Flipando con Santillana

Flipar con Santillana no es novedad. Que una de las editoriales de libros de texto más antiguas (y más usadas) en nuestro país nos sorprenda no debería ser ninguna novedad para aquellos que alguna vez se dedicaron a investigar las relaciones políticas, sociales y, como no, económicas de esos entramados empresariales. Hay múltiples entradas en la red donde se habla de lo anterior. Algunas que nos dejan párrafos tan sabrosos como el de la editorial que nos va a hacer flipar en colores… Santillana.

El reparto de la tarta editorial se lo lleva también en parte el grupo Prisa,conglomerado español de la comunicación fundado por Jesús de Polanco (El País, Cadena Ser, As, Canal+, Mediaset…). Prisa es también propietaria del grupo  SANTILLANA, con presencia en 22 países de Iberoamérica y distintos sellos pero todos Santillana (Alfaguara, Taurus, Salamandra y Santillana). Sus textos escolares son los más caros y exigidos en los centros educativos, con ganancias de 642,25 millones de euros en 2010. Y su accionariado mayoritario es el holding Liberty, fondo de inversiones de mayoría estadounidense. En menor medida, son accionistas HSBC (el gran lavadero del dinero negro mundial), La Caixa, Grupo Santander y Telefónica.

No lo digo yo. Es fácil comprobar lo que se esconde tras esas empresas editoriales que gestionan la mayoría de libros de texto que se están usando en nuestro país. Pero esta entrada no va acerca de las relaciones más o menos cuestionables de lo que conformaría esta editorial. La entrada va acerca de la propuesta de Santillana para “flipar el aula”. Flipclass la llaman. Supongo que, en inglés, la acepción queda mejor.

Lo de flipped classroom es la palabreja de moda dentro del reducto de la supuesta innovación educativa. Invertir el aula. Usar el aula para hacer lo contrario de lo que se está haciendo. Restringir la parte más teórica y de clase magistral a los domicilios de los chavales. Convertir el aula en un ágora de reflexión, discusión y trabajo grupal. Una asamblea donde todos, dentro de sus posibilidades, realizan un aprendizaje cooperativo y estructurado dentro de su falta de estructura.

Fuente: Néstor Alonso

Fuente: Néstor Alonso

Normal que Santillana apueste por “novedades” mediáticas. Lo importante es el vender. El problema es cómo y qué vende. Algo que, curiosamente, ha sido diseñado (ya no voy a entrar más a fondo en el tema porque me falta confirmación acerca de la fase de elaboración) por docentes de forma altruista. Qué bonito el altruismo cuando es sincero. Y más, si el mismo es educativo y consigue que hayan empresas beneficiadas del mismo. Santillana es que el tema del altruismo docente lo sabe gestionar bien. Esa buena gestión se llama Inevery Crea, una plataforma donde los docentes comparten sus contenidos e ideas gratuitamente. Qué bonito aprovecharse de la buena voluntad de lo que aún creen en que una plataforma avalada por una editorial de libros de texto no va a sacar ningún beneficio de sus aportaciones. Que bien montado el asunto.

Pues resulta que hace un tiempo pidieron, desde su portal supuestamente gratuito, ayuda para probar y evaluar este maravilloso invento que sacan ahora.

flipclass1Profesores a los que se les exigía lo siguiente…

flipclass2Eso sí, a cambio de 70 euros en productos de Amazon (resaltado en negrita). Pa mear y no echar gota.

Me parece que el tema de colaborar con determinadas empresas a precio de saldo dice muy poco de nuestro trabajo y de la valoración que le otorgamos. Aún más el participar en plataformas educativas gestionadas por determinadas empresas que, por lo visto (y a las pruebas me remito), lo único que quieren es sacar dinero de las familias de nuestros alumnos.

Santillana me flipa, pero lo de los docentes que participan altruistamente en su negocio educativo me parece totalmente surrealista.

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