La gran división: de ciencias o de letras

En ocasiones se dan casualidades que acaban, producto de la inconteniencia narrativa de quien escribe, en formato artículo. Sí, este fin de semana han llegado a mis manos dos artículos acerca de la necesidad de estudiar una carrera de ciencias o una de letras. El primero avalando la opción científica -o tecnológica- por pura cuestión de empleabilidad (¡vaya concepto más perverso!) y, el segundo, alardeando de la superioridad intelectual que da estudiar una carrera humanística. Por cierto Mikel, gracias por los enlaces. Dos artículos que ya darían para escribir cientos de líneas acerca del tema y de los tópicos, anclados a fuego en la sociedad, que se han generado acerca del alumnado de ciencias y de letras. Bueno, incluso podemos encontrar estudios científicos que afirman tajantemente que los alumnos que estudian carreras científicas poseen un cerebro parecido a los autistas mientras que los de letras tienen una elevada empatía. Lo que se entera uno en base a desempolvar alguno de esos papers, que publican a miles, esas revistas científicas avaladas por algún equipo de investigación con muestras más que reducidas.

Y la segunda casualidad fue una charla yendo hacia la paella dominical acerca de la necesidad de optar, los alumnos que elijan una vía más academicista a partir de cuarto de ESO, por elegir un Bachillerato de letras o de ciencias (sí, ya sé que hay más pero resumo para usar los dos grandes bloques que, mediáticamente, son los más conocidos). Y ahí también entró la discusión acerca de itinerarios, ya marcados a fuego en tercero de ESO, que hace que un alumno curse unas Matemáticas más fáciles o más difíciles según se oriente a un futuro Bachillerato de ámbito científico o tecnológico o humanístico/social. Despejo de la ecuación el alumnado que va a cursar una vía más profesionalizadora porque, el tema de la Formación Profesional, es algo que debería ir argumentado de otra manera.

Fuente: http://carmenmase-cmc.blogspot.com.es

Fuente: http://carmenmase-cmc.blogspot.com.es

Al final, lo de siempre. Alumnos obligados a elegir entre ciencias o letras con el agravante de la afección futura de dicha decisión. Clasificación, por motivos desconocidos que persisten a lo largo del tiempo, entre el “que se le da mejor las Matemáticas” o “el que se le da mejor escribir”. Nadie planteándose la necesidad de romper con la bicefalia educativa en el Bachillerato. Nadie apostando por la necesidad de un Bachillerato igual para todos los alumnos donde la importancia que se dé al ámbito científico, literario, humanístico o matemático sea el mismo. Un planteamiento que obliga a reducir la carga científica para un alumno de letras y, a su vez, la humanística para el alumnado de ciencias. En una sociedad donde lo que se demanda es una formación más global para poder adaptarse al puesto de trabajo o bien una formación para modificar la sociedad, ¿por qué no optamos de una vez por quitar el mantra ser de ciencias o de letras de una ecuación que ha dejado de tener validez -si alguna vez la tuvo-? ¿Por qué no plantear una formación global para el alumno que opte por una vía más académica hasta que entre en la Universidad? ¿Por qué no desterrar de una vez la necesidad de marcarse a fuego en un tatuaje indeleble el sambenito de la opción académica que uno ha estudiado? ¿Por qué no dejar de generalizar a la hora de encontrarte con un alumno que ha cursado una carrera de ciencias o de letras? Porque, con una buena preparación, un ingeniero puede ser un buen humanista y un filólogo alguien con un buen bagaje matemático y de conocimiento científico o tecnológico.

¡Ya está bien! ¿Nos dejamos de clasificaciones y sesgos sin sentido y nos ponemos, de una vez, a formar a nuestros alumnos para que tengan una visión más global del asunto? Y, para ello, nada mejor que abolir de una vez los itinerarios en los centros de enseñanza secundaria entre los de letras y los de ciencias.

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