¿Innovación educativa o reproducción de modelos fallidos?

Al final va a resultar que la instrucción directa, aparte de ser la más efectiva según todos los metaanálisis educativos que se publican, va a ser la más moderna. Es leer un poco y encontrarte con que todas las “innovaciones” acerca de metodologías maravillosas son, un simple corta y pega de modelos, con suerte, del siglo XIX, que ya fueron un fiasco en su momento y que ahora tienen una nueva vida gracias a la tecnología. Bueno, gracias a la tecnología, a la mediatización interesada y a la gran cantidad de docentes que creen que han encontrado el Santo Grial educativo.

Claro que podría ilustrar el post con una bibliografía potente sobre lo que os estoy diciendo, incluso siguiendo la normativa APA pero he preferido usar la de “APAñaros” rebuscando en Google y buscando más allá del blog de vuestro gurú favorito. Estoy entre vago y muy vago. Mucho más de lo habitual.

Lo que sí que tengo claro es que estamos haciendo las cosas mal. Que no puede ser lo de desprestigiar una clase magistral cuando no se tiene ni pajolera idea de qué supone que una clase sea “magistral”. Que no se trata de certificarse como “formador de ABN”, “flipped engineer” u “onanista certified”. Tampoco se trata de intentar vender a los demás cosas de las que se obvie su eficacia. Sí, también me vale para clases unidireccionales que se dan por parte de dinosaurios sin estudios. Otra cuestión es la edad o asociar la pedagogía a la edad. Es que los cuarentones ya estamos hartos, como deberían estar lo que están a punto de jubilarse, de que se nos tilde de poco innovadores porque “las nuevas huestes” llegan con fuerza. Y una mierda. Llegan el mismo número de docentes buenos (la mayoría) que malos. Además, ¿quién decide que un docente sea bueno o malo? ¿Los alumnos? Coño, hay clases en las que ni el mejor docente -no el del Goya de la Educación ni del Teacher Prize- puede dar clase. Hay alumnos que no quieren aprender. Repito, hay alumnos que no quieren aprender ni tienen el apoyo de sus familias. Es que, ya está bien de empezar a disculpar ciertas cosas. Aún así, como profesionales, debemos hacer lo “posible” (lo imposible, aparte de utópico es de personas que no viven en este mundo) para que aprendan y consigan salir de su círculo. Los círculos siempre han sido muy perniciosos.

La innovación educativa no existe. Hay maneras de sobrevivir, con mayor o menor suerte -tanto para docentes como para alumnos-, en un aula. Hay alumnos que van a aprender con independencia del método que uno utilice. Hay, por desgracia, alumnos que van a aprender menos con determinados métodos. No hay métodos mágicos, ni ninguno que permita el éxito educativo porque la educación va muy ligada al contexto social. Losas que llevan los alumnos por el simple hecho de nacer donde lo hacen. Losas muy difíciles, si solo jugamos en el campo-aula, de quitar.

Si en mi época había un 40% de fracaso escolar y ahora hay un 30% es que, quizás no estamos haciendo las cosas bien. Quizás no era cuestión de cambiar el sistema educativo (o irlo cambiando) para todos y hacer lo posible para que, antes el 60% que funcionaba siguiera funcionando y el 40% pudiera empezar a hacerlo. Algo que no depende de modas y sí de trabajo. Trabajo poco mediatizado y mediatizable. Trabajo que no va a depender de gamificar, flippear el aula, poner o quitar el PIN parental o, sustituir de nuevo el modelo de notificación de faltas de asistencia por una barra como piden algunos. Joder, que es todo mucho más complejo y a la vez más sencillo. Inversión, gestión correcta de esa inversión y formación para los docentes en condiciones. Ayuda a las familias, evitar la segregación escolar, sacar ciertas cosas del currículum, cambiarlo en bloque y asesorarse por los que saben del asunto. Tan fácil y tan difícil como eso.

El problema es que para algunos es más importante que les digan que son innovadores y que hacen cosas innovadoras en su aula. Pues lamento decirles que, al final, son solo una pandilla de rancios que reproducen prácticas pedagógicas que ya fracasaron en el pasado. Eso sí, seguro que a ellos les sale bien. Es lo que tiene, o bien tener una incultura pedagógica flagrante o un ego desmesurado.

Creo, después de leer el post, que he sido algo más incoherente de lo habitual. Bueno, al menos yo tengo claro qué he querido exponer. Además, como siempre os digo, esta es solo mi libreta de “reflexiones” que comparto en abierto 😉

Al acabar el post, me he dado cuenta que Javier (si aún no le seguís en Twitter, ya tardáis) me ha pasado el tuit con unas imágenes que publicó relacionadas con este post y que, con su permiso, os cuelgo aquí.

Fuente: https://twitter.com/PsicEduM/
https://twitter.com/PsicEduM/
https://twitter.com/PsicEduM/
https://twitter.com/PsicEduM/

Además, para complementar todo lo anterior, tampoco puedo resistirme a poner el artículo que ha enlazado esta mañana Víctor, en Twitter, titulado “Métodos pedagógicos emergentes para un nuevo siglo. ¿Qué hay realmente en educación?“.

Ya veis, como siempre lo mejor del post, los enlaces que se publican en el mismo. El post, como siempre, así así.

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