La ESO en la mochila

La verdad es que a estas alturas de la película educativa, mezcla de landismo, decisiones a golpe de gin tonic y mediatización de capulladas varias, uno debería estar acostumbrado al lanzamiento de nuevas barbaridades e, incluso, a la aplicación de las mismas para cargarse lo poco que funciona del sistema educativo (léase bilingüismo madrileño y los falsos estudios que publica la administración educativa de esa Comunidad). Pero, siempre te pueden llegar a sorprender aún más. Y, a veces, lo hacen personajes que, sinceramente, no sabes qué pinchan o qué cortan en el ámbito educativo. Sí, me estoy refiriendo a la propuesta de la Ministra de Sanidad. Sí, repito, la Ministra de Sanidad. Una Ministra que ha anunciado a bombo y platillo la intención del gobierno de crear un Erasmus español en los últimos cursos de ESO y Bachillerato para que nuestros alumnos catalanes puedan irse a estudiar a Andalucía o que, sin necesidad de recorrer tanta distancia, algún alumno de Barcelona pueda ir a disfrutar la niebla invernal de Lleida. Por cierto, también vale para aquellos estudiantes asturianos, cántabros, gallegos y vascos que estén hasta los mismísimos del frío de sus territorios y puedan largarse un año a disfrutar de Las Canarias. Que sí, que todo son ventajas.

Fuente: http://www.rtve.es

No sé si realmente algún responsable político de nuestro país tiene alguna idea lógica en la cabeza cuando dice que van a hacer tal o cual refiriéndose a la Educación. No sé si son tan inútiles o están rodeados de una parva aún más inútiles que ellos para proponer determinadas medidas. Sinceramente, no me entra en la cabeza que, con los problemas que tenemos en nuestros centros educativos, con lo justos que vamos de recursos y, con la necesidad de inversión efectiva -no, no es sólo el porcentaje de PIB destinado- se dediquen a plantear chorradas como las anteriores. Sí, me reitero en la afirmación. Si uno sabe algo de pedagogía o de las necesidades reales de nuestro alumnado, promover la movilidad entre las Comunidades es una auténtica gilipollez. Bueno, puestos a proponer esa movilidad, por qué no deciden por decreto enviar a todos los alumnos del barrio de La Mina de Barcelona al colegio Montserrat. Sí, ese que cobra un pastazo cada mes a los padres y que, entre todos pagamos el salario de sus docentes y gran parte de los gastos de suministro que tienen. Y yendo aún más lejos, ¿por qué no cambiamos, también por decreto, a los padres de los chavales y vamos repartiéndolos a sorteo? Pues sí, cogemos a la hija del vecino del quinto de mi escalera y la cambiamos por la del sexto de alguien que viva en el Eixample barcelonés. Total, no es algo más absurdo de lo que se propone.

Sinceramente, no lo veo. Eso sí, pido disculpas por el tono del artículo pero es que no hay por donde coger estas propuestas tan mediatizadas y, menos aún, encontrarles algún tipo de sentido. Y siempre es mejor, a mi entender, escribir un artículo en este tono que enviar directamente a escaparrar, con muy malos modos y con palabras excesivamente malsonantes, a quienes se atreven a proponer este tipo de medidas “educativas”.

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