Grandes cambios en la educación valenciana

No me gustan las decisiones improvisadas. Por mucho que pueda defender el objetivo que se pretende, siempre se falla en el cómo y en el por qué. Hay mucho político con demasiadas ganas de conseguir la noticia y/o la foto que decide, sin demasiada justificación, tomar decisiones a voz de pronto. Decisiones que, por desgracia, no cuentan con suficiente planificación previa para ser llevadas adelante.

Hace unas semanas vinieron a mi centro educativo los responsables de la iniciativa #PrimaveraEducativa. Un muestrario de buenas prácticas que se pretende llevar a cabo en tres días en el cauce viejo del río Turia. Un proyecto que, por desgracia, y tal como comenté en dicha reunión lleva asociada la marca de precipitación. Un proyecto al que se ha tenido que alargar el período de inscripción de proyectos para que participara alguien. Un proyecto que, por desgracia, cuenta con todos los tintes de convertirse en un fracaso sonado. Bueno, si no lo es será gracias a las ganas de muchos docentes de implicarse en algo que, como siempre, tampoco ha contado con ellos en el momento de fraguarse. Una precipitación que, por desgracia, puede convertir una buena decisión en una mala decisión. Sí, lo de hacer las cosas a bote pronto es muy peligroso.

Es sólo otra cuestión más que, pudiendo estar, en el fondo, validando un modelo de gestión educativa que puede gustarnos más o menos (y a mí me gustan mucho la mayoría de decisiones que está tomando la que ahora es mi Conselleria), adolecen de una excesiva precipitación. ¿Por qué no se dedican a hablar con la comunidad educativa antes de tomar decisiones de calado que les afectan? ¿Dónde está la reunión con los docentes de aula o con las familias? ¿Por qué nos tenemos que enterar por los medios de las medidas que se están tomando antes de proponer un trabajo previo entre todos? ¿Es realmente necesario plantearse tomar muchas decisiones educativas o, quizás, sea bueno ir quemando etapas, planificándolas correctamente, antes de ir avanzando en medidas tan mediáticas?

Fuente: DatriCo

Fuente: DatriCo

Ayer mismo, sin ir más lejos, nos enteramos, siempre vía medios de comunicación -porque, lamentablemente, lo de informar por los diferentes medios de comunicación que dispone Conselleria o hacer una reunión con los responsables educativos de los centros para que lo transmitan a sus Claustros sigue siendo algo demasiado descuidado-, de los grandes ejes de la futura educación valenciana. Unos ejes basados en una futura inmersión lingüística en valenciano, un potenciar el inglés mediante diferentes estrategias, eliminar los conciertos educativos en Bachillerato (algo que, por cierto, ya era ilegal), reestructurar el sistema de elección de centros y potenciar la Formación Profesional. Unos puntos que, por desgracia, no han contado con el aval de los docentes ni de los padres. Y creo, por mucho que haya cuestiones interesantes que deben ser tratadas, no es la mejor manera de hacerlo sin contar con la comunidad educativa. Más que nada porque son decisiones de calado que deberían ser apoyadas por una mayoría de los ciudadanos valencianos por no estar incluidas directamente en los programas electorales.

Creo que, a veces, conviene analizar las situaciones, seguir los pasos adecuados y, quizás no tomar tantas medidas en tan poco tiempo. Reconozco que la Comunidad Valenciana, por motivos sobradamente conocidos -y otros que, quizás no se conocían tanto fuera del territorio-, está en un estado de excepción que conviene revertir cuanto antes pero, lo que me da muchísimo miedo es que, las soluciones tomadas de forma rápida sin consultar a nadie y por impulso, sean buenas. Empiezo a conocer a más de un padre/madre cabreado con la decisión de ese bono que iban a dar de cien euros -en primera instancia- para ayuda de libros de texto. Empiezan a oírse discrepancias acerca de las formas y la velocidad que se está imprimiendo a determinadas decisiones políticas (convocatoria de oposiciones, escolarización a los dos años, etc.) y, además, existen aquellos que, más allá de las decisiones, siguen sin ver cómo está mejorando la toma de las mismas en nuestros centros educativos porque, lamentablemente, la precipitación nunca ha sido buena.

Encuentro a faltar medidas de fondo. Medidas que, más allá de estar basadas en la ideología de los gobernantes, tengan una mayor amplitud de miras. Encuentro a faltar, entre muchas otras cosas, hablar de formación del profesorado, estrategias educativas, sistemas de evaluación, currículum, autonomía de centros, la función inspectora, tipología de centros educativos, recursos materiales y, como he dicho ya antes, una mejor política de comunicación de las medidas que van a tomarse. Quizás es que pida mucho pero creo que hay cosas muchísimo más importantes que las que se están realizando o proponiendo. Sí, creo que debemos tratar los temas lingüísticos y de conciertos educativos pero, ¿por qué no tratar también de otras cuestiones que, en el día a día del aula, son mucho más importantes?

Por cierto y para aquellos que me comentéis que algo había de hacerse me gustaría preguntaros si es mejor arreglar las goteras de un edificio analizando estructuralmente el edificio o, simplemente, poner tela asfáltica para evitar la gotera puntual. Yo, personalmente, prefiero lo primero aunque sea un poquito más lento porque me garantiza que nunca más voy a tener goteras.

Finalmente, una última apreciación… que critique la toma de decisiones precipitadas, la forma cómo se está haciendo o, el tipo de decisiones que se están tomando, no puede negar la realidad de la nueva gestión de la Conselleria. Un cambio a mejor respecto a las anteriores aunque, sinceramente, era muy fácil 🙂

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