La Liga del Chiquipark

En el ámbito educativo da la sensación que cada vez más docentes, y personas relacionadas con el mismo, hayan abandonado la Liga de Mayores para irse a jugar a la Liga del Chiquipark. No es algo que me esté inventando. Es algo que, cualquiera con dos dedos de frente, puede analizar si se pasa por las noticias de los medios cuando hablan de temas educativos, ve lo que dicen algunos en las redes sociales y analiza, de una manera objetiva, qué se está vendiendo como mejora educativa (y, a la vez, qué están vendiendo como modelo anacrónico).

Fuente: Desconocida

Memorizar no vende. Aprender y esforzarse no vende. Gestionar la frustración no vende. Diseñar un sistema que exija algo de los alumnos no es válido porque se relaciona, de forma cuasi inmediata, con el lema “la letra con sangre entra”. Hay manipulaciones muy interesadas y, algunos, por lo que se ve, nos tenemos, o bien que poner la máscara de Darth Vader o, simplemente, sumarnos al parque de bolas que algunos están montando para pasárselo bien. Es que siempre es más fácil jugar en el Chiquipark que hacerse adulto y responsable.

Ayer, por ejemplo, apareció en prensa el maravilloso titular “La conquista de las aulas por los jedis y los caminantes blancos“. Un titular, como todos amarillistas pero, que en este caso fue aplaudido a rabiar por muchos docentes en las redes. Una de las máximas del Chiquipark educativo y de su liga es la “de que las clases magistrales son aburridas e ineficaces, porque el alumno desconecta pronto del discurso del profesor”. Si a ello le añadimos falsedades bajo el paraguas de la neuroeducación, mitos como el de los quince minutos de atención con pinceladas de actividades motivadoras y creativas, ya tenemos la mezcla perfecta de las normas de la casa de la sidra. Eso sí, una sidra 0,0 ya que la Liga del Chiquipark tiene sus normas.

Creo que llega un momento en que los niños dejen de ser niños pero, al final, lo que me da la sensación es que hay docentes que se han sumado al carro infantil porque, quizás no hayan madurado cuando era el momento.  Seguro que alguno me dirá que es una percepción errónea y tras los bailecitos, juegos de magia, ilusionismo o juegos varios, hay medidas imprescindibles para que aprenda el alumno del siglo XXI. Ese alumno que lo tiene todo en Google y, por tanto, es innecesario que aprenda nada. O quizás me dirán que quieren a un tipo disfrazado de jedi que les opere, gestione su máquina de diálisis, diseñe su casa, use polvos mágicos para que crezcan los tomates, etc. Y contra ese discurso es muy difícil de luchar porque, vamos a ser sinceros, hay muchos docentes que prefieren ver a todas horas Doraemon, mientras juegan con sus móviles, tuitean o se mandan fotos picantes con sus amigos y amigas, que sentarse en un cine a ver una película que obligue a pensar. A algunos nos gusta hacer las dos cosas pero, en el tema de mediatización educativa, somos la minoría.

No me lo tengáis en cuenta. Es que quizás, despertarse pronto, hace que uno sea muy poco innovador y se descojone de ciertas cosas. Porque, sinceramente, hay cosas de la Liga del Chiquipark que, si uno tiene un poco de inteligencia o media neurona funcionando, no se las puede tomar más que de coña.

Sed buenos y, por favor, los de la Liga del Chiquipark no tiréis las bolas fuera del parque. Es que después otros las habrán de recoger. Gracias.

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Jordi MartíCristina Recent comment authors

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Cristina
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Cristina

Menos mal que cada vez quedan menos maestros y profesores como usted. La sociedad ha cambiado y con ello la educación, dejemos el sistema en el que se ha educado, que ha quedado caduco, y todos aquellos profesores que no tengan vocación e ilusión por la enseñanza y el aprendizaje ,retírense, harían un gran favor habla sociedad. Más maestro con corazón, vocación y ganas de educar y cambiar el mundo.

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