El alumno que estudia para aprender

Os lo prometo. No conozco, ni en mis años como alumno ni en los que llevo como docente, a ningún alumno que estudie para aprender. Estudiar para aprender es poco productivo. Estudiar para aprender es algo que, en el sistema educativo actual, se destierra completamente de los parámetros de exigencia para ir pasando de curso.

Un alumno que lee por obligación se puede llegar a convertir en un mal lector. Un estudiante cuyo objetivo vital es sacarse los exámenes que le van poniendo y, obtener la mejor calificación en los mismos, puede convertirse en un profesional muy nulo para la sociedad.

¡Qué bonito que es el vocablo aprender! ¡Qué maravilloso concepto, vendido como mantra, destilando humo en nuestros centros educativos (o en cualquier otro lugar que las competencias del alumno se basen en sus habilidades de gestión de los exámenes)!

Los alumnos no quieren aprender. Los alumnos, lo que quieren, es ir aprobando los exámenes (con mejor o peor nota según sus necesidades futuras).

Fuente: www.mundolibertario.org

Fuente: www.mundolibertario.org

Poner en valor a un alumno por lo que académicamente rinda es algo realmente estúpido en un sistema evaluador como el que existe actualmente. Ser capaz de arruinar la vida a alguien porque no sabe gestionar el tipo de exámenes con los que se va a encontrar es algo que merecería ser tratado en profundidad.

Conforme uno se va haciendo mayor e intenta recordar lo que fue su juventud se encuentra con la incapacidad de estudiar para aprender. Con la necesidad de, con el menor tiempo posible, conseguir sacar la mejor nota en una asignatura. Algo que no se consigue estudiando. Algo que se consigue memorizando y sabiendo las estrategias a la hora de elaborar los exámenes que tiene el docente que te va a evaluar. Eso no es aprender. Eso es cubrir el expediente para tus necesidades puntuales.

Los exámenes no ayudan a aprender. Los exámenes ayudan a elaborar estrategias para aprobarlos. Aprobar, no lo olvidemos, jamás está relacionado con el aprender.

¿Quién no conoce casos de esas facultades cuyos exámenes, año tras año, van repitiendo algunas preguntas en los mismos? ¿Quién no tiene una lista elaborada de esas preguntas o problemas con sus soluciones que se pone a estudiar con la esperanza de que, como hace habitualmente el docente, los repita en las pruebas de ese año? ¿Quién es capaz de decir que el objetivo básico de uno cuando se presenta a un examen sea el valorar su aprendizaje? ¿Quién es el estúpido que prioriza el aprender por delante del aprobar?

Seamos sinceros… la sociedad exige un tipo de profesionales concretos con determinadas habilidades mientras que los centros educativos exigen un tipo de alumnos que sean capaces de superar (o aprobar) unos determinados exámenes. En ningún momento se exige que el alumno aprenda o sepa. Tan sólo que, sea lo suficientemente inteligente, para haber conseguido pasar una carrera de obstáculos complicada, donde demuestra su capacidad de gestionar esos resultados académicos.

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