Escuelas sin directores

Escuelas sin directores, jefes de estudio ni secretarios. ¿Qué pasaría si, tal como marca la lógica y se exige desde muchos ámbitos, potenciamos la autonomía de centro haciendo desaparecer una organización obsoleta? ¿Qué pasaría si los docentes, a la vez que se dedican a impartir sus clases, son obligados a colaborar en el funcionamiento del centro? ¿Qué pasaría si se establece una relación de trabajo entre iguales, con decisiones consensuadas en órganos de decisión, alejados de las individualidades mediante sistemas de votación democráticos? ¿Qué pasaría si optáramos por una autonomía de centro real y no por pamplinas que lo único que hacen es potenciar al director como gestor de personal del centro y que, poco tienen que ver con la mejora educativa?

Fuente: http://www.tu-pc.com

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No se trata de elevar la exigencia para escoger al director “más capaz”. Desde el momento que el director es un docente del centro (o que viene recomendado por la administración de turno -en el caso de centros donde no haya candidatos-) ya estamos haciendo algo que no cuadra muy bien con la mejora educativa: establecer rangos en un contexto donde todos los que trabajan en él tienen las mismas potencialidades. Potencialidades para hacerlo igual de bien o mal que el anterior. Derivar el control hacia cargos unipersonales es desvirtuar las posibilidades de llevar proyectos, decididos en bloque y con la aceptación mayoritaria, en los centros. Cargos cada vez más políticos que lo único que hacen es frenar la innovación. Cargos que también, por desgracia para ellos, están asumiendo cada vez una mayor responsabilidad. Responsabilidad que lleva, en el caso de querer hacerlo bien, a múltiples insatisfacciones y un gran esfuerzo siempre mal recompensado. ¿Por qué tirar sobre los hombros de alguien tamaña responsabilidad? ¿No habríamos de ser los docentes corresponsables de todo lo que pasa en nuestro centro? Pues sí, pero para eso se debería eliminar a los directores.

Se necesita reclamar algo para el centro… cualquiera de los docentes del mismo puede ser un interlocutor válido. Se necesita aplicar estrategias de mejora educativa o tomar decisiones… ¿no es infinitamente mejor que se tomen por mayoría? Que lo de eliminar a los directores tiene una doble función: la de evitar lo que se está dando habitualmente en los centros educativos con cargos a perpetuidad que poco mejoran nada (por no disponer de apoyo o por usar herramientas coercitivas -que pueden ser incluso escondidas bajo supuesta afabilidad- con el profesorado) y la de permitir que la opinión de todos los docentes tengan el mismo valor a la hora de tomar decisiones que afecten a ese centro en el que trabajan. ¿Tan malo es confiar en los docentes? ¿Tanta necesidad se tiene de cargos que, cada día que pasa, se encuentran más aislados en sus despachos? ¿Tanta necesidad hay de responsabilizar de lo bueno o malo a una sola persona? Que todos los docentes tenemos responsabilidad en lo que está pasando en nuestros centros. Tampoco vale el escaquearse.

Lo tengo claro y meridiano. Para la mejora educativa y potenciar la autonomía de centro debemos cargarnos a los directores (por cierto, que nadie me malinterprete que no estoy hablando de eliminaciones en vivo). Una función que debería desaparecer y que, seguramente, obligaría a muchos a trabajar para llevar adelante ese centro educativo que, en demasiadas ocasiones, parece una organización que no va con ellos.

Artículo basado en el post "A School Without Principal" de Allie Bidwell.

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