Esperaos a que diga algo

A todos aquellos (…) y allegados que, ante cualquier cosa que pueda decir en un futuro, ya tenéis la crítica preparada e, incluso como evolución imperfecta, ya tenéis claro que os da igual lo que diga porque seguramente no va a estar acorde con vuestros planteamientos. O, incluso que lo esté, como lo dice alguien a quien “odiamos a muerte” (sí, la pira es poco para lo que les gustaría a algunos), ya es completamente cuestionable y lapidable, tan solo os pediría que os esperéis a que diga algo.

Fuente: Pixabay

A ver, si ahora digo que la campaña por la abolición de los Conguitos me parece una gilipollez, ya tenéis material para criticarme todos aquellos que relacionéis ese producto con el racismo. Lo mismo que si hablo bien o mal de algún político o, simplemente, me parto la caja con ciertas cosas que se dicen sobre cuestiones educativas. Es que cuando la gente hablamos o hacemos, siempre podemos estar sujetos a crítica, más o menos mordaz. Y es algo lógico porque no a todo el mundo le va a parecer bien o mal lo que se diga. Es una ventaja de no existir un pensamiento único. Algo que debe defenderse a capa y espada. Los discursos monoteístas solo sirven para encubrir las limitaciones en el diálogo o la falta de inteligencia. Veis, en este caso estoy cuestionando el discurso y no la/s persona/s que lo realizan. Eso sí, si alguien defiende un monoteísmo pedagógico, sí que puedo cuestionar lo que dice. Lo hago a posteriori. Y siempre, aunque no os lo creáis, al margen de lo bien o mal que me caiga esa persona porque, ni la conozco ni, en función de lo que dice habitualmente, tengo ganas de conocerla.

Hace unos meses me propusieron participar en una charla para hablar de temas educativos. Acepté porque se hacía en un lugar al que me apetecía ir (me hubiera ido con mi mujer y hubiéramos aprovechado para hacer ruta gastronómica un par de días). Además, aunque no os lo creáis, soy bastante facilón. Hace unas semanas me entero que el formato cambia a online y que han puesto en mi descripción “influencer”. La verdad es que me parece cachondo el asunto pero, sinceramente, mi charla va a versar sobre paellas y horchata (haciendo espoiler). Una charla que no me apetece demasiado porque el formato de estar dos horas hablando delante de una cámara no me gusta. Aprovecharé el chat anexo para hablar con los que se hayan matriculado al curso. Por cierto, no hago difusión de qué curso es porque es “de pago”. Y lo que me pagarán, que irá destinado a seguir sufragando los gastos de este blog y proyectos asociados, no incluye hacer difusión del curso.

Agradezco que hayan contado conmigo y la atención en todo momento que he recibido (para pruebas de cámara, documentación, etc.). Y eso dice mucho de la gente que hay tras ese curso. Al margen de otras cuestiones. Como queja, solo la de cómo me presentan… pero bueno, ya lo he hablado con el que me convenció 😉

¿A qué viene lo anterior me preguntaréis? A poneros en contexto.

En ese contexto, lo lógico puede ser criticarme por cómo se me presenta o por haber aceptado dar una charla “de pago”. Sí, se me puede criticar por ello pero, lo ilógico es criticarme por lo que voy a explicar porque, sinceramente, aún no tengo ni idea (a cinco días vista) de qué voy a hablar y de cómo voy a hacerlo. No sé si reúno las condiciones para que se contara conmigo. Espero que no haya sido, como digo siempre, por “ser un mono de feria” que doy juego en las redes y por cuestiones profesionales porque, al final, lo que me importa es lo que hago en mi trabajo. Lo que digo es criticable. Lo que hago es mucho más criticable pero, por favor, esperaos a que haga algo o diga algo antes de ponerme a parir. Yo cuando critico a alguien lo critico por algo que hace o dice. Esperaos, por favor. No cuesta tanto. Y, en este caso, a menos que os matriculéis, la crítica por intuición divina no cuela.

Como edugurú 2.0 me la suda qué penséis de mí o cómo os caigo a los que me leéis por aquí o por otros lugares (por ejemplo Twitter). Lo que sí que me preocupa es hacer mi trabajo lo mejor posible y ahí sí que puedo ser criticado. También por lo que digo pero, como os he dicho antes, ¿realmente algunos sois capaces de intuir qué voy a decir sin haberme escuchado? Entonces, chapó por vosotros. Eso sí, cuando se oyen voces es síntoma de un problema psicológico. Pedid hora. Ya tardáis. Con un correcto tratamiento por parte de un buen profesional se sale de ello. De (…) no se sale, pero de otras cosas hay esperanza. Suerte.

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David

Tarde o temprano caerías en una charla pagada… Y ni siquiera sabes de qué vas a hablar todavía. Me parece fatal, el dinero del blog y demás debería salir de tu bolsillo, porque sino nadie garantiza la imparcialidad…
Probablemente escucharás varias cosas como esta, yo me alegro de que de alguna forma se colabore para mantener este sitio. Y me alegro también por los asistentes al curso, porque al menos con una charla de calidad contarán.

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