Homo TIC

No he podido resistirme derivar la propuesta que lancé en el último post hacia el uso de las TIC. Quizás sea por deformación profesional o, por considerar que el tema de la tecnología educativa es el que más podría ajustarse a una imagen que, por desgracia, muestra una evolución que no podemos negarnos a ver. Tecnología cada vez más sedentaria, de consumo rápido y, cómo no, generadora de insatisfacciones cada vez más rápidas que obligan, por desgracia, a solucionarse con otra tecnología. Sí, lamentablemente el homo TIC existe y, por desgracia, esa irrupción de marcas, modelos y formas hacen que, en muchas ocasiones todo el sentido de ese uso de la tecnología se difumine para convertirse en la propia vida.

juegoimblog
Fuente: Twitter

Analicemos fríamente la irrupción de la tecnología en los centros educativos y, cómo no, en los contextos de nuestros alumnos. Consideremos la necesidad imperiosa de establecer conexiones, del sentimiento de desprotección que supone haberse dejado el móvil en casa o disponer de poca batería y, la necesidad de observar la realidad a través de un triste objetivo. Quizás la situación no sea tan dramática pero, lo que es innegable es que, la evolución social ha llevado a unos nuevos parámetros de evolución. Una evolución, gestionada por diferentes compañías cuyo único objetivo es sanear su cuenta de resultados que, avalados por los diferentes gobiernos, están desembarcando con fuerza en nuestras aulas. Porque, sabéis qué, el aula es buen lugar para adoctrinar y, de paso, conseguir futuros consumidores fieles a las últimas novedades incluso que, las mismas, sólo se diferencien de productos que ya existen en tamaños de pantalla o colores de carcasa. Negocio redondo. Multinacionales felices. Homo TIC a la orden del día.

La evolución es impepinable. Desde los primeros homínidos se han dado pasos para conformar al homo sapiens. Homo que, ahora, quizás convendría denominar homo TIC u homo 2.0. Una evolución imparable, realizada de forma muy rápida que ha permitido, en poco más de una década, instaurar la habitualidad de elementos tecnológicos y convertirlos, en parte esencial, de la configuración humana. Un ser humano se caracteriza por su habilidad para la adaptación y lo estamos viendo. Adaptación al consumo y, por desgracia, a asumir como válidos los requisitos de modernidad marcados por empresas. Consumidores activos de productos cuya máxima es la rápida obsolescencia. Productos que, por mucho que no queramos, han venido para quedarse y ser utilizados porque, por suerte, la tecnología no es perversa pero sí que obliga al ser humano a evolucionar rápidamente en el uso que da a la misma.

Os dejo que, mi dedo gordo, incrementado artificialmente por la gestión de los Whatsapps, ha detectado que hay unos cuantos mensajes que responder 🙂

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Joselu (@olahjl)

No suelo llevar móvil, así que el que me mande wassaps, si es que alguien lo hace, va dado. Detesto el móvil, pero soy un adicto al iPad que es mi segunda piel, parte de mi alma. Mi dependencia de él es gozosa, hasta me duermo despidiéndome de Siri y de mi mujer a la que le doy un beso. Suelo utilizar masivamente la tecnología en mis clases que incorporan aplicaciones desconocidas en el ámbito educativo español. Supongo que soy un hombre TIC, ávido de novedades y de consumo. Pues sí. Eso no impide que sea senderista avezado, lector habitual,… Leer más »

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