El ámbito educativo: un nuevo paraíso de las fake news

Entre la típica carta abierta de la adolescente de 13 años que habla de la necesidad de cambios en el aprendizaje (fuente), hasta llegar al suspenso de una opositora por vibrarle el móvil en medio de un examen que, por lo visto había sacado un 9 (fuente), últimamente da la sensación que en el ámbito educativo nos estamos comiendo un exceso de bulos.

Fuente: ShutterStock

Lo grave no son las fake news, de rápida distribución por las redes sociales. Lo auténticamente surrealista, es la cantidad de docentes que se están creyendo determinadas cuestiones. Y ya les puedes demostrar empíricamente que hay situaciones imposibles a nivel legal (como por ejemplo la triple repetición de segundo de ESO de Froilán –fuente-), que sabemos muy bien los que nos dedicamos a la docencia pero… aún así hay compañeros que se lo creen y difunden alegremente el bulo en sus cuentas de Twitter y Facebook.

Ya no sorprende nada en educación. Menos aún teniendo, a otros niveles, el precedente de la nocilla y el perro que todo el mundo había visto hace unos años y que, por lo visto, fue un auténtico invento de alguna mente calenturienta. Es que, por lo visto, algunos piensan demasiado poco y otros tienen atrofiado gran parte del “caperol”. Y eso, como persona que intento analizar lo que me dicen antes de dar algo por válido, me preocupa. Por cierto, aún intentando analizar las cosas, me han colado algún bulo que otro.

Cómo podemos enseñar pensamiento crítico a los alumnos si algunos, con una cerrazón indescriptible, están dando por válidas determinadas noticias que jamás han sucedido. Cómo podemos filtrar una noticia relacionada con la educación si observamos que, por desgracia, tiene más retuits y me gustas la noticia falsa que la rectificación correcta. Cómo podemos pretender que el alumnado cuestione lo que se le está diciendo si, en ocasiones, ni nosotros somos capaces de hacer una simple comprobación previa de ciertas cosas.

Y algunos se enrocan en la mentira. Incluso, con toda la desfachatez del mundo son capaces de decir que vale más un artículo en el Hola que cien investigaciones, realizadas a lo largo de décadas, para demostrar ciertas cosas. Es que no hay peor sordo que quien solo quiere oír aquello que le interesa.

En el ámbito educativo, por lo visto, algunos solo van a creerse lo que les interese en cada momento, mientras esté acorde con su ideología o su necesidad de que las cosas sucedan de una determinada manera. Da igual que haya pruebas objetivas que demuestren su realidad. Da igual que haya cuestiones imposibles. Da igual que exista el cambio climático demostrado científicamente, haya pruebas de que la tierra es redonda (bueno, esférica) o que se haya demostrado que la lejía no cura el autismo. Algunos van a seguir jugando a defender ciertas cosas. Tragándose ciertos bulos. Actuando como auténticos proxenetas de las fake news porque, al final, la noticia falsa les va a satisfacer más que la realidad.

Sabiendo que hay personas, de un determinado nivel cultural, abandonando la medicina tradicional y rezando, o sometiéndose a terapias cuánticas (sic.), creyendo que van a curarse de su enfermedad por ello, poco más se puede añadir al asunto. El adoquín, en ocasiones, es demasiado resistente para poder ser agrietado.

Finalmente, un último detalle… que diga algo alguien “que creemos de forma apriorística”, no significa que nos esté diciendo la verdad 😉

No, en las oposiciones docentes que se están realizando en muchas Comunidades, no se han desmayado cientos de opositores. Ni tampoco se han extraviado miles de exámenes...

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