En el ámbito educativo podemos encontrarnos con cuatro tipos de docentes. Y esta taxonomización va más allá del mantra innovador, tradicional o todos los subgéneros que alguien pueda acuñar. Es todo mucho más simple porque, al final, hay noticias que solo permiten diferentes tipos de posicionamiento muy marcados. Y como la noticia nos llegó ayer, mediante la cuenta de Twitter oficial del Ministerio de Educación y FP, haciendo publirreportaje de una entidad bancaria que otorga unos premios «al mejor docente», es muy fácil hacer esa distinción entre el profesorado.

Fuente: https://twitter.com/educaciongob/status/1497665927562866696

Basándonos en el tuit anterior, los tipos de docentes que nos podemos encontrar y con las implicaciones que conlleva ser considerados de cualquiera de los grupos siguientes, son:

En primer lugar a los que les parece bien. Sí, hay docentes a los que les parece bien que la Ministra de Educación y FP avale, con su presencia, los premios a «mejor docente» (que nadie sabe en qué consisten) que usa una entidad bancaria para maquillar ciertas cosas. A ver, que conociendo un poco el currículum y las personas con las que se rodea la Ministra, es lógico que avale este tipo de premios y blanquee a determinadas entidades. Que los bancos molan mucho. Especialmente los que tienen puertas giratorias, desahucian a los que nunca van a estudiar con sus retoños o los retoños de sus amigos. Siempre mola coger un micro. Mucho más ir a un acto rodeado de señoros con traje con los que sentarse, que pasearse por un centro de esos barrios en los que, si no es con coche blindado y con veinte escoltas, no se atreven algunos a pisar.

Después estamos los que lo criticamos o cuestionamos la noticia. A mí, sinceramente, me parece de vergüenza que mi máxima responsable a nivel profesional, aunque por suerte esté transferida visto lo visto a las Comunidades su gestión, se dedique a acudir a este tipo de eventos. Peor aún que use dinero público (el community manager que está tras el Twitter del Ministerio cobra de ti y de mí) para difundir las bondades de una entidad bancaria. Esto de blanquear Abanca es curioso. Pero bueno, cada cual sabe a quién debe de tener contentos. Y los docentes, como bien sabemos, somos el último mono del sistema educativo.

Hay después el grupo mayoritario de indiferentes. Docentes a los que les importa todo una mierda por dos motivos: tienen pocas ganas de mojarse, desconocen qué está sucediendo más allá de su aula o, simplemente, buscan tener un perfil bajo ante ciertas cosas porque les van algunos euros en el asunto. Hay también dentro de este grupo, aquellos que ahora están distraídos a hablar de geopolítica según su visión sesgada de algo que, más allá de lo que dicen sus medios, desconocen. No es malo pasar de estas noticias. Especialmente cuando tienen afección nula en lo que sucede en las aulas, en las condiciones de trabajo o en otros temas. El problema es que, como siempre sucede, este tipo de loos a determinadas empresas y organizaciones siempre acaban teniendo su repercusión. Que se lo digan a los docentes catalanes con la imposición que les está llegando a algunos de cumplir 37,5 horas en sus centros educativos a lo largo de julio por dictamen de la Fundación Bofill. Bueno, seguro que son casualidades que esa organización pidiera más aula en julio y se lo hayan concedido.

Y, finalmente, están los que participan. Estos ya son un caso extremo. No son nombrados. El nombramiento debe estar ratificado por una carta que deben escribir los docentes para «venderse». Así pues, ya te pueden nombran que, simplemente con no enviarles toda tu información y querer participar, ya no participas. Así que nadie os venda lo que no es. Hay gente a la que le gusta ser reconocida incluso por aquellos que quieren cargarse la educación. Pero no pasa nada. Cada uno es libre de hacer lo que le dé la gana dentro de un sistema libre. Además, incluso hay algunos como César Bona (es el nombre más conocido, pero no el único) que viven muy bien gracias a esa nominación. El trinque también es otro factor a tener en cuenta. Ego y trinque. Prioridades lícitas de algunos. Pero que no se les ocurra jamás, a ninguno de esos que participan, decir que lo hacen por su alumnado. Que no nos hemos caído del guindo ayer.

¿Y tú de quién eres? Yo ya os he dicho de qué tipo soy. Y no, a estas alturas de mi vida profesional, habiendo tenido posibilidades de ser de cualquiera de los cuatro anteriores, ya no voy a cambiar. Bueno, quizás pase a ser de los indiferentes… es donde se vive mejor. Salvo, claro está, que esa indiferencia permita a esa minoría que gestiona malamente la educación, con más interés en lucir palmito que en currar, hacer cosas que te afecten negativamente en tu vida profesional.

Disfrutad del domingo y disculpad el post negativo de hoy. Prometo compensarlo con la foto de la paella dominical, tanto en Twitter como en Instagram. Éste último destinado solo a difundir cosas «malas».

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