El cachondeo de la legislación educativa

legislacion_cumplir¿Alguien se imagina qué pasaría si un docente decide incumplir la legislación educativa? ¿Alguien se imagina que pasaría si un docente se ausenta de su lugar de trabajo sin justificación y no aporta ningún documento que justifique dicha ausencia? ¿Alguien se imagina que el director de un centro educativo decide que se puede fumar en el patio saltándose la legislación? Yendo más lejos, ¿alguien se imagina a un docente fumando mientras está impartiendo su asignatura? ¿Alguien se imagina lo que supondría que, por decisión unilateral, los docentes nos saltáramos la legislación que nos afecta? Pues sí, lo que sucedería es que la administración educativa nos abriría un expediente. Un expediente que puede llevar asociado otras medidas (remoción del puesto de trabajo, quedarse sin salario apartado de las tareas docentes, etc.). Y, lo anterior, con toda la razón del mundo.

Pero, ¿qué pasa si es la administración educativa quién incumple la ley? Andalucía, Cataluña y País Vasco han decidido que el curso que viene no van a aplicar la ley. Lo justifican bajo diferentes criterios pero, lo cierto, es que las otras Comunidades Autónomas sí que lo van a hacer. Más allá de que la LOMCE nos guste más o menos es un articulado legislativo que, según la normativa, es de obligado cumplimiento por parte de todas las Comunidades Autónomas. Una ley con unos plazos que van a ser incumplidos por determinadas administraciones. Administraciones que van a decidir saltarse la ley. ¿Alguien se imagina qué hubiera pasado si cuando se aprobó la LOGSE o la LOE las Comunidades gobernadas por el partido de la oposición hubiera decidido no aplicarlas? ¿Alguien se imagina que cambia el gobierno y entonces las Comunidades del PP se niegan a aplicar la ley que supuestamente redactarían los que ahora incumplen la LOMCE? No es de recibo. No tiene ningún sentido negarse a aplicar la ley. Si una ley no gusta, lo lógico es hacer oposición a la misma desde los mecanismos que ofrece la democracia. Lo más sencillo es votar en las próximas elecciones para poder gobernar quienes están en contra de la ley y poder cambiarla. Jamás incumpliendo la misma. Algo realmente muy peligroso por el precedente que genera.

Los que trabajamos en el sector educativo ya sabemos cómo se las gastan los que gestionan la Educación. Incumplimientos legislativos habituales en función del color de quien mande en cada autonomía. Incumplimiento de sentencias de los tribunales cuando no benefician la ideología o a los “amigos” (o alargamiento de los plazos de cumplimiento para, finalmente, enterrar dichas sentencias en el olvido), creación de decretos y normativas de rango inferior que incumplen leyes orgánicas, etc. Algo demasiado habitual.

Esto de la legislación educativa es un cachondeo. Los incumplimientos, cuando los mismos son de cargos políticos, no suponen ningún tipo de sanción para los mismos (¿alguien ha visto que a un consejero que haya dicho que no va a cumplir la ley se le sancione?). El problema es que lo anterior es un juego muy peligroso. Sienta jurisprudencia. Jurisprudencia que hace que la legislación educativa se convierta en papel mojado. Y, si no hay leyes, el sistema educativo se puede convertir en una especie de far west en su peor sentido.

Si los políticos pueden saltarse las leyes y no les pasa nada, ¿qué ejemplo estamos dando a las nuevas generaciones? Por cierto, hubo uno que también optó por saltarse la legislación vigente un dieciocho de julio. Tiren de hemerotecas, tiren.

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