Introduciendo a nuevos docentes en Twitter (versión confinamiento)

Twitter ya no es lo que era hace una década. Llevo en Twitter desde noviembre de 2009 y, por desgracia (o quizás por la evolución natural del asunto), encuentro a faltar el acompañamiento inicial para docentes que entran o, simplemente, aquel modelo de intercambio de ideas al margen del negocio que, al final, siempre acababa en algún encuentro informal en el que la horizontalidad primaba. A día de hoy, en plena pandemia del 2020, todo ha cambiado. Lo que no era negocio se ha reconvertido en necesidad de trinque inmediato para algunos. Lo que no eran grupos, ahora se han vuelto modelos sectarios cada vez más cerrados a los suyos. El compartir lo que se hace en el aula sin tener que maquillar nada o, simplemente hablando de errores o proyectos en común que pueden establecerse intercentros, ya están prácticamente desaparecidos en la red del pajarito. Mucho aparentar, demasiada fijación por el número de seguidores y necesidad de posicionarse monolíticamente. Y aún así sigue habiendo espacios dentro de la propia red para aprender, conocer profesionales con inquietudes y encontrar aún alguno de esos lugares de encuentro. Eso sí, siempre teniendo en cuenta que Twitter se ha convertido en una auténtica jungla con todos sus especímenes. Toca filtrar mejor que antes. Toca ser más resistente a la crítica. Toca ser, en definitiva, más insensible a ciertas cosas. Y eso que, por suerte, la pandemia y el confinamiento ha conseguido revitalizar, en parte la horizontalidad, haciendo desaparecer a muchos que querían hacer negocio vendiendo sus crecepelos para calvos.

Fuente: Pixabay

No quiero que el párrafo anterior os disuada de tener una presencia activa en Twitter. Menos aún si os estáis pensando, como docentes o futuros docentes, amén de personas relacionadas directa o indirectamente con la educación, en aterrizar en la red. Muchos, especialmente los que habéis entrado recientemente en las Facultades de Magisterio, sé que sois más de Instagram pero por qué no dar una oportunidad a Twitter. Sin ningún compromiso. Uno entra y sale de las redes según necesidades. Yo, sin ir más lejos, he intentado un montón de veces lidiar con Instagram y no he podido. No todas las redes sirven para lo que necesitamos y, al igual que somos heterogéneos en otras cosas, también lo somos en lo que nos puede ir bien o mal.

Lo primero imprescindible para naufragar por esta red social es crearse una cuenta en Twitter. Algo realmente sencillo que os explican, en la última versión, en el siguiente vídeo.

Por si queréis un tutorial “completo” donde os explican todo el funcionamiento paso a paso de la herramienta (actualizado a marzo de 2020) lo tenéis aquí.

Es muy importante rellenar el perfil de la manera más completa posible y, es también una gran idea la de subir una fotografía. Los compañeros que están en Twitter encontrarán mucho más cómodo saber la apariencia real que, además ayudará a una mejor sociabilización con el entorno. No entro en el tema del anonimato aunque, si uno no está dispuesto a decir lo mismo en Twitter que en la vida real, tiene un problema. Y además, huir de ese anonimato, puede hacer que las redes que se tejan en la red puedan trasladarse, de manera más fluida, a otros contextos. Eso sí, siempre he sido un gran defensor de la ausencia del anonimato en las redes pero entiendo que a algunos os dé un poco de vértigo el exponeros de forma pública. Ahí es vuestra decisión. Una de las características de Twitter es que jamás nadie debe imponeros qué hacer ni qué decir. Cada uno dice y hace lo que quiere asumiendo esas consecuencias.

Si ya os habéis decidido a crear una cuenta, os recomiendo que, antes de poneros a tuitear como posesos, miréis un poco qué están haciendo vuestros compañeros en Twitter. Si sois docentes podéis buscar posts en vuestro buscador favorito titulados “docentes a los que seguir en Twitter” y ahí encontraréis varias recomendaciones. Un detalle, las recomendaciones de tuiteros son como las de libros y películas. ¿Y qué significa lo anterior? Pues que son muy personales. Lo recomiendo porque lo de ponerse a tuitear a pecho descubierto quizás tenía sentido en 2009. Más de una década después han cambiado muchas cosas. Y una de ellas es el acogimiento que van a daros en la red. Ya no existen esos compañeros que os daban la bienvenida, os ayudaban en vuestros primeros pasos o, simplemente, os trataban de tú a tú. Ahora, por lo visto, esto se ha convertido en una red donde algunos solo hablan con personas que están tras cuentas con muchos seguidores. No lo entiendo porque, como decía antaño alguien que ahora ha desaparecido de Twitter,todos tuvimos un comienzo.

