El emperador 2.0 va desnudo

En ocasiones me falta inspiración para poner el título a los posts. En este caso, he de reconocer que lo tenía bastante fácil porque, además, hasta el último momento he dudado entre el que he puesto o “La farsa 2.0”. Creo que cualquiera de los dos encaja bien en las líneas que voy a perpetrar pero, sinceramente, como lector del libro de Andersen, “El traje nuevo del emperador”, no he podido resistirme a la melancolía.

Fuente: Flickr CC

Lo que estamos viviendo con la enseñanza virtual, especialmente en etapas obligatorias, bachillerato y ciclos formativos de grado medio, amén de escuelas de adultos, es una auténtica farsa. Ni los docentes están preparados para llevar a cabo la traslación del aula presencial a la virtual (ni en conocimientos del modelo, ni en pedagogía -sí, he dicho pedagogía- digital) ni, por mucho que algunos no quieran aún verlo, porque el alumnado dista mucho de ser nativos digitales. Y ya no digamos el cargar el muerto a las familias. Muchas de las cuales, por desgracia, ni saben de praxis docente ni, en ocasiones, saben de todo el currículum. Eso sí, no falta quien aprovechando la situación, se ponga a defender el modelo del homeschooling. Un modelo solo para personas pudientes que, curiosamente, tienen recursos y hacen que ese aprendizaje “rico” de sus hijos pase por múltiples actividades que, más del 90% de familias no pueden pagarse. Eso sin contar con el coste social del asunto. Y no lo digo yo. Lo dicen múltiples estudios que hablan de los problemas de relación de los chavales, en países donde está permitido, cuando llegan a ser adultos. Pero, ¿existen informes que hablan acerca de la bondad de ese modelo? Claro que sí. Incluso tenemos algunos que sacan el ejemplo de “un médico que está luchando contra el COVID-19 que fue homeschooler”. También podemos encontrar informes que dicen que la lejía es buena para matar el coronavirus. Es que, si uno se cree todo lo que ve por internet y no va más allá de satisfacer la necesidad de llevar la razón…

La mayoría de herramientas que se usan no tienen ni un solo sustrato pedagógico. El uso de videoconferencias, como están vendiendo algunos centros -especialmente privados-, es trasladar dar clase en el aula a una pantalla. Y, sinceramente, cualquiera con dos dedos de frente, ve que es un despropósito. Bueno, algunos que siguen creyendo en esto lo deben de ver bien. Si no no lo harían. Pero, vamos a ser sinceros, hay gente que cree que la tierra es plana. Incluso algunos que han efectuado un crucero alrededor del mundo. Es que, contra determinadas mentalidades, poco puede hacerse.

Tampoco tiene sentido que muchos docentes, para justificar “el qué dirán” estén bombardeando a su alumnado con tropocientas actividades. Actividades que, lamento informar al personal, en la mayoría de ocasiones están haciendo las familias. Si la opción es mandar tareas al peso, uno ya puede intuir que tenemos un problema. Y estoy convencido de que lo hacen con toda la buena fe posible. Buena fe y desconocimiento absoluto de lo que supone el aprendizaje virtual.

Con alumnado que presenta, en su mayoría, problemas de lectura y comprensión (sí, es uno de los déficits de nuestro sistema educativo), no entiendo el sentido pedagógico a mandar determinados textos complejos por internet para satisfacer determinados contenidos. Quizás, al final, estén muchos diciendo que visten al emperador para acabar el mismo saliendo a la calle en pelotilla picada. Debe ser eso.

Siempre existe el discurso de que mejor esto que nada. Pues la verdad es que mi propuesta, si pintara algo en educación, hubiera ido en sentido totalmente diferente… ¿por qué no aprovechar estos meses para mejorar la competencia digital de alumnado, docentes y familias? ¿Por qué no pasar del currículum para mandar lecturas sobre ciertos temas, de forma coordinada entre los Departamentos, y establecer un mecanismo asíncrono para debatir (léase un foro)? Para aquellos que crean que la situación actual acabará con el analfabetismo digital, tan solo decirles que, lamentablemente, mi sensación es que va a acabar aumentando el mismo porque, usar determinadas herramientas dirigidas, centrarse en las mismas o justificar “lo bien que se está haciendo” bajo el pretexto de tenerlos horas frente a las pantallas, no implica ningún tipo de mejora en la situación competencial.

Eso sí, algunos ya estaban preparados para el virus pero, quizás lo que no se están dando cuenta es que, en educación, los docentes de forma individual, pintan entre poco y nada. Con todo el cariño y respeto del mundo por el trabajo de cada uno. No sé explicarlo mejor.

El emperador 2.0 va desnudo. El problema es que hay demasiados que, no se entiende el motivo (o sí, pero no lo comparto) defienden un vestuario inexistente.

Un abrazo a casi todos los que os pasáis por aquí y, os prometo, que he intentado que se me entienda. Además, creo que he sido bastante claro. Y no, no hay una crítica concreta a nadie. Es una reflexión global acerca de la situación, con algunas propuestas incorporadas 😉

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Antonio

Estoy completamente de acuerdo con esta reflexión. Vuelvo a decir lo mismo….esta es la época con más tecnología educativa y más pedagogía con metodologías homeoptacicas, sin esfuerzo, etc… bla bla bla, y nadie se ha dado cuenta que esta misma época es cunado más analfatetismo funcional existe… Eso sí, anestesiados con móvil, tablet, wifi, pero sin esfuerzo….. ¿Cómo se puede luchar contra las modas? Con la logse (en minúscula, sí) se puso de moda el constructivismo y ahora las inteligencias múltiples…. Esto mismo lo comento con compañeros de trabajo, y me tachan de facha extremista….. Las entradas de tu blog… Leer más »

Iñaki Murua

Creo que con las prácticas que se ven (o se intuyen), con los posts, comentarios y tuits… va aflorando el curriculum oculto, lo que pensamos sobre la educación (no lo que decimos que hacemos en condiciones normales…)

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