedad. Así que imaginaos el poco valor que le doy a las etiquetas en mi ámbito profesional.

Además resulta curioso que a los que tanto les gustan las etiquetas sean los que dicen que no debemos etiquetar al alumnado. Eso sí, después etiquetan sin ningún rubor a sus compañeros de profesión. Creo que algunos tienen un cacharro de etiquetar en su mesita de noche y ya se despiertan queriendo poner etiquetas a todo y a todos. Si no, no me lo explico. Además hablan sin ningún pudor de buenos o malos docentes en función de su ideología. ¿Alguien me puede explicar en qué influencia ser un buen o mal docente el votar a un determinado partido político o a otro? ¿Alguien me puede explicar por qué es mejor un docente TIC que uno no tan TIC? ¿Alguien me puede pergeñar un resumen rápido, si puede ser con dibujitos -compro infografía- acerca de los tipos de docentes y la relación con su profesionalidad en función de la cantidad y el color de pelo que se posea?

Al final me da la sensación de que no sé si estamos hablando de temas educativos o de yogures. De piña, de macedonia, de coco, con bifidus, sin bifidus, con omega-3, sin lactosa, azucarado, artesano, en envase de plástico reciclable, sin reciclar, de cristal,… y nos perdemos en lo importante. En el objetivo final de la educación. Eso sí, perder el tiempo en esas cosas y en buscar “marca” a todo hace que algunos ganen dinero vendiendo ciertas cosas y otros debatan/debatamos sobre temas totalmente estúpidos.

Quizás empiezo a estar harto de todas las etiquetas y me preocupen más otras cosas. Pero bueno, a la vista del boom de las mismas, a lo mejor estoy equivocado. Quién sabe.

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