La Formación Profesional dual

Sin prácticamente tiempo de acabar de digerir el Real Decreto 1529/2012, de 8 de noviembre, por el que se desarrolla el contrato para la formación y el aprendizaje y se establecen las bases de la formación profesional dual, me veo en la necesidad de escribir algo sobre el tema. Una visión que, a pesar del cariño que tenga por esa tipología de estudios (por haber ejercido durante bastantes años de mi carrera profesional en diferentes tipologías de ciclos formativos y, por creer en la necesidad de los mismos) voy a intentar que sea lo más objetiva posible.

En primer lugar me gustaría destacar que da la sensación de que quienes se hallan detrás de la redacción del articulado legislativo conocen poco de la realidad de la formación profesional actual. Dudo también que conozcan las necesidades que, desde hace demasiados años ya, se llevan exigiendo por parte de sus profesionales: facilitar el acceso entre los ciclos formativos de grado medio y grado superior, dotaciones adecuadas en material e infraestructuras, desdobles en las asignaturas más prácticas, posibilidad de flexibilizar los estudios (no sólo a nivel de combinarlos con trabajos en empresas del sector), permeabilizar los bachilleratos con los ciclos formativos de grado superior, introducción de habilidades que no se contemplan en los currículums, desarrollo de proyectos de formación intercentros, etc.

Más allá de las necesidades poco satisfechas de los docentes de FP (que, seguramente, se exportarían a una mejor preparación de los alumnos que cursan este tipo de estudios), me da la sensación que esto de la FP dual se trata sólo de un sistema para dar “mano de obra barata” a las empresas. Una “mano de obra” que, más allá de la formación, se intenta aislar de las posibilidades de conseguir una formación más global y que le permita optar a mejores puestos de trabajo. Si la empresa va a gestionar más de un tercio de la formación, ¿alguien se cree que va a ser capaz de introducir habilidades o conocimientos que no tengan a ver con la misma? ¿Qué preparación va a recibir un alumno que, pongamos por caso, realice el 50% de su formación en una empresa determinada dedicada a algo concreto y específico? ¿Le va a servir dicha formación para, en el caso de que no le renueven el contrato una vez finalizados sus estudios, poder optar a una empresa que no sea exactamente igual -a nivel de maquinaria y funcionamiento- que la anterior? Dudo. Dudo al ver la cantidad de ciclos formativos que se están realizando con máquinas obsoletas mediante grandes profesionales (que llevan muchos años haciéndolo muy bien en su función docente) para tener mucho resquemor al ver que personas que “no saben de docencia” (porque por mucho que lleven una máquina o lleven años en la empresa pueden no saber transmitir ese conocimiento) hagan de formadores de esos alumnos.

En primer lugar ya me empiezo a cuestionar algunas cosas. Sólo entrar en las modalidades de la formación profesional dual ya empiezo a disipar las dudas. Veo demasiados fantasmas en ellas.

La formación profesional dual se desarrollará a través de alguna de las siguientes modalidades:

a) Formación exclusiva en centro formativo, que consiste en compatibilizar y alternar la formación que se adquiere en el centro de formación y la actividad laboral que se lleva a cabo en la empresa

b) Formación con participación de la empresa, consistente en que las empresas faciliten a los centros de formación los espacios, las instalaciones o los expertos para impartir total o parcialmente determinados módulos profesionales o módulos formativos

c) Formación en empresa autorizada o acreditada y en centro de formación, que consiste en la impartición de determinados módulos profesionales o módulos formativos en la empresa, complementariamente a los que se impartan en el centro de formación

d) Formación compartida entre el centro de formación y la empresa, que consiste en coparticipar en distinta proporción en los procesos de enseñanza y aprendizaje en la empresa y en el centro de formación. La empresa deberá disponer de autorización de la Administración educativa y/o de la acreditación de la Administración laboral correspondiente para impartir este tipo de formación, y estará adscrita al centro con el que comparta la formación

e) Formación exclusiva en la empresa, que consiste en que la formación se imparte en su totalidad en la empresa

Cinco modalidades para hacer de la formación profesional un maremágnum de opcionalidad innecesaria. Al final da la sensación que quien va a acabar certificando los títulos van a ser las empresas privadas. Eso sí, las empresas van a ceder (en alguna de las opciones) sus espacios para poder formar allí a sus ¿futuros? trabajadores. ¿Alguien se cree realmente, con una ley educativa en marcha basada en criterios puramente económicos, que no va a haber contrapartidas económicas más allá de cederles mano de obra?

En el caso de los contratos para la “formación y el aprendizaje” ya lo dice textualmente el Real Decreto.

