El docente, un mal agente de cambio

agentedecambio1No creo que pueda hablarse de la aptitud o ineptitud de un agente o actor (en este caso educativo) en realizar una tarea si la misma no queda claramente definida. Como, en cuestión de definiciones uno se queda un poco corto, quizás sea bueno acudir a la definición de agente de cambio que nos expone Dennis Stevenson en su excelente artículo.

Una definición para el diccionario seria. Un agente de cambio es alguien que “altera la capacidad humana o sistemas de organización para lograr un mayor grado de resultados o la actualización de sí mismo.”.

Empezando con el fin en mente, la meta de un agente de cambio es obviamente hacer los cambios que “peguen” o trasciendan. El resultado del trabajo de un agente de cambio es la capacidad en las personas para hacer más o encontrar una nueva y mejor perspectiva en la vida. A veces, esta última idea es la base para el cambio futuro que logra los resultados que anteriormente no eran alcanzables.

Las definiciones de diccionario supongo que están bien. Pero en este caso, creo que se pierde la esencia de lo que significa ser un agente de cambio. Creo que hay más que eso de entender o repetir una definición. Agente de cambio es sobre identidad y carácter. Ofrezco las siguientes explicaciones de cómo se siente al ser un agente de cambio.

  • Un agente de cambio vive en el futuro, no el presente. Independientemente de lo que está pasando hoy en día, un agente de cambio tiene una visión de lo que podría o debería ser y lo usa como el sentido de sus acciones. Hasta cierto punto, un agente de cambio no está satisfecho con lo que ven a su alrededor, en favor de una mejor visión del futuro. Sin esta visión de futuro, el agente de cambio pueden perder su camino.
  • Un agente de cambio es impulsado por la pasión, e inspira pasión en los demás. El cambio es un trabajo duro. Se necesita mucha energía. No hay que subestimar esto.
  • Un agente de cambio tiene una gran capacidad de auto-motivación. Habrá muchos días donde todo el mundo alrededor no entiende y no ofrecerá apoyos. El agente de cambio tiene que encontrarlo dentro de sí mismo, tiene que levantarse todos los días y venir al trabajo corriendo el riesgo de ser incomprendido y poco valorado, sabiendo que la validación real puede ser mucho en el futuro y puede ser reclamada por otra persona.
  • Un agente de cambio debe entender a la gente. Al final del día, el cambio es sobre las personas. Si cambia todo, menos las personas, entonces dudo que seas un agente de cambio efectivo. Cambio realmente “Pega” cuando la gente lo adopta. Por lo tanto, el cambio es parte de ventas, parte asesoramiento y parte estímulo. Todo se trata de personas.

Por tanto, podemos deducir que un agente de cambio en Educación es todo docente incomprendido, que busca cosas nuevas, que intenta entender el porqué de las pocas ganas de cambio de sus compañeros, de la poca pasión que supone experimentar, de la necesidad de vivir el presente que impera, … En definitiva, del inmovilismo en el cual se ancla (y lleva anclándose mucho tiempo) la mayoría del colectivo.

No hay nada peor que un agente de cambio en un lugar donde su actuación genera total incomprensión. No hay lugar en los centros educativos para las ilusiones ni para cambios. La realidad es que el peor agente de cambio es el docente. Fagocitado por el entorno, dicho agente de cambio se convierte en un factor poco determinante.

La realidad nos demuestra el poco éxito que está teniendo el docente como agente de cambio. Un cambio que no se llega a producir.  Un cambio que se demuestra nulo cuando se analizan y exponen las siguientes realidades:

