Donaciones

La mayoría de los que os pasáis por aquí sabéis que, lamentablemente para mi economía, soy una persona a la que no le gusta venderse. Me ha sabido mal cada vez que he puesto anuncios en el blog y, ya no digamos mis negativas o cambios de parecer, a la hora de aceptar ciertas propuestas de patrocinio o, simplemente, en la cuestión de los libros acerca de ¿educación? que llevo publicados hasta el momento.

Fuente: Ko-fi

Nunca he considerado el blog nada más que un hobby. Tampoco he necesitado, por suerte y gracias a que tengo un trabajo remunerado como docente que sirve para cubrir mis gastos y pequeños hobbies que me permito, dinero. Bueno, siendo sinceros, alguna vez he ido -e incluso, en ocasiones voy- justo de dinero pero, al igual que ha pasado por mi cabeza hacer ciertas cosas, jamás le he dado más de un par de segundos a la propuesta.

Este curso que viene voy a empezar proyectos muy interesantes que, al final, he acabado sufragando don mi dinero. Y no me da para todo el asunto. Hay muchos proyectos que tengo en mente que, por desgracia, jamás van a poderse llevar a cabo. Lo sé, no es solo por motivos económicos. Hay veces en los que uno no llega a todo pero, en ocasiones, te sabe mal no poderlos tirar adelante.

El 2020 va a ver la luz mi tercer libro. El primero que tendrá poco que ver con mi profesión. Bueno, algo sí porque, quieras o no, la inspiración te viene de tus experiencias. Y una profesión en la que llevo trabajando veintiún años te deja algo de impronta. Un libro que me ha prometido publicar una editorial. Un libro que no voy a publicar con esa editorial. Lo he decidido porque aún no había firmado nada y me causa mucha desazón que terceros gestionen lo que hago. Ya debo ceder en mi profesión; así que no me apetece ceder en ninguno de mis hobbies. Tampoco en ése. No puedo evitarlo. Ya soy mayor y, a estas alturas de la película, dudo que cambie mi manera de ser. O quizás sí. No lo discuto porque, al final, es hacer lo que me apetece en cada momento y, dentro de mis decisiones por impulsos, puedo estar diciendo una cosa hoy y haciendo otra mañana. Me refiero en estas cosas; no en mi configuración ideológica aunque vaya matizando con el tiempo.

Seguro que estaréis pensando a qué viene lo anterior. Pues a reflexionar acerca de todas las ideas que, en algún momento, he tenido para sacar ese dinero que necesito para proyectos. No puedo montar una campaña de crowdfunding porque, sinceramente, seguro que hay ideas que jamás ven la luz. No quiero vender libros porque, sinceramente, no escribo tan bien para hacerlo y me da la sensación que os estaría estafando. Además, seamos sinceros, ¿quién regula lo que vale lo que uno hace? ¿La mediatización del interfecto? ¿La calidad de lo que hace? ¿El que haya alguien que te caiga más o menos bien? Es algo muy complicado.

Esto nunca ha sido por dinero. Escribir libros jamás ha sido por dinero (os pondríais las manos en la cabeza si supierais la irrisoria cantidad que he sacado en donaciones -llega justo a pagar la edición en papel para amiguetes y medio tonel de horchata-). Los proyectos relacionados con mi profesión que he llevado, de forma más o menos visible, tampoco. Menos aún las colaboraciones que he ido realizando en los últimos tiempos salvo, creo recordar, un par de excepciones. Y ya no digamos el tema de cobrar por charlas. Creo que la última formación la cobré en 2005. Así que, imaginaos.

Ya sé que nunca ha sido por dinero pero, como siempre digo, hace ilusión saber que la gente te lee y le interesa lo que haces. Todos tenemos un poco de ego y nos gusta. Sé también que es mucho más cómodo coger gratis muchas cosas y ni tan solo dar las gracias (o dejar un comentario). Yo, en ocasiones, hago lo anterior. También, en muchas otras, doy lo que puedo para determinados proyectos (no solo educativos). Ojalá pudiera dar más o interactuar más con gente que está haciendo un gran trabajo. Ojalá. Lástima que el tiempo y mi economía no me da para más.

Mucho rollo para deciros que he vuelto a poner, después de tres años y haber recibido donaciones que pueden contarse con los dedos de media mano, un espacio para que podáis donar. Si os apetece pagarme la horchata, os ha hecho gracia descargaros mis libros, os apetece que siga haciendo proyectos educativos (o que, al menos lo intente) o, simplemente, os gusta lo que escribo y os apetece ayudar en el mantenimiento de este blog, ya sabéis. Eso sí, como siempre digo, sin ninguna obligación porque, al final, lo importante es que lo queráis hacer. No que nadie os obligue a nada porque, sinceramente, a mí también me molesta que la gente me insista en colaborar en ciertas cosas. Donar jamás puede/debe convertirse en una obligación.

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