En nuestro país hay alumnos que repiten a los seis años. No, no estoy hablando de ninguna situación imaginaria. Estoy afirmado que hay niños que repiten curso en el primer curso de Primaria. Voy a ir muchísimo más lejos, afirmo que la mayoría de repeticiones de curso -y más para hacer exactamente lo mismo, que es lo que se estaba haciendo- no sirven para nada. Lo único que hacen es que si alguien lleva un retraso de aprendizaje, el mismo se acentúe.

Puedo llegar a entender que, en enseñanzas postobligatorias pueda haber alguien que suspenda el curso y se le obligue a repetir. Ya son etapas en las que, para progresar, debe trabajarse de una manera mucho más compleja y cuyo nivel de exigencia -además de la inexistencia de profesorado de apoyo y masificación de esos cursos- aumenta progresivamente porque va encaminado a una cierta situación académica o profesional. Lo entiendo, pero tampoco lo comparto al cien por cien aunque sería ilógico plantear que todo el mundo debe ser apto para hacer cualquier cosa. Llega un momento en que, por desgracia, se obliga a filtrar al alumnado y, a evaluar sus conocimientos y habilidades de una forma más exigente que en etapas educativas anteriores. Pero, de lo anterior a tener repetidores en nuestras aulas con seis años o multirepetidores cuando llegan a segundo de la ESO va un largo trecho.

Tengo muy claro que ningún alumno debería suspender en etapas obligatorias de aprendizaje. Considero que todos los alumnos deberían poder llegar a titularse, si se planteara bien el concepto de enseñanza obligatoria, a la edad pertinente. Bueno, incluso abriría el abanico para que algunos pudieran titularse antes (porque, los cursos escolares, no deberían ir ligados con la edad)… pero eso sería abrir otro debate que se propone en alguna de las propuestas que os podéis encontrar en este mismo libro. Es por ello que, si ya me cuesta entender que se diga en la ESO que un alumno no promociona al siguiente curso o que, para recibir ciertas medidas de atención educativa deba repetir algún curso, imaginaros mi estupor al conocer que en primero de Primaria ya hay alumnos a los que se les impide promocionar al siguiente curso. ¿Sinceramente alguien cree que una repetición de curso es lo mejor para un alumno a esas edades? ¿Alguien cree que ya debemos darlo por fracasado en sus estudios a los seis años? ¿Realmente hay sentido común tras la toma de esas decisiones de repetición, por parte de unos profesionales que saben que no van a tener el curso siguiente los recursos para solucionar los déficits de aprendizaje, que afectan gravemente la vida de un niño? Además, ¿quién tiene capacidad de decir a los seis años que un alumno no va a ser capaz de superar determinados retos en su aprendizaje? Es que esto de la segregación temprana es indefendible.

He llegado a conocer centros educativos donde alumnos con enfermedades graves -y, por ello, no pudiendo asistir a las clases- se les ha obligado a repetir curso. He visto como una leucemia, un accidente o, incluso, una situación contextual grave ha hecho que esa repetición se postulara por parte de determinados docentes y que, al ser mayoría, se decidiera que dicha aberración se llevara a cabo. Sí, hay falta de humanidad en determinadas ocasiones en la toma de decisiones. Ya sé que son casos aislados pero, esos casos aislados son los que repercuten en la visión que tienen los demás de los docentes. Y no, no hay derecho. No hay derecho a muchas cosas y, entre ellas, a lo que no hay derecho es a que al alumnado con problemas de aprendizaje no se le ofrezca nada más que la posibilidad de repetición.

La realidad es que la repetición puede llegar a beneficiar, como medida excepcional, a menos de un 5% de los alumnos que repiten. No, no lo digo alegremente. Lo he visto curso tras curso cuando trato con alumnado repetidor que, sin haber asumido las competencias de curso y por haber repetido, pasa automáticamente al siguiente curso con una parva de materias pendientes. Ese porcentaje es algo tan ínfimo y circunstancial que no puede, ni tan sólo, usarse para justificar esa herramienta de que disponemos llamada repetición.

Si repetir no sirve, ¿por qué seguimos haciendo repetir a los chavales? Si agrupar a alumnos por edades no sirve, ¿por qué seguimos agrupando por edades? Si las pruebas te demuestran que lo único que consigues con la práctica totalidad de repeticiones es hacer fracasar a los alumnos que repiten es que algo no se plantea de la forma correcta. Porque, seamos sinceros, ¿qué sentido tiene la repetición de curso? ¿Seguro que hacer repetir a un alumno en edades cada vez más bajas es positivo para el mismo? ¿Seguro que los alumnos que repiten en Primaria son los culpables de dicha repetición? ¿Seguro que no estamos abusando de algo que debería ser excepcional? ¿Seguro que toda la culpa de que el alumno repita es del alumno?

Si hay alguna necesidad de reforzar aprendizajes, por qué no establecemos más apoyos en el aula. Si realmente un alumno va muy justo de expresión escrita, por qué no nos planteamos averiguar si solo es en eso el porqué. ¿Por qué no hay más equipos de orientadores que detecten determinados problemas? Porque, al final, la repetición es solo dilatar el problema. Usar cada vez más analgésicos no hace que el dolor, debido a un problema determinado, acabe yéndose. Lo único que hace es dilatar el encontrar la solución del problema y ofuscar las causas reales del mismo.

Pero en este libro vamos a esbozar propuestas. Algunas ya las habéis intuido en los párrafos anteriores: más medidas de apoyo, refuerzos educativos, dejar de agrupar por edad fisiológica y, realizar un correcto análisis de cada uno de los alumnos que se tienen. Algo que solo se consigue invirtiendo en recursos humanos porque, al final, es muy complicado analizar qué sucede a alumnos que forman parte del mogollón o ve el docente muy pocas horas a la semana. ¿Por qué no plantear también la existencia de una mentorización en grupos reducidos para reducir esa tasa de repetición que, por desgracia, sigue siendo la medida más habitual?

No me gustaría cerrar el capítulo destinado a la repetición sin comentar que, en ocasiones, la repetición es un mecanismo coercitivo y de respuesta a determinadas conductas disruptivas de determinados alumnos. Y eso es algo que me preocupa.

Hay cosas que se pueden hacer para convertir la repetición de curso en algo anecdótico. Solo hace falta querer hacerlas.

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