  • No se usa software libre en los centros educativos porque la inmensa mayoría de docentes prefieren que los equipos del centro tengan instalado Windows y utilizan de forma habitual programas privativos (por ejemplo, la suite ofimática Microsoft Office)
  • Se siguen usando libros de texto porque la mayoría del profesorado prefiere seguir utilizándolos antes que montarse su propio material (por comodidad, imitación de modelos anteriores o cualquier otra justificación incluida dentro de su libertad de elección)
  • Los pocos docentes que están dando el salto a materiales digitales, lo están haciendo hacia materiales que se usan de la misma forma que un libro de texto tradicional (normalmente, libros de texto digitales de algunas editoriales)
  • Se sigue usando agenda en papel porque los docentes no se plantean el uso de herramientas digitales que realicen la misma labor
  • Se mantienen los cuadernos de notas de los profesores porque la mayoría prefieren eso que utilitzar cuadernos de notas en formato digital
  • La mayoría del profesorado considera que la irrupción de las nuevas tecnologías en el aula, más allá de mejorar el aprendizaje, lo único que hacen es perjudicarlo
  • Se mantiene el modelo de clase magistral porque es el modelo que la mayoría de docentes adopta
  • Una gran cantidad de docentes añoran la disciplina que ellos recibieron cuando eran estudiantes
  • La mayoría de reuniones carecen de sentido por estar imbuidas del espíritu de poca productividad que existe en un colectivo donde se valora más la productividad por horas de trabajo que por efectividad de las mismas, etc.

Debido a lo anterior, el agente de cambio docente no cuaja. En caso que exista en el centro alguien con dichas capacidades, lo debe estar haciendo realmente mal cuando resulta que la realidad demuestra que el único cambio que se experimenta en el centro (y, eso con suerte) es la aparición de una nueva máquina de café o impresora en la sala de profesores.

En vista de lo anterior, ¿alguien cree que el cambio en Educación puede venir por los docentes cuando la mayoría de ellos, con sus actuaciones, son los mismos que se niegan (por diferentes motivos) a hacerlo? ¿Hasta qué punto una mota de polvo, denominada en este caso agente de cambio, dentro de un colectivo tan inamovible es capaz de hacer algún tipo de impacto?

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lolagutier

No son del todo ciertas las afirmaciones que realizas. Todo es bastante más complejo. Soy docente desde hace 36 años y me resulta muy atractiva la tecnología, he dedicado muchas horas de mi tiempo libre a prepararme pero ni tengo los medios adecuados en el centro ni tengo la fuerza suficiente para poder controlar clases con 27 o 28 alumnos en aula de tecnología y que no desaparezcan ratones, auriculares,etc. Si tuviera grupos más reducidos o hubiera más profesorado por aula sería más sencillo. Es una pena que se siga culpando al profesorado y que de una vez, no se… Leer más »

Estoy contigo Lola. A veces nos olvidamos de aquellos “agentes que retienen el cambio”.

No te preocupes Jordi, se entiende perfectamente que no es el típico: “la culpa de todo es de la escuela” o “… de los maestros” Se entiende que es un ejercicio de reflexión, de esos que precisamente ayudan a generar cambio. 😉

ramirobeltran

pésimo el artículo, por su escencia y contenido y no por la forma de escribir, todo blanco y todo negro, la culpa es del docente, si no tiene computadora es su culpa, sino le pagan también es su culpa, si llueve es pr que no controla la natruraleza, vaya suerte del docente, conclusión les recomiendo no formarse como educador, por que les pueden culpar de algún terremoto

Excelente reflexión, Jordi. Estoy bastante de acuerdo con tu exposición, aunque yo extendería más esa “culpa”. 😉 Lo queramos o no, el aprendizaje en su gran medida proviene de la imitación y repetición de conductas. La tendencia natural es encerrarnos en esa zona de confianza y reproducir la manera en que nos enseñaron, no solo nuestros maestros, también nuestros padres, nuestros iguales. De igual manera se perpetua la cultura corporativa que enrigidece a las empresas. Aunque lo que sí es cierto, es que precisamente se espera que los docentes se conviertan en esos agentes de cambio que provoquen, hagan reflexionar… Leer más »

Quizás sea equivocada la idea de pensar que un colectivo, en este caso el docente, asuma tal responsabilidad. Realmente siempre he pensado que los verdaderos agentes de cambio son solo determinadas personas. Generalmente impulsadas por un alto grado de compromiso, vocación y creencia en lo que se persigue. Grandes artistas, científicos, pensadores,… han protagonizado numerosos y trascendentes cambios y no por ello cargamos a esas profesiones de dicha responsabilidad. A lo mejor es que sencillamente nos hierve la sangre que miembros de nuestro colectivo desaprovechen esa genial oportunidad. De cualquier modo, gracias por abrir debate y ayudar a impulsar dicho… Leer más »

