En defensa del aprendizaje inútil

No creo en la enseñanza dirigida a lo productivo. Menos aún en etapas obligatorias y en el Bachillerato. Me chirría soberanamente la visión STEM porque, por desgracia, enfoca a un mundo cargado de valores sometidos al utilitarismo, al negocio o, simplemente, a la necesidad de gestionar la parte más neoliberal del mundo que nos rodea. El utilitarismo educativo es uno de los grandes errores de concepción de la escuela actual. Y además, con el agravante, de que gran parte de la sociedad y cada vez más docentes lo están comprando.

Fuente: ShutterStock

Tener cultura es inútil. Mejor para el mercado un tonto útil. Tonto con grandes conocimientos en áreas imprescindibles cuyo forjado, desde el primer destete, haya ido enfocado a adaptarse a unas reglas de juego que le han marcado terceros. Desterrar las humanidades y el pensamiento de los centros educativos, además de todo lo que pueda suponer carga cognitiva, es la clave de un discurso que ha ido calando, cada vez más. No es cuestión solo de desterrar la Filosofía, el Latín, el Griego, las lecturas “aburridas”, etc. La cuestión es sustituirlo por aprendizajes basados en el utilitarismo cuya carga horaria, para sus defensores, nunca es suficiente. Robótica, Inteligencia Artificial, Impresión 3D, Economía, más Matemáticas, más Inglés,… hasta llegar a confeccionar un marco horario en el que los aprendizajes inútiles dejen de tener sentido. Y todo bajo el mantra de preparar a los alumnos para la empleabilidad futura. Eso de los trabajos que no existe queda muy bien. La única pega es que, esos trabajos que no existen, nadie es capaz de vislumbrarlos.

Si nos quedamos con aprendizajes útiles hagámoslo bien. ¿Qué es realmente útil para la vida de los alumnos? ¿Saber cocinar? ¿Saber planchar? ¿Saber poner una lavadora? ¿Saber hacer la declaración de la renta? ¿Saber cambiar las ruedas del coche? ¿Saber reparar un grifo que gotea? ¿Colgar un cuadro? ¿Una cortina? ¿Cambiar el aceite del coche? ¿Saber usar una determinada aplicación ofimática? ¿Saber programar? ¿Saber buscar en Google? ¿Saber obedecer a los jefes? ¿Ser puntuales? ¿Saber ponerse una mascarilla para el coronavirus? Hay tanto aprendizaje útil que deberíamos desterrar las asignaturas en la escuela. Además, si os dais cuenta, todo es eminentemente práctico. El pensar no tiene cabida. Ni el cuestionarse nada. Incluso plantear más asignaturas, como algunos defienden, está basado en un concepto utilitarista de la educación.

A mí no me gustan los aprendizajes útiles. Ni los aprendizajes fáciles. Ni la necesidad de sustentar la economía bajo premisas utilitaristas. Ni la concepción económica de la educación. Todo tiene sus momentos y no creo que en etapas obligatorias o, en un Bachillerato que debería ser el súmum del aprendizaje inútil (entiéndase el concepto), debamos ceñirnos a los que nos marca una sociedad imperfecta, basada en criterios económicos y cuya demanda es la de trabajadores sin criterio. No lo compro. No es mi idea de la educación.

Quiero una educación aburrida. Plagada de enseñanzas inútiles. De cuestiones que, quizás no aporten nada al mercado, pero sí al bagaje cultural de nuestros alumnos. No quiero libros resumidos. No me apetece que, justificándolo bajo ciertas premisas, debamos enfocar el modelo educativo hacia un modelo empresarial. ¿Queremos personas o queremos engranajes de una máquina que funciona con unos criterios que nos marcan terceros? Todo es cuestión de la respuesta a la anterior pregunta. Investigar, indagar, saber qué sucedió en el pasado para no cometer errores en el presente, cargarse cognitivamente o, simplemente, escuchar ciertas cosas que nunca vas a escuchar fuera del aula, es algo importante.

Cada uno, como he dicho siempre, puede defender su visión personal de la educación. Eso sí, a veces sería conveniente ver más allá de lo que nos imponen (o nos hemos creído que se nos impone) desde fuera y, plantearnos la educación como algo plagado de aprendizajes inútiles que, quizás, al final sean más útiles que los puramente manipulativos. Por cierto, ¿os habéis dado cuenta de la gran cantidad de noticias que defienden un cambio educativo basado más en habilidades y procesos? ¿Habéis visto quién está tras las mismas? ¿A nadie nunca os ha chirriado que uno de los cambios de la LOGSE fuera reducir las asignaturas en tres vertientes: conceptos, procedimientos y actitudes? Todo está muy bien diseñado para dotar de valor a lo “útil” y desprestigiar ciertas cosas poniéndoles la etiqueta de “inútiles”.

Solo hace falta querer quitarse el velo para ver que, lo que se ve es mucho menos de lo que hay. Si no es así, ellos habrán ganado. Me da la sensación que no hace falta que os diga quiénes son ellos porque, si os lo tengo que decir, es que aún no os habéis quitado el velo.

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nonjuls

Al igual que tú Jordi, creo que el sistema educativo en el que me he desenvuelto (México, E.U.A. y España), esta orientado para educar bajo principios u objetivos encaminados a una sociedad industrializada de consumo donde priva el individuo y su beneficio y confort por sobre todos los derechos naturales, de las demás especies y de la nuestra. La falta de entendimiento de cual es nuestro lugar en el Universo y en la Tierra, hacen que tengamos un pensamiento individualista, en el que nuestra vida y las acciones que hacemos en esta las consideramos irrelevantes en cuanto a sus consecuencias… Leer más »

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