Formación y formadores 2.0

Hacía mucho tiempo que tenía ganas de redactar un artículo sobre el tema de la formación del profesorado, pero siempre me planteaba algunos interrogantes antes de ponerme a escribirlo. Entre esos interrogantes, el que me suponía un mayor problema era el grado de objetividad que podía plantear en el tema a tratar, ya que muchas veces, incluso que no queramos y que pensemos que somos objetivos al cien por cien, hay veces que se nos escapa una ligera vertiente subjetiva que puede llegar a desvirtuar el artículo. Eso me ha supuesto retrasos en su redacción, pero un artículo publicado por Jordi Perales, donde habla del fraude en los cursos de formación del personal docente que ofrecen algunas entidades, me ha animado a seguir con el artículo, que no, no va relacionado con esos fraudes, más bien con la tipología de cursos que se ofrecen a los docentes y los méritos (capacidades) del profesorado que los imparte. Me ceñiré en muchos casos a la formación TIC; esa formación en nuevas tecnologías que ofertan los organismos oficiales y que, su publicitación, impartición y certificación, junto con los gastos económicos que suponen esa ejecución, son directamente gestionados desde los Centros de Recursos, CEFIREs o los otros nombres que tienen los Centros de Profesorado en las diferentes CC.AA.

Este artículo va orientado en dos vertientes, una primera relacionada con el tipo de cursos y, una segunda relacionada con la capacitación docente para impartirlos, o dicho en otras palabras, la adecuación y competencia del docente en la materia del curso.

En referencia al tipo de cursos que se ofrecen, nos hace falta sólo leernos el título de algunos cursos que se ofrecen para llevarnos las manos a la cabeza al ver el sinsentido de la necesidad de esos cursos para mejorar la labor docente (cosa que se habría de primar en la elección de los mismos por parte de las Consejerías pertinentes). No hay nada más ilógico que encontrarnos títulos como los siguientes:

  • El camí de l’energia: Taitxi-Zen” (El camino de la energia: TaiChi-Zen), en el cual se pretende dotar al docente del necesario control de su energía interna y los diferentes tipos de meditación Chang
  • Eines per al benestar emocional mitjançant el so” (Herramientas para el bienestar emocional mediante el sonido)
  • Dansa Lliure Malkowsky, una pauta per a l’educació per la Pau” (Danza libre Malkowsky, pauta para la educación por la Paz)
  • Actividades circenses como propuesta educativa
  • Actividades deportivas: Pelota valenciana
  • Coaching educativo, etc.

Yo cuando veo algunos títulos ofertados no se muy bien si ponerme a reír o a llorar, ya que parece que estemos rozando el patetismo en su elección por parte de la Administración como cursos idóneos para el docente. En los ejemplos anteriores (hay cientos iguales en todas las CC.AA.) me parece bochornoso gastar dinero público en formar al docente en danzas para la paz, actividades circenses, pelota valenciana, etc. Y no nos olvidemos de las rutas gastronómicas y cursos de micología tan bonitos, pagando al formador con dinero público y otorgando por ello certificaciones a los profesores que asistan a ellas, suponiendo 30 horas de esas “buenas prácticas” más puntos que una segunda carrera, un doctorado o publicaciones científicas en revistas de alto valor.

Sería mucho más lógico que la Administración, en lugar de gastarse cientos de miles de euros en esos cursos, potenciara la formación del profesorado hacia otros niveles: obtención de una segunda carrera, realización de un máster, realización de un doctorado, estancias para favorecer un profesor bilingüe (cosa que ya se hace en algunas CC.AA. pero que hay muy poca oferta de ellas), etc. las cuales les saldrían, y parece demagógico decirlo, mucho más económicas a la Administración, y conseguirían una mayor formación y actualización real del profesorado.

