El profesorado de Secundaria: los grandes olvidados

Es lo que tiene una conversación con compañeros de trabajo. Me hace reflexionar acerca de los motivos por los que no estoy escribiendo acerca del trato -o más bien maltrato- que se está cebando especialmente en un colectivo de docentes como es el del profesorado de Secundaria. Ampliamente cuestionados por otros docentes de otras etapas y, por desgracia, siempre perjudicados en todas las decisiones educativas tomadas por la administración educativa. Algo que no deja de ser curioso y un síntoma del objetivo básico que se tiene marcado desde hace bastantes años. Sí, desde el momento en que cogieron a todos aquellos que entraron en un sistema de oposición -sí, como todos cuestionable- y les igualaron por el mismo rasero a aquellos que, sin titulaciones académicamente tan exigentes o con oposiciones a las que se había de dedicar un menor esfuerzo con la LOGSE, empezó a vislumbrarse la estrategia. Me refiero, por si alguno no lo sabe, a todos aquellos docentes de la antigua FP que integraron “por decreto” en los nuevos Institutos de Educación Secundaria, coexistiendo con el profesorado de Bachillerato. Profesorado que, a día de hoy, prácticamente está jubilado en su totalidad.

Fuente: Flickr CC

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Sinceramente, nunca he entendido por qué los sindicatos educativos siempre han obviado al profesorado de Secundaria. Sí, entiendo que la mayoría de sus afiliados y liberados sindicales proceden de otros cuerpos docentes (especialmente maestros) pero, en un barco que debería llevarse remando hacia el mismo destino, me preocupa que, en ocasiones, dé la sensación de estar más pendiente de las necesidades de un determinado grupo de docentes que de otro. E, incluso, procurando eliminar los beneficios laborales que presentan un determinado colectivo frente a otro (no nos olvidamos algunos de lo poco que se trabaja desde los sindicatos para que salgan cátedras -la única promoción ¿vertical? que tiene el profesorado- y las decisiones que se tomaron en su momento para dificultar el acceso del profesorado de Secundaria a la Universidad). Sí, cada curso se convocan oposiciones para que los maestros, si se han sacado una titulación determinada, puedan acceder mediante unas plazas más o menos restringidas al cuerpo de profesorado de Secundaria pero nunca he visto que lo anterior se haga para el acceso a, como he dicho antes, contextos universitarios. Y eso que, en los primeros cursos de cualquier carrera universitaria, la praxis del profesorado de Secundaria sería como mínimo de la misma calidad que la de algunos que, quizás no saben tanto de “dar clase” y que se mueven mejor en un ambiente universitario preocupado más por la investigación y publicación que por la docencia. No lo digo yo, lo dicen los alumnos universitarios que han tenido algún profesor que viene de un Instituto (normalmente como asociado) al cual agradecen su manera de explicar. Sí, en Secundaria, por mucho que algunos se empeñen, sabemos hacer nuestro trabajo.

También me preocupa el hecho de que la inmensa mayoría de inspectores sean maestros que, con un curso extra o, incluso con regalos varios, consiguieron sacarse un título de psicopedagogía. No, no hay, salvo excepciones, ex profesorado de Secundaria en Inspección Educativa. Y eso es, como mínimo, contraproducente.

La verdad es que viendo a mis compañeros y a nuestros alumnos (desde que entran y salen de nuestros IES) veo que se está haciendo muy buen trabajo. Trabajo que, curiosamente, no se traslada a lo mediatizable (sólo hace falta ve el porcentaje de maestros que salen vendiendo metodologías frente al profesorado de Secundaria) ni, tan sólo al porcentaje de formadores de las diferentes administraciones (más del 80% de los del INTEF -sí, he procurado leerme sus biografías- son maestros o profesorado de Universidad en ramas educativas, muchos de los cuales tienen carreras como las comentadas anteriormente de maestros o psicopedagogos). Y eso es algo que me preocupa.

No discuto la necesidad de priorizar los recursos en las primeras etapas de formación del alumnado ni, tan sólo la necesidad de mejorar los derechos laborales de los maestros o su consideración social porque están haciendo una labor fantástica. Lo único que me gustaría, en ocasiones, es que alguien hablara de lo que estamos haciendo el profesorado de Secundaria que, incluso que no lo parezca por lo escondidos que nos tienen, acompañamos a los niños hasta llegar a su etapa adulta. Y eso creo yo, es importante.

No, la manera de trabajar en Primaria y en Secundaria no es la misma. Al igual que no es la misma la manera de trabajar en la ESO que en Bachillerato o en FP. Es por ello que, a alguien se le tendría que pasar por la cabeza de una vez que no valen los inspectores que tanto se usan para controlar a los centros de Primaria que de Secundaria y que, sería todo un detalle que dentro de las personas que tienen asesorando a la administración educativa pusieran, como mínimo, el porcentaje de profesorado de Secundaria que de maestros porque, a veces, algunos tenemos la sensación que el profesorado de Secundaria somos los grandes olvidados del sistema.

Me gustaría remarcar de nuevo -por si a algunos no les ha quedado claro en las líneas anteriores- que no se trata un artículo contra nadie. Se trata simplemente de una reflexión en voz alta acerca de la situación de abandono de la que se habla, en muchas ocasiones, en los centros de Secundaria entre los propios compañeros.

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