Una vez estéis seguros en la plataforma podéis empezar a tuitear. Podéis añadiros a conversaciones de terceros o, simplemente, preguntar a los docentes que están en la red. Si no os contestan, es que quizás son personajes que no valen la pena. Hay mucha variedad y muchos docentes que aún van a intentar responder a vuestras dudas. Los principios son duros pero, al igual que sucede en todas las redes (con la diferencia que en esta, normalmente, vamos a interactuar con personas que no concocemos en persona), tiene que haber ese momento de adaptación. Si conseguís pasar ese bache seguro que vais a disfrutar de la experiencia. No lo dejéis a la primera de cambio.

Existen dos modelos de tuiteros, el que nunca interviene y el que, dentro de sus posibilidades intenta aportar lo que puede. ¿Con cuál de esos modelos te quedas tú? Yo siempre he sido partidario de dar y, gracias a eso he recibido mucho, pero cada uno es libre de usar Twitter como le apetezca. No estáis obligados a seguir a nadie ni a interactuar. Tampoco a hablar exclusivamente de temas educativos.

Otro detalle son los hilos de Twitter. Esos hilos fantásticos, que perduran más bien poco, que algunos compañeros se están currando. Lo mejor sería tenerlos (y contenerlos) en un blog pero, en caso de que os interesen mucho, aprovechad para guardároslos. Tener un documento de texto en el que vayáis incorporando enlaces y reflexiones tuiteras de terceros puede ayudaros a ser mejores profesionales.

En muchas ocasiones en Twitter veréis que muchos (entre los que me incluyo) dejan enlaces a lo que publican en sus blogs. La conversación o los comentarios de esos artículos pueden darse por Twitter pero los autores de los blogs agradecen que les dejéis, más allá del debate que pueda generarse en Twitter, un comentario en el blog. Ésa es una de las pegas de Twitter: los contenidos y debates que se eliminan al poco. Twitter tiene mucho más impacto que un artículo del blog pero rebuscar entre conversaciones anteriores es algo harto complicado. En cambio, en un blog puedes ir rebuscando artículos y debates generados alrededor de los mismos.

Lo que digáis en Twitter tiene la misma importancia que lo que diga uno que tiene un millón de seguidores. Eso es algo que os debéis tatuar a fuego. La importancia en Twitter no la dan el número de seguidores, la dan las conversaciones. Una persona con tropocientos seguidores puede ser alguien que no aporte nada y, en cambio, seguro que vosotros que acabáis de aterrizar en la plataforma tenéis muchas cosas que decir. Decidlas. Algunos queremos escucharlas.

Filtrad entre cuentas interesantes y cuentas de eduentertainment. El eduentertainment es lo que últimamente, por desgracia, se está viendo cada vez más habitualmente en Twitter. Difusión de frases sin sentido, verdades absolutas que distan mucho de serlo, sectas metodológicas o, simplemente, personajes que viven de su visibilidad y no de su capacidad profesional. Ahí entra la necesidad de aplicar el principio de precaución y tener mucho sentido crítico con todo lo que leáis. Las fuentes y la fiabilidad de las mismas, al igual que suceden en Google, tienen muy poco que ver con el primer resultado que se encuentra. Sed capaces de filtrar las fake news de la realidad. Mirad más allá de lo bien o mal que os caiga el personaje de la red y analizad qué os está diciendo y si vale la pena. No sigáis solo a personas afines a vosotros. Os perderéis toda la potencia de la diversidad.

Equivocaos. Equivocarse es sano. Rectificar, imprescindible. Eso sí, no dejéis que nadie os amilane porque, a veces, hay mucho prepotente que tiene ínfulas de superioridad. No se lo permitáis. Ni que salga siempre en los medios, ni que tenga un nutrido grupo de acólitos, ni… No permitáis jamás que nadie os infravalore. Ni os suméis a ningún tipo de movimiento que incluya la necesidad absoluta de comulgar en bloque con sus principios.

Y, finalmente, mi último consejo: ¡¡usad Twitter como os apetezca!! Al final sois vosotros, vuestra manera de hacer y la experiencia que iréis adquiriendo en el uso con la plataforma, la que debe guiar vuestros pasos. Suerte y bienvenidos.

No me apetece volver a dejar en manos de Google y sus anuncios el mantenimiento del blog. Así que si os apetece colaborar en mantener esto, ya sabéis…

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