Escribir me relaja

Debo reconocer que escribir me relaja. Me relaja plasmar mis pensamientos en una hoja de papel o, como en este caso concreto, un contexto digital. No me planteo no escribir, y eso que soy siempre consciente de mis múltiples limitaciones y mi incapacidad de poder hacerlo bien. Además, como los que me conocen bien saben, escribo por impulsos y jamás motivado por ningún interés. Creo que, después de tanto tiempo escribiendo, no solo de temas educativos, queda bastante patente lo anterior.

Fuente: Pixabay

Ahora, lloviendo fuera y antes de unos aplausos que, por cierto, cada vez son más escasos por el cansancio y hastío de la situación, me apetecía ponerme a escribir unas líneas. Unas líneas para hablar de nada. O quizás para explayarme acerca de mis motivos para escribir. Motivos que, como he dicho en el párrafo anterior distan de nada exógeno a mí. Es ponerme frente a la pantalla o con un bolígrafo, de esos baratos o de propaganda que siempre tengo en mi mesa (algunos de los cuales tocaría tirar pero, lamentablemente, tengo un Síndrome de Diógenes importante con el material de papelería), para siempre estar tirando de improvisación para ponerme con unas líneas. Tengo cientos y cientos de papeles en casa con redactados variopintos. Y muchos que, cada cierto tiempo en el que toca limpieza general, desaparecen por arte de magia de casa.

Me gustaría saber escribir. Siempre es una espina que tengo clavada. Ojalá pudiera, como aquellos que escriben cosas con sentido, poder tener un hilo argumental sólido, no irme por las ramas y acabar articulando algo que tuviera una cierta lógica. No es así. Quizás eso es parte de que me guste y me relaje escribir. No es más que una pulsión más, que necesita pocos medios y puede realizarse de forma ubicua. Siempre hay un lugar donde hacer anotaciones. Incluso en los bares, en ocasiones, me pongo a anotar cosas en esas servilletas de papel. Cosas sin sentido que quizás lo tengan en mi cabeza. O quizás no pero, al final, tampoco importa demasiado.

Me apena que la gente cada vez escriba menos, incluso que sea simplemente para consumo propio. No llego a entenderlo porque para mí es un placer, pero entiendo aquellos que tienen otros hobbies que les relajan. No hay aficiones únicas. No hay maneras de relajarse extrapolables. No hay necesidades que puedan compartirse porque, al final, la individualidad es algo que, por suerte, aún existe. Y entiéndase individualidad como algo positivo y no en su connotación más egoísta.

Necesitaba relajarme después de un día en el que he tenido mucho trabajo y he estado bastante espeso. Ya empieza la situación a hacer mella. Quizás ya la ha hecho desde hace mucho. Simplemente por eso he escrito estas líneas. Sin más intención y ninguna pretensión concreta. Me apetecía escribir. Y punto.

No busquéis sentido a la imagen que ilustra este post. Simplemente, era libre y me ha parecido simpática 😉

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