Google no te hace más listo

Lamento informar a todos aquellos que defienden que todo el conocimiento está en Google que, por desgracia, Google no te hace más listo y que no todo lo que hay ahí es cierto. Uno puede buscar en Google “que la tierra es plana” y le saldrán miles de páginas que defienden lo anterior. También se puede buscar “la paella se hace con jamón york y queso” y, seguro que habrá resultados que le validen esa afirmación.

Fuente: ShutterStock

No, por desgracia Google no te hace más listo. Usar el buscador -y quién dice Google, habla de cualquiera de sus alternativas- más archiconocido de internet no te vuelve listo de repente. No hace que se acumulen por arte de magia más neuronas en tu cerebro ni, por desgracia, te convierte en experto en nada. Por mucho que algunos defiendan que, con una búsqueda en Google uno sabe cómo elaborar horchata o haya cien vídeos, elaborados con mayor o menor calidad en su edición a los cuales hemos llegado desde Google (no olvidemos que YouTube es parte del ecosistema), afirmando con pruebas científicas que las “formicas” (sí, también he usado el traductor en latín) se quedan ciegas cuando les metes el dedo miniaturizado (también hay vídeos para miniaturizar y viajar en el tiempo) por una parte de su anatomía, no es cierto. Lo que eres, simplemente, es gilipollas por creértelo. Y si, tuvieras alguna neurona, solo con buscar lo anterior, ya se te habrían evaporado, como mínimo, un centenar largo de ellas.

Uno no puede operar a corazón abierto siguiendo las instrucciones que hemos encontrado en Google. Uno no puede creerse que Franco era un demócrata, por mucho que haya miles de páginas en el buscador, que le consideran el dique contra el comunismo. Uno, por desgracia, no puede creerse, por mucho que algunos lo defiendan y aparezca en los primeros lugares de Google, que a los políticos les importa más el ciudadano que el trinque. Bueno, seguro que algunos hay pero, sinceramente, no creo que estén en los puestos más altos de Google.

Google tiene un algoritmo que muestra los resultados en función de muchas variables. Y ninguna es la veracidad de lo que arroja la búsqueda. Imaginaos si está mal el buscador que, en ocasiones, hace que este blog cuando buscas alguna frase relacionada con la educación, esté en los primeros puestos. Ya veis el nivel del asunto.

Al igual que usar herramientas de Google o poseer, con mucho orgullo, el título de docente certificado por la multinacional, no te hace mejor docente (ni peor, claro está), Google no te ofrece ningún tipo de añadido a tu capacidad intelectual. Por tanto, si eres un zopenco o tienes bastantes luces, vas a seguir siendo igual de zopenco o teniendo esas luces, buscando -o rebuscando- en Google porque, al final, Google arroja los resultados que tú quieres que aparezcan o que el propio buscador, mediante operaciones muy complicadas, le interesa arrojar (no los mejores, ni los más ciertos).

No me hagáis caso porque, al final, estoy convencido de que todos saben las obras y se han leído a todos esos autores (tanto filósofos como novelistas) que nos están dejando cada cierto tiempo. O, al menos, gracias a Google lo disimulan muy bien. Por cierto, ¿sabéis quién escribió El Quijote? Pues mejor. Así no os hará falta buscar en Google el nombre del caballo del protagonista de esa novela, Gundemaro, que, por cierto, se llamaba Bucéfalo.

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