El método de “enseñar a pensar”

Vamos a coger algo que ya se hacía, adornarlo de unas palabras grandilocuentes, hacer algunas presentaciones sobre ello con sus charlas pertinentes y, cómo no, escribir varios libros a un precio más que razonable para el que piensa en las estrategias de marketing que tiene dicha venta del producto. Todo lo anterior, imprescindible, que se dote de un ponente capacitado con razonable oratoria y que sepa ayudarse de docentes de aula que, con ganas de cambiar, difundan las ideas que son parte de un negocio muy estudiado. Voilà, ya tenemos innovación y beneficios. Voilà, ya tenemos titulares en los medios y, en poco tiempo, expectativas económicas suficientes para mantener una metodología que, exclusivamente, va a darse desde diferentes púlpitos más o menos iluminados.

Fuente: http://www.laneclark.ca
Fuente: http://www.laneclark.ca

Debo reconocer que, después de haber visto todos los vídeos que pululan en la red acerca del método revolucionario que se usa como título para este artículo soy incapaz de saber en qué consiste. Realmente me considero incapaz de entender, después de casi una hora de visualización de vídeos y lecturas varias sobre el tema, qué puedo aprovechar de lo que he visto/leído para usarlo en mi aula. Sí, no entiendo nada salvo que una oradora me está vendiendo un modelo imprescindible para la mejora educativa.

Estoy convencido de que el método tiene sus virtudes. Seguro que es más que posible que sean mis enormes limitaciones las que hacen que mi comprensión de determinados conceptos/términos que se vierten alegremente, puedan captarse en toda su profundidad. Posiblemente sea cierto que la innovación educativa deba venir de charlas de diferente encapsulado, aplausos de palmeros y, quizás, alguna imagen simpática de un aula donde todos están aprendiendo maravillosamente con el nuevo método. Las evidencias son lo de menos, lo importante es mirar al fondo de la cuestión donde, mezclado entre olores a jazmín y perfumes varios, hay un método educativo revolucionario (otro más) que va a solucionarnos la vida a todos los docentes que trabajamos a pie de obra. Que hacer mortero es muy bonito sin tener que ensuciarte las manos. Bueno, y si lo haces, que sea para salir bien en los medios ofreciendo tu lado más agraciado.

Para aquellos que os esperabais una disertación sobre el método educativo mencionado al principio del artículo debo daros una mala noticia… no he entendido nada y, las contradicciones que existen entre algunos artículos y otros elementos más multimedia, hacen que sea imposible formularme una opinión. Eso sí, no puedo menos que recomendaros que, si tenéis la posibilidad, hagáis un acto de fe y penséis que hay maravillas por explotar en las aulas que vendrán fuera de ellas. Algunos, por desgracia, ya tenemos la fe un poco tocada.

 Sí, sé que a veces soy repetitivo con determinadas cuestiones pero, es que el otro día me preguntaron sobre mi opinión sobre este método que desconocía y, para no dar una sensación de inutilidad total en la concepción del mismo, he escrito algunas líneas sobre el tema 🙂

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Joselu (@olahjl)

A veces me asombras, Jordi. Hoy es uno de esos días. Mi experiencia de muchos años en la ESO y en bachillerato es inequívoca. Nuestros alumnos están habituados a reproducir, a copiar, a cortar y a pegar, a mimetizar, a responder a preguntas como ¿sabes las características del mester de clerecía? Y entonces echan mano de la memoria si es que han estudiado, lo que es extraño, y sí no, echan mano de las chuletas, o lo dejan en blanco o dicen cualquier sandez lo que es frecuente. Lo más que llega el alumno estudioso es a llenar la casilla… Leer más »

La primer pregunta que me vino a la mente cuando se presentaron en una de mis escuelas (fui un maestro errante) como innovadoras las tertulias dialógicas fue ¿cómo son las tertulias no-dialógicas? pues cuando la esencia no está en la sustancia no tenemos ni esencia ni sustancia. Me sonó bien y conocida la expresión “tertulia” de tertuliar, o sea, conversar – comunicar – “compartir conocimiento” si nos ponemos como muy estupendos. Algo parecido me pasa con los mapas mentales y los cuadros sinópticos o la lluvia de ideas y la invitación a toda la clase para participar libremente en lo… Leer más »

Joselu (@olahjl)

Cada año que he dado clase he intentado ahondar en alguna dirección. Si es que he podido, que no siempre ha sido así. Motivos, muchos. Estos últimos años profundicé en el funcionamiento de la Comprensión Lectora como detallé en el blog en mis dos últimos cursos. Pero había algo que no funcionaba. Cuando yo intentaba explicar conocimientos en el aula mediante explicación en la pizarra o por medio de power points con toda mi buena voluntad, de ello no quedaba nada en mis alumnos. Pero no era solo un comentario mío. La consideración general era que nuestros alumnos no estudiaban,… Leer más »

Joselu (@olahjl)

Había escrito numerosos posts al respecto con una visión sumamente pesimista. Pero las reflexiones de educadores de múltiples lugares del mundo me abrieron la mente en el sentido de que todos nos estábamos planteando las mismas preguntas. ¿Había otra forma de trabajar? Esto me suscitó un interés enorme porque por primera vez veía una alternativa a lo mismo de siempre (dejando claro que cada año que he ido escribiendo en el blog, he alumbrado intentos de innovación a pesar de mi trasfondo pesimista: eso es Profesor en la Secundaria, una madeja de contradicciones pero en un proceso de búsqueda incesante).… Leer más »

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