Anonymous

Resulta triste reconocer que el panorama que describes es absolutamente cierto. Se agradece que alguien se atreva a decirlo alto y claro.

jhergony

Comparto, Jordi, buena parte de lo que dices y, por desgracias, no puedo decir lo contrario. Sólo una pequeña ciestión. Dejar un hueco a la esperanza, aunque sólo sea por supervivencia. Creo que los agentes de cambio, como tú, van dejando semillas que tarde o temprano van cuajando. Los cambios no suceden de la noche a la mañana, aunque cuando explotan suele parecerlo. Sucede l mismo con alumnos que parecen no cambiar, pero en los que poco a poco y sin darnos cuenta va calando el mensaje. Cierto que el ritmo a veces puede ser desesperante y frustrante, pero dejemos… Leer más »

jhergony

No lo dudaba, Jordi. Gracias.
Saludos

Julio Aviles

Estimado Editor: Comparto tu tesis. Soy docente desde hace 22 años. Ante la revolución tecnológica que nos invade y el desgano de los jovenes por aprender en el aula lo que ya no les interesa (química, matematicas, física), sobre todo cuando estas son clases de “cloroformo”, me queda claro que la practica docente debe cambiar. En México y Latinoamerica y por lo que he leído últimamente, en España tambien, hay una gran resistencia a dejar la “zona de comfort” por parte de un número importante de docentes. En realidad los innovadores son muy pocos, quienes ante la adversidad se atreven… Leer más »

[…] El docente, un mal agente de cambio […]

Ana

Hola a Todos:

Hace años que me dedico a la docencia en informática y en tecnología educativa…he podido trabajar con 30 alumnos en la sala de computación sin inconvenientes porque ellos he tenido la posibilidad de naturalizar ciertos espacios para que los estudiantes entiendan que deben cuidar las computadoras y responder a las cuestiones que se les pide.

Creo que pasa por una cuestión de postura frente a las TIC (en general)….

Alexander Cortés Idárraga

Realmente, los docentes quienes hacemos parte de la formación de muchos niños y jóvenes, debemos ser agentes de cambio pues si el mundo cambia día a día, nosotros no podemos quedarnos estancados. Si seguimos allí, los estudiantes nos irán llevando poco a poco ventaja, sobre todo en la parte tecnológica. Sería muy duro escuchar a un estudiante decir: ” Estoy más actualizado que mi profesor, creo que tendré que enseñarle muchas cosas”. Sé que muchos compañeros docentes han hecho y siguen haciendo cosas maravillosas dentro de su profesión. Lo que no se justifica es que el docente que se resiste… Leer más »

luz stella a

ME PARECE MUY INTERESNTE Y REAL LA REFLEXION, YA QUE SI UN DOCENTE SE ATREVE AL CAMBIO, LO CRUCIFICAN LOS DEMAS COMPAÑEROS, PERO NO HAY QUE OLVIDAR, QUE NO SOLO O EL CAMBIO LA PRODUCE LA TECNOLOGIA, Y DONDE ESTA NO TIENE LA OPORTUNIIDAD DE LLEGAR QUE PASA? ENTONCES LOS CAMBIOS DEBEN GENERARSE DESDE TODOS LOSO ANGULOS ODE NUOESTRAS VIDAS COMO PROFESIONALES,COMO PERSONA, PENSANDO QUE EL LIDERAR Y TRATAR DE SALIR AVANTE SIEMPRE CREA RASQUIÑA Y PICAZON EN MUCHOS.

[…] unos días, pude leer en xarxatic.com un sugerente artículo titulado El docente, un mal agente de cambio, que viene muy al caso. En él, Jordi Martí cuestiona la figura del docente como presunto motor de […]

[…] unos días, pude leer en xarxatic.com un sugerente artículo titulado El docente, un mal agente de cambio, que viene muy al caso. En él, Jordi Martí cuestiona la figura del docente como presunto motor de […]

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