Dos reflexiones a bote pronto sobre competencia digital y las TIC

La mayoría de docentes no tienen buena competencia digital. Por cierto, cuando hablo de competencia digital no me estoy refiriendo a “competencias de informático”, me estoy refiriendo a competencias digitales muy básicas. Tan básicas como son saber configurar la pantalla de un ordenador, encender un proyector o, simplemente, saber buscar en Google cómo solucionar determinadas cosas. Es que, sinceramente, después de ver como ayer uno decía que Moodle le había hecho enviar la tarea tres veces porque se le pasaba el tiempo de edición y que, no le dejaba pegar el contenido de un documento que hiciera aparte, uno ya no puede menos que ver que falta mucho camino por andar. Sí, hay muchos docentes que no saben usar las combinaciones ctrl+C o ctrl+V. Tampoco saben instalarse un certificado digital. Y ya no digamos saber gestionar las herramientas básicas para poner notas, incidencias o, simplemente, enviar correos electrónicos con copia oculta. Eso es algo que no debería permitirse. No se trata de usar las TIC porque sí. Se trata de tener un mínimo de capacidad para su uso. Es que ya tardamos en hacer un plan de capacitación digital del profesorado en condiciones.

Fuente: https://www.ibecmagazine.com

Un detalle, en el párrafo anterior ya habéis visto que no incluyo la manida frase de que “los alumnos saben más de tecnología que los docentes”. No es cierto. Los alumnos, más allá de su Instagram, edición de vídeo rápida con el programa “para tontos” del móvil o de imágenes, poniendo caritas de perro muy molonas a las caras de sus amigos y/o familia, tienen una competencia digital bajo mínimos. Así que, por favor, hagamos algo para solucionar el problema porque, al final, no es un problema de unos u otros. Es un problema y un déficit que tiene la comunidad educativa (va, tirándome al río, también incluyo a las familias).

No sé de quién es culpa de la falta de competencia digital de alumnos y docentes. Bueno, tengo claro que sin competencia digital de los segundos es imposible enseñar a que los primeros sean competentes pero, ¿es necesario que un docente use las TIC con sus alumnos? Usar las TIC nada tiene que ver con ser competente digitalmente. Subir un vídeo a Youtube tampoco es ser competente digitalmente porque, al final, la competencia digital va por otro lado. Un lado más destinado a conocer ciertas cosas (qué significan las licencias libres, que un programa sea libre o privativo, de qué nos están hablando cuando mencionan ciertas cosas, etc.). Y ello me lleva a la segunda reflexión rápida de esta mañana. A cuándo no debemos usar las TIC en el aula. Ya sé que he hablado muchas veces de ello pero, me apetece relacionándolo con esta reflexión, recordar el decálogo que siempre tengo en la cabeza.

No deberíamos usar las TIC cuando…

  • Su uso va en detrimento de habilidades básicas que deben asumir los alumnos (cuestiones básicas de lectoescritura, expresión escrita y operaciones matemáticas básicas de cálculo mental).
  • Su uso comporta el mantenimiento de prácticas idénticas a las que se realizarían sin esos dispositivos digitales (usar las TIC para hacer lo mismo de siempre es un error).
  • Su uso está excesivamente condicionado por la infraestructura técnica del centro. Conexiones lentas en los centros educativos hacen que usar las TIC se convierta más en una cuestión de fe que en una posibilidad real de uso.
  • Su uso supone una pérdida de tiempo respecto al uso de otras alternativas viables.
  • No estamos suficientemente preparados para ello (y no me estoy refiriendo solo a formación en la herramienta a usar).
  • Las usamos por obligación.
  • Lo único que hacemos es sustituir los libros en papel por libros digitales.
  • No tenemos claro el objetivo real de su uso.
  • Pensamos en las TIC como un enemigo a domesticar, etc.

Y, para cerrar el decálogo, jamás deberíamos usar determinadas herramientas y/o servicios en la nube sin conocer dónde van a ir los datos de nuestros alumnos porque, a mí me interesa mucho tener la llave del lugar en el que estén esos datos o, como mínimo, saber quién las tiene.

Después de casi veinte años de irrupción de la tecnología en el ámbito educativo seguimos teniendo muchos déficits. Y, por desgracia, todas las medidas que se han tomado, formación que se ha realizado o, multiplicación de herramientas y servicios para educación de los últimos tiempos, seguimos teniendo esos dos problemas básicos con la tecnología: la falta de adecuación de la competencia digital del sistema (que incluye a la comunidad educativa) o su capacitación, y la dinámica de algunos por usar las TIC a cualquier precio.

Sé que el concepto TIC es obsoleto porque ahora ya hay la moda del TEP (tecnología del empoderamiento), después de haber pasado por la del TAC (tecnologías del aprendizaje y del conocimiento). Algo que me lleva a cerrar el asunto pensando en si es necesario centrarnos tanto en las definiciones. Y no solo en el caso de la tecnología educativa.

No se trata de una crítica a nadie. Se trata de una reflexión a bote pronto acerca de un tema que me preocupa porque, de lo que sí que estoy convencido, es que la sociedad debe ser competente digitalmente. Es una competencia imprescindible para cualquiera que pretenda sobrevivir en esta sociedad, cada día que pasa, más tecnológica. Y que sepa reflexionar sobre la ética y las implicaciones de usar esa tecnología.

No me apetece volver a dejar en manos de Google y sus anuncios el mantenimiento del blog. Así que si os apetece colaborar en mantener esto, ya sabéis…

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