Es la conectividad… ¡collons!

Estoy cabreado por nonagésima ocasión al ver que, como sucede habitualmente siempre que monto una actividad en el aula de informática, pierdo el tiempo intentando solucionar los problemas de conectividad de los equipos. No, no es lógico que en pleno siglo XXI (léase año 2017), cuando las principales operadoras de telefonía ofrecen conexión de tropocientas megas a precio de saldo, en los centros educativos estemos mendigando disponer de una triste mega. Coño, que no es tan difícil de contratar una conexión de calidad. Que la mayoría de centros educativos están en zonas donde llega, sin ningún tipo de problema, fibra. Que no vivimos en cuevas aisladas ni trabajamos en medio del monte. Que las fincas que tenemos enfrente de la mayoría de centros educativos pueden ver vídeos de Youtube. Algo que, por desgracia, es imposible en la práctica totalidad de aulas de nuestro territorio. Y ya no os digo en el caso que se tenga veinte docentes que se hayan puesto de acuerdo para ver un vídeo de Youtube a la vez… el acabose.

Fuente: ShutterStock

No me hace puta gracia que me estén vendiendo la necesidad de incorporar la tecnología en el aula y se llenen la boca con ello mientras, algunos estamos naufragando y cabreándonos por no poder montar nada porque no sabemos si el día que tenemos programado podremos hacer algo con nuestros chavales. Se pueden reaprovechar equipos obsoletos con software libre. Se puede usar una u otra herramienta pero, lo que no se puede, es pretender que usemos la tecnología si no tenemos acceso a internet. Internet es clave para muchas cosas. Ya, seguro que ahora algunos hablan de sus peligros pero, ¿realmente os creéis que en los centros educativos necesitamos internet para jugar a poker online, ver vídeos de hombres o mujeres con poca ropa o, simplemente, lo necesitamos para hacer actividades educativas? Pues va a ser para esto último. Algo que es misión imposible. Bueno, ya no es ni un objetivo que pueda conseguirse a corto o medio plazo porque la situación no lleva visos de cambiar.

Sé que me repito más que el ajo. He hablado en numerosas ocasiones de la mierda de conexión que tenemos en los centros educativos, me he preguntado por qué no tenemos una conexión de calidad (habiendo oferta y siendo la oferta accesible) y, relacionado con lo anterior por qué no permite la administración que los centros educativos, de forma autónoma, contraten el servicio de internet. No puedo más. No lo entiendo. Menos aún cuando uno intenta hacer cosas con sus chavales y no puede.

Hoy, sin ir más lejos, he intentado con los alumnos de cuarto de ESO hacer diseño de objetos en 3D con un programa online. Sí, supongo que os imaginaréis cómo se ha desarrollado la clase. Veinte minutos de problemas de conectividad, cinco minutos de trabajo y el resto de tiempo, cagándome y cagándonos, en la mierda de conexión que tenemos, hasta que al final he soltado un muy castizo ¡collons!

No se puede ser tan inútil para no saber gestionar desde la administración la conectividad de los centros educativos. Y menos aún publicar cada cierto tiempo en los medios la maravillosa conexión que vamos a tener en los centros educativos. ¿Os acordáis de esos 100 MB que iban a llegar antes del 2017 según un proyecto de conectividad que se aprobó a nivel estatal? Pues eso…

Sin conexión no hay Escuela 2.0 en su sentido más positivo. Con una mala conexión sólo hay un despropósito educativo de considerables proporciones.

Muchos docentes tienen ganas de incorporar tecnología en sus clases. Facilitémosles la vida y no se la compliquemos.

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