Las empresas podrán financiarse el coste de la formación inherente al contrato para la formación y el aprendizaje mediante bonificaciones en las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social, con cargo a la partida prevista en el presupuesto del Servicio Público de Empleo Estatal para la financiación de las bonificaciones en las cotizaciones de la Seguridad Social acogidas a medidas de fomento de empleo por contratación laboral

Eso sí, para blindarse (por entrar en competencia impropia con los trabajadores a la búsqueda de empleo), se dice:

Los créditos con los que se financiarán estas costes adicionales, no tendrán el carácter de fondos de empleo de ámbito nacional, a que se refiere el artículo 14 de la Ley 56/2003, de 16 de diciembre, de Empleo, por lo que no será de aplicación lo establecido en el artículo 86.2 de la Ley 47/2003, de 26 de noviembre, General Presupuestaria, sobre la territorialización anual para su gestión por las Comunidades Autónomas

Por tanto, todo el dinero que se está restando de los planes de fomento de ocupación y que se está aportando en forma de bonificaciones para las empresas para esa “mano de obra no cualificada y barata” no puede ser reclamada por los demandantes de empleo ya que, al no pertenecer a los fondos de empleo de ámbito nacional, permanecen al margen de cualquier fondo destinado para la creación y mantenimiento del empleo.

Otro tema curioso es el de la titulación de estos alumnos que tengan un contrato “para la formación y el aprendizaje”. Una titulación que no expedirán los centros educativos y que, por tanto, queda en manos del Servicio Público de Empleo.

Los Servicios Públicos de Empleo realizarán el seguimiento y control de la formación para a la obtención de los certificados de profesionalidad vinculada a los contratos de formación y aprendizaje

Por tanto, una titulación de un valor más que cuestionable.

Y, finalmente, la guinda del pastel. La ilegalidad con los que se acojan a este tipo de contratos. Una ilegalidad que permite el siguiente redactado:

De acuerdo con lo dispuesto en el apartado 2 de la disposición adicional decimonovena del Estatuto de los Trabajadores, no será de aplicación el límite máximo de edad ni el mínimo y máximo de duración establecidos, respectivamente, en el artículo 11.2.a) y b) de dicho Estatuto de los Trabajadores. Tampoco serán de aplicación los límites establecidos en la citada letra b) respecto del número y duración de las prórrogas. La duración de los contratos y sus posibles prórrogas se adecuarán a la normativa reguladora de las acciones y medidas contempladas en esta disposición adicional. Asimismo, respecto del límite de duración de estos contratos, las situaciones de incapacidad temporal, riesgo durante el embarazo, maternidad, adopción o acogimiento, riesgo durante la lactancia y paternidad no interrumpirán el cómputo de la duración del contrato

Un redactado donde se dice textualmente que se podrá acogerse al contrato a cualquier edad (incluso que la misma no sea legal) y que se establecerá la posibilidad de enlazar diferentes contratos sin necesidad de que al cabo de un cierto tiempo le hagan fijo en la empresa. Temporales de por vida hasta que uno más joven y a menor precio les sustituya.

Lo anterior en lo que hace referencia a los contratos “de formación y aprendizaje”. Cuando entramos en el tema específico de la Formación Profesional dual la cosa aún pinta peor. Peor por haberse introducido conjuntamente con lo anterior y por tener demasiados puntos que permiten la aplicación de los criterios anteriormente expuestos, además de los puntos que se enumeran a continuación.

1. El convenio suscrito con la empresa colaboradora especificará la programación para cada uno de los módulos profesionales. Deberá contemplar, al menos, las actividades a realizar en el centro y en la empresa, la duración de las mismas y los criterios para su evaluación y calificación. La programación permitirá la adquisición de los resultados de aprendizaje establecidos.

2. Se establecerá un mínimo del 33% de las horas de formación establecidas en el título con participación de la empresa. Este porcentaje podrá ampliarse en función de las características de cada módulo profesional y de la empresa participante.

3. La duración del ciclo formativo podrá ampliarse hasta tres años.

4. El alumno deberá cursar previamente la formación necesaria que garantice el desarrollo de la formación en la empresa con seguridad y eficacia

5. La actividad formativa en la empresa y en el centro educativo se coordinará mediante reuniones mensuales de control en las que se hará seguimiento de cada uno de los alumnos. Para ello, se establecerán las tutorías

6. La evaluación del alumnado será responsabilidad de los Profesores de los módulos profesionales del centro de adscripción, teniendo en cuanta las aportaciones de los formadores de la empresa y el resultado de las actividades desarrolladas en la misma

En definitiva, la única diferencia respecto a lo que hay ahora (que ya incluye las prácticas en empresa) será aumentar dichas prácticas (a nivel horario y sin remuneración para el estudiante) y ampliar el período de estudios. Un sistema eficaz para reducir la cantidad de demandantes de empleo en un país donde las cifras de paro son críticas.

Unas anotaciones rápidas sobre un modelo que, a mi entender, no resuelve los problemas de la Formación Profesional y complica las cosas para los mayores de 16 años que dejen los estudios y opten por un contrato para la “formación y el aprendizaje”.

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