Escola Nova 21: objetivos alcanzados

En diciembre de 2019 se acaba el proyecto, producto de una iniciativa público-privada, que pretendía revolucionar la educación catalana. Ya son muchos los artículos que he escrito sobre el tema pero, creo necesario haceros una breve ruta de lo que ha ido sucediendo con esta iniciativa, para acabar hoy hablando de los objetivos que ha alcanzado dicha organización. Objetivos que nada tienen que ver con la mejora del sistema educativo y, mucho menos con la mejora del aprendizaje de los alumnos… pero no adelantemos acontecimientos.

Fuente: Archivo Guerra Civil

En mayo de 2016 escribí acerca del principio de precaución que, cualquiera con dos dedos de frente, debía tener ante la irrupción de determinadas propuestas. Más aún cuando las mismas, en el caso que nos ocupa, están avaladas por fundaciones privadas y entidades bancarias. Además, también resulta curioso que surgiera la iniciativa en el momento en el que la escuela pública estaba mejorando sus tasas de matriculación y muchos centros privados-concertados tuvieran problemas para hacerse con alumnado para mantener sus conciertos. El colmo de la curiosidad fue ver cómo en el modelo “innovador” que plantearon se incorporaban, como elementos clave, determinados equipos directivos de esos centros privados-concertados. Lo sé, blanco y en botella.

En octubre del mismo año, la iniciativa empezó a enseñar sus cartas. Además de la aparición de irregularidades en la contratación de docentes por parte de algunos directores “muy afines” a la propuesta, que apuesta descaradamente por el poder del director en elegir a sus docentes, con el aval de una ley educativa propia -la LEC- cuyo único objetivo era convertir el modelo educativo público en un modelo de gestión privado (no olvidemos las últimas declaraciones hace bien pocas semanas del Conseller de Educació que dice textualmente que “mejor quedarse sin funcionarios” y “hay un tanto por ciento de funcionarios docentes apalancados de puta madre” (fuente). Así pues, en ese momento y con cuantiosas subvenciones públicas y, acceso a todos los datos de los docentes y alumnos de los centros que se habían adherido a ese proyecto, una fundación avalada por La Caixa pasa a tener un montón de datos sensibles de alumnos y docentes. No hemos de olvidar tampoco la presencia de sus “matones” en los centros educativos amenazando a los docentes que no comulgaban con sus ideas y, diciéndoles en determinadas reuniones que, si no estaban dispuestos a participar en el proyecto se largaran. Y no, no son casos aislados.

Cuando vi que la cosa iba de todo menos de educación fue cuando me invitaron las Juventudes de ERC a dar una charla en la que iba a participar un defensor de la organización (director de un centro Escola Nova 21). Aparte de demostrar una falta de conocimientos pedagógicos y de conocimiento de literatura científica importante, lo que me sorprendió fue ver como en la charla muchos chavales jóvenes (incluso algunos que estaban acabando Magisterio) apostaban por la necesidad de que fuera el director el que seleccionara a sus docentes. Que había mucho docente malo y que gracias a estas iniciativas convendría “depurar” -sí, me dijeron depurar- a los que no colaboraran en la misma. Algo, sinceramente, terrible. Y ello me llevo a plantear que quizás convenía ser mucho más duro para luchar contra esta organización paraeducativa, con la posterior declaración de guerra a la misma.

No me sorprendió ver como a mediados de 2017, Escola Nova 21 hacía un llamamiento para colocar a 5000 “innovadores” en las aulas. Innovadores que iban a seleccionar ellos (recuerdo que se trata de una fundación privada avalada por una entidad bancaria), bajo sus criterios y, con una necesidad imperiosa de que fueran docentes siempre dispuestos a tener horarios infinitos y rendir pleitesía a sus directores. Directores, por cierto, que han recibido a lo largo de estos años muchas visitas en sus despachos de los comisarios políticos que les enviaban desde la organización, a los que les mostraban todos los datos de sus centros. Ya, sé que a algunos estas prácticas os sonarán a otros países menos democráticos pero ha sido la realidad de estos últimos años.

Lo que sí acabo de convencerme de los poderes fácticos que actuaban con esta organización y su fundación madre, fue ver cómo se invitaba a uno de los ideólogos del proyecto, para que expusiera sus ideas en el Congreso de los Diputados, con el fin de poner las bases para una nueva Ley Educativa a nivel estatal. Un ideólogo sin ningún tipo de conocimientos de la educación que, jamás ha pisado un aula (es periodista y politólogo) y, cuyo mérito es haber sabido medrar hasta colocarse como candidato político de los catalanes por un partido -oh, vaya casualidad- que es el mismo en el que milita el Conseller de Educació y que gestiona la educación catalana (fuente). Además, resulta interesante ver como también defiende, al igual que hizo en las últimas declaraciones el Conseller de Educación, la desaparición de los funcionarios, la capacitación competencial (¡qué demonios son las competencias!) y la desaparición de la educación como servicio público. Cosas veredes Sancho.

Y ya en diciembre se consolida lo esperado: Escola Nova 21 y la Fundación Jaume Bofill van a encargarse del diseño pedagógico de todos los centros públicos catalanes. Tras la fundación de marras se esconden intereses políticos, muy relacionados con los de otros grupos de presión como pueden ser las FAES, los Think Tank americanos, etc. Un modelo ideológico muy determinado y determinista para conseguir que, la gestión de los alumnos permita un determinado tipo de sociedad que, como bien se les escapa en alguna ocasión a alguno de ellos, sea ideológicamente afín a un determinado modelo y visión de país.

Los objetivos han sido sobradamente alcanzados y, revisando el balance de lo que han hecho, sin ningún tipo de análisis educativo serio, ninguna mejora del aprendizaje de los alumnos de esos centros educativos sometidos al “experimento” y, ningún dato que permita decir que ha servido para algo esa experiencia, me parece que a cualquiera le quedan claros los objetivos que han conseguido: infiltrarse en la administración educativa, conseguir los datos de miles de alumnos y docentes, pingües subvenciones otorgadas directa o indirectamente para la organización y, un poder absoluto para hacer lo que consideren con la educación catalana. Además, no lo olvidemos: han conseguido normalizar la visión de los centros privados-concertados como elementos de la escuela pública y convertido muchos centros públicos en guetos, mientras otros han sido convertidos en “centros de élite innovadores” con alumnado muy filtrado. Un detalle, ¿sabéis en qué centros hay más grupos de nivel, alumnado segregado por nivel sociocultural y profesorado obligado a trabajar fuera del horario con la presión de no ser renovados por el director al siguiente curso? Sí, en los que han gestionado con mano de hierro los de Escola Nova 21. ¿Comisarios políticos? No, lo siguiente.

“En el día de hoy, cautivo y desarmado el profesorado y la democracia en los centros educativos catalanes, han alcanzado las tropas de la Fundación Jaume Bofill, mediante sus mercenarios de Escola Nova 21, sus últimos objetivos. La guerra ha terminado”.

Continuará… o eso espero. Los malos no pueden ganar la guerra, aunque precedentes no nos faltan 🙁

No me apetece volver a dejar en manos de Google y sus anuncios el mantenimiento del blog. Así que si os apetece colaborar en mantener esto, ya sabéis…Buy Me a Coffee at ko-fi.com

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Gonzalo Fernandez

y cómo es posible que se haga todo esto, y no esté todo el mundo en la calle protestando por la falta de independencia educativa? ¿Qué hacemos los sindicatos?

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