En referencia al segundo punto del artículo, el referido a la capacitación docente del formador de profesores, entramos en un tema muy espinoso. Si nos restringimos a los cursos que más conozco (por haber impartido y por haber recibido), que son los relacionados con las TIC, nuevas tecnologías o escuela 2.0 (como nos de más rabia llamarles), nos encontramos tres tipos de docentes:

El primer tipo de docente es aquel que fue el primero en meterse en el mundo de las nuevas tecnologías en los años 80, y que gracias a ello ha conseguido ser formador “ad eternum”. El gran problema de este tipo de docente es que, en muchos casos, se ha quedado anclado en el pasado y no ha actualizado sus conocimientos. Seguro que todos los docentes habéis ido últimamente, o habéis recibido telemáticamente algún curso, con material totalmente obsoleto y sobre herramientas totalmente desactualizadas. ¿Cómo puede ser que en el año 2010 aún se estén dando cursos de Windows 2000, Office 97 y anacronismos similares? O también puede darse la casuística, de cursos sobre herramientas nuevas, pero con materiales del pleistoceno (en nuevas tecnologías diez años es todo un mundo).

El segundo docente es el del curso rápido e indoloro, que da todas las facilidades para firmar las hojas de asistencia. Es el formador ideal para el Departamento y para muchos de los profesores que asisten a ellos. No pone ninguna pega, y el contenido que da es muy light (muchas veces tiene poco a ver con el contenido del curso). Si hay algún alumno que tienen la “mala suerte” de haber ido a aprender, se queda con las ganas, pero tampoco tiene opción de queja porque a la mayoría de los asistentes ya les va bien, ya que su objetivo fundamental es la de obtención de puntos, que les van a servir en determinadas gestiones docentes (concursos de traslados, sexenios, etc.).

Y, finalmente, como no puede haber dos sin tres, existe el buen formador. Por suerte cada vez hay más buenos formadores, a pesar de que su porcentaje en el cómputo global aún no es lo significativo que habría de ser. Formador muy puesto en el tema de nuevas tecnologías, actualizado y con ganas de hacerlo bien. Intenta que sus alumnos aprendan la herramienta que enseña, además de no suponerle ningún problema dedicarle más horas (fuera del horario pactado con la Administración) a determinados alumnos para que entiendan, y usen en un futuro no muy lejano lo que explica. Es el típico que tiene cuenta en Twitter, prueba todas las herramientas educativas que llegan a sus manos, comparte su material, acude a saraos educativos y no se cansa en querer innovar, y ser cada vez mejor en su trabajo de formador. Se pasa horas preparando material, analiza los puntos fuertes y débiles de cada clase e interactua con sus alumnos.

Posiblemente podía haber hecho una diferenciación más amplia de las tres tipologías de sujeto formador, pero considero que, con la distribución grupal realizada, se puede entender la problemática de encontrar y usar buenos formadores por parte de la Administración. Un buen formador implica una buena calidad de formación, ergo un buen docente formado y actualizado.

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miguel barrera lyx
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la situación que describes es real, no me cabe duda. pero soy optimista: las cosas están cambiando: por ejemplo en la comunidad de madrid se regularizó de tal forma las formación del profesorado que ese tipo de cursos (mocología, etc….)ya no puntúan y desde luego no se imparten en la red de formación del profesorado.
los ponentes y habl ode la formación en TIC es muy buena ypertiente. es una lástima que no se puedan compartir este tipo de actividades fuera de la comunidad autónoma pq e lintercambio sería muy enriquecedor.

Saludos,
pd: te sigo desde ya en twitter. wink

Pablo
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Pablo

Buenas noches. Me ha gustado mucho el artículo y, en esencia, no puedo estar más de acuerdo contigo. De hecho yo sería mucho más crítico, no solo con los cursos ofertados, sino con los itinerarios formativos en algunas comunidades y con la formación 2.0 cuando no es más que una conexión a una web en la que te descargas apuntes, una auténtica tomadura de pelo. Sin embargo, no entiendo porque pones el coaching dentro de esos cursos “ilógicos” para docentes. El coaching, que no es para directivos ni consiste en asesorar a la gente -lo digo porque es lo que… Leer más »

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Felipe de Jesús Beltrán Chin
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Excelente artículo.
Me permites adaptarlo a la situción que vivimos en México en específico del Colegio de Bachilleres y su “reforma” ???

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