El “spacing”: la nueva metodología educativa que lo va a petar

¿Cansados de flipped classroom, gamificación, visual thinking y escape rooms? ¿Hartos de ver cómo en los medios se da cada vez más bola al uso de cafeteras robotizadas, pensamiento computacional basado en un programa de gatitos (sí, los gatitos molan) o, simplemente, a la meditación en formas imposibles? No os preocupéis. Hoy conoceréis la metodología educativa que, por sus características, lo va a petar en educación: el “spacing”.

Fuente: https://twitter.com/Elyonatan2

Seguro que alguno, con nociones poco bilinguals, tendrá sus dudas acerca de la metodología. Otros menos avispados, que habrán adquirido el B2 en alguna de esas academias que regalan títulos de neuroeducación o inteligencias múltiples, quizás tengan algunas dudas pero para eso estoy yo. Para aclararos a todos y todas, cerebros y cerebras, patos y patas, en qué consiste esto del “spacing”.

Pues bien, el “spacing” consiste en la reducción de ratios. En tener espacio para que nuestros alumnos no tengan necesidad de pedirle al de delante que, por favor, solucione ese problema de sobaquera olorosa. Una técnica que va a permitir al docente atender individualmente a sus alumnos, personalizar el aprendizaje hasta el infinito e, incluso, poder disfrutar de las evaluaciones. Se acabaron los ciento y pico alumnos por docente y año. Se acabó el tener que hacer cola en las duchas por tener pocas y ser una treintena de adolescentes sudorosos después de la clase de Educación Física. Se acabó para los chavales el poder jugar a ser personajes incógnitos en aulas masificadas. La fórmula definitiva para que todos tengan las mismas oportunidades. Incluso podemos acabar adoctrinando y consiguiendo que ciertas taras sociales desaparezcan. Quién sabe.

Creo que empieza a ser hora de empezar a difundir el “spacing”. Más aún porque, a estas alturas de curso, con los calores y esos aires acondicionados que, por lo visto existen en las aulas según la Junta Electoral de algunas zonas y que, ningún docente ni alumno ha visto jamás, la situación empieza a parecerse a la de una de esas playas masificadas en agosto. Y aún así, algunos intentan hasta el último momento hacer lo mejor que pueden con los recursos que tienen y sin apelar, por necesidad imperiosa del servicio, a los milagros.

Rezar puede ser una alternativa al “spacing” pero, sinceramente, ¿no creéis que esta metodología podría acabar con muchos de los problemas educativos? Yo es que, a pesar que algunos digan que con cuarenta se aprendía más y mejor, lo veo. Ya veréis como algunos lo critican. Es que, a veces, determinadas innovaciones, más aún si no dependen de personajes y empresas que, por lo visto su único objetivo en educación y en sus propuestas, es el trinque, no interesan.

Viva el “spacing” y la madre que lo parió.

Muchas gracias Aida por la inspiración ;)

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