El secreto (psstt) para ser el docente innovador number one

Habréis visto que en las redes pululan docentes que venden clases al revés, neuromonerías, proyectos bajo siglas abpantes y mucho merchandising, en formato baile descontrolado o cerramiento de ojos mientras te birlan la cartera en un sarao, que se las dan de innovadores. La verdad es que son unos putos -mira, pues va a ser que le he cogido cariño al superlativo- pringados. Son, como sabemos los pocos que conocemos el secreto para ser el docente innovador top de los tops, unos seres inferiores que, al igual que aquel que usa el PowerPoint hasta en el momento del coito para explicar a su pareja cómo debe ponerse y que, al final se queda sin mojar por no haber entendido aún la dinámica de esas presentaciones y ponerse a leer los cientos de líneas de texto que lo componen, no conocen el método definitivo. Y aún menos la práctica definitiva para serlo.

Mucho César Bona, Mar Romera, Ken Robinson o, alguno de esos más desconocidos que trincan en más pequeñas cantidades, pero la verdad es que ninguno de ellos ha aplicado aún la estrategia para ser los “number ones”. No me vengáis con si one puede ponerse como ones que, uno ha tenido la suerte de no estudiar en un colegio bilingüe truño como los que algunos padres llevan a sus hijos. Hay niveles de cordura y, por poco, creo que algunos aún estamos sin haber superado el límite superior. El inferior, al igual que lo que venden algunos como clases magistrales u otros como metodologías activas, no existe.

No, el método no consiste en la patente que uno ha hecho para dar clases en la Universidad y quedarse en calzoncillos. Lo sé, si la elección de los padres dependiera de ello, estoy seguro que los centros en los que he trabajado deberían haberse plagado de padres y madres con ganas de acudir a mis sesiones de tutoría. No hubiera dado abasto pero, por desgracia, el “método calzoncillo” y el “método dar clase con zapatillas de ir por casa” ya están patentados. Sí, al igual que lo de dar palmaditas al entrar a los lindos chavalines. Incluso que alguno de esos chavalines ya tenga pelos en toda su anatomía.

Va, no nos enrollemos y vayamos al método… el método se denomina butthole sunning to learn. Lo he patentado yo, en inglés y en castizo (aprendizaje por asoleamiento de ano). Así que, para cualquiera que lo queráis llevar a cabo en vuestras ponencias magistrales, donde denunciéis la clase magistral o, simplemente, queráis trincar dando un curso de esos del INTEF, en los que un curso de directores se convierte en un curso de herramientas TIC chorras, debéis pedirme permiso. Y pagarme parte de lo que trinquéis por usar esa estrategia. Me conformo, como catalán de pro, con el 3%. Ya veis que tampoco es para que os arruinéis y aún os queda para subvencionar vuestros vicios. Algunos, por lo visto, deben ser muy viciosos, ya que están más fuera que dentro del aula… pero allá cada cual mientras tenga vicios legales (o ilegales pero no le pillen).

Fuente: Instagram

¿En qué consiste el método? Pues en abrir el ojete, ponerlo cara a la luz (mejor si la sustitución del baile por este modelo se realiza fuera de espacios cerrados, para broncear mejor el asunto) y, una vez en posición, hacerse una foto del lugar, publicándolo en la red social que elijan los que organizan el curso, ponencia o similar, ocultando ese agujero, al que VOX tiene un odio de boquilla especial, con una imagen de un girasol o solecito. Sí, acepto, como inventor de la estrategia educativa, calabacín como alternativa. Pero, por favor, siempre como filtro y no como producto de huerta en formato físico. No vaya a ser que se nos vaya de las manos el asunto.

Ya, seguro que algunos diréis… ¿y cómo puedo implementar eso en el aula o en mi centro? De forma muy fácil. En los Claustros debe hacerse una foto comunitaria del colectivo en posición, para que se vea lo democrático que es el asunto y, ya puestos, exportarlo a las imágenes de los docentes que se cuelgan en las webs y al propio Consejo Escolar. Además, los efectos secundarios de la práctica pueden ser interesantes porque, ya puestos, por qué no alargar un poco más el asunto de la apertura. Pero esto que quede entre nosotros porque, dentro de la patente ya incluyo un apartado de “no me hago responsable de…”.

Antes de finalizar me gustaría responderos a la pregunta que muchos me estáis planteando: si tan bueno es el método, ¿por qué no lo haces tú? Pues, como buen gurú que nunca ha dado clase y si la dio fue en el pleistoceno, yo debo ceñirme a mi rol de inventor del asunto.

He probado ilustrar este post con una foto personalizada del método pero, entre una marca de una operación, mi poca habilidad con el móvil para hacer fotos en determinadas posiciones y, con mucho miedo a tener una lista de seguidores/acosadores a miles para hacerse con esa belleza que quedaría tapada por una flor (bastante más fea que lo que está tapando), mejor dejarlo para vosotros. Ya me contáis. Por cierto, acordaos de darme una parte.

Muchas gracias Esteban. Después de los últimos días, necesitaba escribir un post así, pero por mucho que seas el inductor del asunto, la patente la he hecho a mi nombre. Simplemente he replicado algo que hacen todos los gurús de pro  😉

No me apetece volver a dejar en manos de Google y sus anuncios el mantenimiento del blog. Así que si os apetece colaborar en mantener esto, ya sabéis…

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

One Response

Deja un comentario